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Será mostrado si existe



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Escrito por Prometheus el 17/01/19

Pieles y Cocacola


Alicia despertó. Vio a su lado los cuerpos de Javier y Lucy. Sonrió recordando la noche anterior. Miró con lujuria el glúteo izquierdo de Lucy. Extendió una mano para acariciarlo levemente, casi imperceptible, pero la chica o no estaba dormida o tenía un sueño muy ligero, porque se removió al contacto y pareció acercar más su nalga a la mano que la acariciaba. Javier, desnudo y bocarriba también fue tocado despacio. Su miembro pareció despertar primero que él, listo para la acción. Parecía que había pasado solo un instante y ya estaban los tres cuerpos fundidos en uno. Lucy estaba entre las piernas de Alicia dándole placer con su boca mientras ésta libaba con la suya el miembro de Javier. Tras un buen rato de placer oral entre los tres, Javier demostraba su potencia viril en ambas hembras proporcionando placer a ambas por igual casi al mismo tiempo. En la cocina, Melissa tomaba su café escuchando los gemidos provocados por los amantes en la habitación. Ya estaba acostumbrada. En los dos años que llevaba trabajando con Alicia como chofer, había visto situaciones dignas de una película del más alto contenido pornográfico, pero nunca había querido participar, prefería ser simple espectadora o como en este caso, oyente. Era una mujer de veinte y seis años con un rostro hermoso. Su negro cabello siempre trenzado en una cola larga hasta casi la cintura. Su problema es que se consideraba gorda. Estaba ligeramente pasada de peso, pero su cuerpo voluptuoso estaba muy bien proporcionado. Era alta para ser mujer y se veía aun más con las botas y el traje también negros. Unas piernas gruesas que odiaba y unos pechos que serían la delicia que cualquier revista dedicada al ramo. No hacia dietas para bajar de peso porque nunca le habían funcionado y decidió un día que no valía la pena matarse de hambre. Que tenía complejos y nunca se había podido librar de ellos, por lo tanto, su vida social era prácticamente inexistente. Vivía en una casa pequeña detrás de la mansión de Alicia, pero como solía decir, lo suficientemente grande para ella y sus necesidades. Lucy entró a la cocina en ese momento, aun desnuda y se sirvió café mientras daba los buenos días y abría la nevera para sacar lo necesario y para preparar el desayuno de Alicia. Cortó en forma triangular lonjas de tres tipos de queso, puso tres rebanadas de pan en la tostadora, vertió leche en una taza, coca cola en un vaso y jugo de naranja en otro. Melissa la ayudaba pues ya se conocía la rutina. Las lonjas de queso fueron colocadas entre las rebanadas de pan caliente para que se fueran derritiendo lentamente. La silla de Alicia fue separada de la mesa y colocadas las servilletas en el lado izquierdo. El vaso de coca cola y el de jugo de naranja como cuidando la taza de café. Alicia entró a la cocina seguida de Javier. Ella vestida y lista, él en ropa interior. Después de dar los buenos días Alicia se sentó y se puso a desayunar. Se tomó la taza de café casi sin respiro, cogió la especie de sándwich y le dio dos mordiscos seguidos. Después de masticar el bocado, tomó un sorbo de la coca cola. Terminó el sándwich, luego el refresco y encendió un cigarrillo mentolado. Mientras fumaba despacio daba las órdenes pertinentes del día a su par de asistentes domésticos.

Cuando acabó el cigarrillo se tomó el vaso de jugo, ya Lucy le había traído su cartera y salió por la puerta de la cocina detrás de Melissa hasta la negra limosina en la que se dirigiría a su empresa de moda y publicidad.

El vehículo arrancó a buena velocidad por las poco transitadas calles de ese lado de la ciudad. Alicia revisaba sus mensajes en su Tablet cuando entró una llamada a su móvil, era Joanna la gerente general de su empresa.

-Alicia, buenos días. ¿Todo bien hoy?

-Buenos días, Joanna. Todo excelente. ¿y tú?

-Todo muy bien. Quería comentarte que ya hablé con los hermanos Lans con respecto a su incursión en la campaña de Alter, creo que ellos son la mejor opción.

-No lo sé, Joanna. He estado pensando en un cambio para los modelos masculinos de Alter. Los hermanos Lans ya están muy vistos en el negocio y necesitamos carne fresca.

-Me parece muy bien, pero creo que por la importancia de la campaña lo más adecuado es buscar alguien con experiencia y estoy segura qué ellos son lo que necesitamos. No podemos darnos el lujo de fallarle a este cliente por adivinar.

-Te entiendo, pero antes de darles el visto bueno a ellos voy a hablar con alguien que creo que es la persona ideal. Si mi instinto no me falla este nuevo modelo nos va a reportar unas ganancias y una publicidad nunca imaginadas.

