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Escrito por Prometheus el 17/01/19

Pieles y Cocacola


Alicia despertó. Vio a su lado los cuerpos de Javier y Lucy. Sonrió recordando la noche anterior. Miró con lujuria el glúteo izquierdo de Lucy. Extendió una mano para acariciarlo levemente, casi imperceptible, pero la chica o no estaba dormida o tenía un sueño muy ligero, porque se removió al contacto y pareció acercar más su nalga a la mano que la acariciaba. Javier, desnudo y bocarriba también fue tocado despacio. Su miembro pareció despertar primero que él, listo para la acción. Parecía que había pasado solo un instante y ya estaban los tres cuerpos fundidos en uno. Lucy estaba entre las piernas de Alicia dándole placer con su boca mientras ésta libaba con la suya el miembro de Javier. Tras un buen rato de placer oral entre los tres, Javier demostraba su potencia viril en ambas hembras proporcionando placer a ambas por igual casi al mismo tiempo. En la cocina, Melissa tomaba su café escuchando los gemidos provocados por los amantes en la habitación. Ya estaba acostumbrada. En los dos años que llevaba trabajando con Alicia como chofer, había visto situaciones dignas de una película del más alto contenido pornográfico, pero nunca había querido participar, prefería ser simple espectadora o como en este caso, oyente. Era una mujer de veinte y seis años con un rostro hermoso. Su negro cabello siempre trenzado en una cola larga hasta casi la cintura. Su problema es que se consideraba gorda. Estaba ligeramente pasada de peso, pero su cuerpo voluptuoso estaba muy bien proporcionado. Era alta para ser mujer y se veía aun más con las botas y el traje también negros. Unas piernas gruesas que odiaba y unos pechos que serían la delicia que cualquier revista dedicada al ramo. No hacia dietas para bajar de peso porque nunca le habían funcionado y decidió un día que no valía la pena matarse de hambre. Que tenía complejos y nunca se había podido librar de ellos, por lo tanto, su vida social era prácticamente inexistente. Vivía en una casa pequeña detrás de la mansión de Alicia, pero como solía decir, lo suficientemente grande para ella y sus necesidades. Lucy entró a la cocina en ese momento, aun desnuda y se sirvió café mientras daba los buenos días y abría la nevera para sacar lo necesario y para preparar el desayuno de Alicia. Cortó en forma triangular lonjas de tres tipos de queso, puso tres rebanadas de pan en la tostadora, vertió leche en una taza, coca cola en un vaso y jugo de naranja en otro. Melissa la ayudaba pues ya se conocía la rutina. Las lonjas de queso fueron colocadas entre las rebanadas de pan caliente para que se fueran derritiendo lentamente. La silla de Alicia fue separada de la mesa y colocadas las servilletas en el lado izquierdo. El vaso de coca cola y el de jugo de naranja como cuidando la taza de café. Alicia entró a la cocina seguida de Javier. Ella vestida y lista, él en ropa interior. Después de dar los buenos días Alicia se sentó y se puso a desayunar. Se tomó la taza de café casi sin respiro, cogió la especie de sándwich y le dio dos mordiscos seguidos. Después de masticar el bocado, tomó un sorbo de la coca cola. Terminó el sándwich, luego el refresco y encendió un cigarrillo mentolado. Mientras fumaba despacio daba las órdenes pertinentes del día a su par de asistentes domésticos.

Cuando acabó el cigarrillo se tomó el vaso de jugo, ya Lucy le había traído su cartera y salió por la puerta de la cocina detrás de Melissa hasta la negra limosina en la que se dirigiría a su empresa de moda y publicidad.

El vehículo arrancó a buena velocidad por las poco transitadas calles de ese lado de la ciudad. Alicia revisaba sus mensajes en su Tablet cuando entró una llamada a su móvil, era Joanna la gerente general de su empresa.

-Alicia, buenos días. ¿Todo bien hoy?

-Buenos días, Joanna. Todo excelente. ¿y tú?

-Todo muy bien. Quería comentarte que ya hablé con los hermanos Lans con respecto a su incursión en la campaña de Alter, creo que ellos son la mejor opción.

-No lo sé, Joanna. He estado pensando en un cambio para los modelos masculinos de Alter. Los hermanos Lans ya están muy vistos en el negocio y necesitamos carne fresca.

-Me parece muy bien, pero creo que por la importancia de la campaña lo más adecuado es buscar alguien con experiencia y estoy segura qué ellos son lo que necesitamos. No podemos darnos el lujo de fallarle a este cliente por adivinar.

-Te entiendo, pero antes de darles el visto bueno a ellos voy a hablar con alguien que creo que es la persona ideal. Si mi instinto no me falla este nuevo modelo nos va a reportar unas ganancias y una publicidad nunca imaginadas.

-De acuerdo. Envíame el cv de esta persona y lo evaluaré y te haré saber el resultado.

-Joa, ¿estás en tu oficina?

-Si, ahora mismo estoy entrando en ella.

-Muy bien, pues hablamos en unos minutos, yo también estoy llegando.

-De acuerdo, jefa, hasta ahora.

Cerró la llamada y le dijo a Melissa.

-Mel, esta tarde a las cuatro tengo una cita en el Palladium. Cuando me dejes en la oficina tienes libre hasta esa hora.

-Muy bien, jefa. Iré a ver a mi madre.

Fashion Plus estaba alojada en un pequeño edificio de 6 plantas pintado de negro y rojo y algunos tonos grises. Con luces estratégicamente colocadas que aun en la noche podía verse como un ente oscuro dispuesto a comerse a los demás.

Melissa se detuvo frente al edificio y bajo para abrirle la puerta a Alicia. Ayudó a esta con el maletín del portátil hasta la puerta de cristal que Oscar uno de los security de día se apresuró a abrir con diligencia.

Dora, la recepcionista saludo a Alicia con una gran sonrisa y fue correspondida de igual forma. Alicia echo una rápida ojeada al generoso busto de la chica que a pesar de haberlo acariciado y besado en más de una ocasión todavía le impresionaba. Solo Melissa tenia el pecho tan descomunal, solo que ella lo ocultaba más. Subió a su oficina en el ultimo piso y le dijo a su secretaria que le avisara a Joanna. Se sentó en su escritorio y saco sus cigarrillos de la cartera, encendió uno mirando por el ventanal la construcción que más allá se levantaba. Joanna entro sin tocar y fue a saludarla. Le dio un breve beso en los labios y Alicia le colocó en su lugar un mechón de pelo. Después de una trivial conversación entraron en materia de negocios.

-Entonces, ¿crees que puedes hallar a alguien con mejores cualidades que los Lans?

-Conozco a alguien que seria perfecto si pudiera convencerlo de hacer el trabajo. El único problema es que es alguien que nunca ha modelado.

Joanna se quedó mirando a Alicia como sopesando lo que acababa de decir.

-Alicia, tenemos mucho tiempo en esto y no me parece que improvisar sea algo que podamos darnos el lujo de hacer en este negocio. A una campaña como la de Alter, con tanto dinero en juego piensas dejarla sobre los hombros de alguien que no sabe nada de esto, sin siquiera experiencia en modelaje. Tienes un plan y debes contarme los detalles para poder estar de acuerdo contigo.

-Joanna, no quiero que estés de acuerdo conmigo, quiero que me apoyes en esto. Confío en mi instinto con este chico y sabes que nunca me ha fallado.

-Pues te apoyare al 100 % cuando conozca al susodicho y lo vea actuar, mientras tanto mantendré mis reservas.

-De acuerdo. Esta tarde hablaré con él y estoy segura de convencerlo.

-Te veo muy entusiasmada con esto.

-Es que tengo fe que todo saldrá bien, no sé como no se me ocurrió antes.

-Ahora también estoy intrigada, conozco a casi todo tu círculo de amistades y me sorprende que nunca hayas comentado algo al respecto, ¿acaso sé quién es?

-Si, es alguien que conoces. – Alicia se le acercó dando la vuelta y colocándose detrás de ella, bajando su boca muy cerca de su oído, como si fuera a contarle un secreto. –Alguien que te ha tocado, acariciado, alguien que te ha visto desnuda. Mientras le decía esto iba bajando sus manos hasta los senos de Joanna totalmente desnudos debajo de la blusa de seda. A modo de pinza con los índices y pulgares apretó los pezones que ya parecían de piedra, mientras Joanna parecía perder la respiración y se mordía los labios ya rojos de deseo. La lengua de Alicia se metió como un áspid dentro del oído izquierdo de Joanna y un latigazo eléctrico la atravesó desde la raíz del cabello hasta la punta de sus pies.

-¿Quién es? Preguntó con un rictus de placer en su cara.


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