-De acuerdo. Envíame el cv de esta persona y lo evaluaré y te haré saber el resultado.

-Joa, ¿estás en tu oficina?

-Si, ahora mismo estoy entrando en ella.

-Muy bien, pues hablamos en unos minutos, yo también estoy llegando.

-De acuerdo, jefa, hasta ahora.

Cerró la llamada y le dijo a Melissa.

-Mel, esta tarde a las cuatro tengo una cita en el Palladium. Cuando me dejes en la oficina tienes libre hasta esa hora.

-Muy bien, jefa. Iré a ver a mi madre.

Fashion Plus estaba alojada en un pequeño edificio de 6 plantas pintado de negro y rojo y algunos tonos grises. Con luces estratégicamente colocadas que aun en la noche podía verse como un ente oscuro dispuesto a comerse a los demás.

Melissa se detuvo frente al edificio y bajo para abrirle la puerta a Alicia. Ayudó a esta con el maletín del portátil hasta la puerta de cristal que Oscar uno de los security de día se apresuró a abrir con diligencia.

Dora, la recepcionista saludo a Alicia con una gran sonrisa y fue correspondida de igual forma. Alicia echo una rápida ojeada al generoso busto de la chica que a pesar de haberlo acariciado y besado en más de una ocasión todavía le impresionaba. Solo Melissa tenia el pecho tan descomunal, solo que ella lo ocultaba más. Subió a su oficina en el ultimo piso y le dijo a su secretaria que le avisara a Joanna. Se sentó en su escritorio y saco sus cigarrillos de la cartera, encendió uno mirando por el ventanal la construcción que más allá se levantaba. Joanna entro sin tocar y fue a saludarla. Le dio un breve beso en los labios y Alicia le colocó en su lugar un mechón de pelo. Después de una trivial conversación entraron en materia de negocios.

-Entonces, ¿crees que puedes hallar a alguien con mejores cualidades que los Lans?

-Conozco a alguien que seria perfecto si pudiera convencerlo de hacer el trabajo. El único problema es que es alguien que nunca ha modelado.

Joanna se quedó mirando a Alicia como sopesando lo que acababa de decir.

-Alicia, tenemos mucho tiempo en esto y no me parece que improvisar sea algo que podamos darnos el lujo de hacer en este negocio. A una campaña como la de Alter, con tanto dinero en juego piensas dejarla sobre los hombros de alguien que no sabe nada de esto, sin siquiera experiencia en modelaje. Tienes un plan y debes contarme los detalles para poder estar de acuerdo contigo.

-Joanna, no quiero que estés de acuerdo conmigo, quiero que me apoyes en esto. Confío en mi instinto con este chico y sabes que nunca me ha fallado.

-Pues te apoyare al 100 % cuando conozca al susodicho y lo vea actuar, mientras tanto mantendré mis reservas.

-De acuerdo. Esta tarde hablaré con él y estoy segura de convencerlo.

-Te veo muy entusiasmada con esto.

-Es que tengo fe que todo saldrá bien, no sé como no se me ocurrió antes.

-Ahora también estoy intrigada, conozco a casi todo tu círculo de amistades y me sorprende que nunca hayas comentado algo al respecto, ¿acaso sé quién es?

-Si, es alguien que conoces. – Alicia se le acercó dando la vuelta y colocándose detrás de ella, bajando su boca muy cerca de su oído, como si fuera a contarle un secreto. –Alguien que te ha tocado, acariciado, alguien que te ha visto desnuda. Mientras le decía esto iba bajando sus manos hasta los senos de Joanna totalmente desnudos debajo de la blusa de seda. A modo de pinza con los índices y pulgares apretó los pezones que ya parecían de piedra, mientras Joanna parecía perder la respiración y se mordía los labios ya rojos de deseo. La lengua de Alicia se metió como un áspid dentro del oído izquierdo de Joanna y un latigazo eléctrico la atravesó desde la raíz del cabello hasta la punta de sus pies.

-¿Quién es? Preguntó con un rictus de placer en su cara.


Libro de Visitas

Freddys Moretta ©

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Escrito por Prometheus el 14/06/19

Pieles y Coca Cola II


-Es Cheko.

Joanna se paró de la silla como si esta fuera eléctrica y la hubieran conectado.

-¿Cheko? El único Cheko que conozco es el masajista brasileño del Palladium.

Alicia se preparó mentalmente para capear el temporal que se avecinaba.

-Alicia, por un momento me asustaste. –dijo Joanna con una carcajada.– por un momento imaginé que te referías a él como el nuevo modelo para la campaña Alter. Ven cariño, ¿por qué no sigues lo que estabas haciendo? Ahora fue Joanna quien se acercó a Alicia, pero esta le hizo un gesto de que se sentara mientras ella lo hacía a su vez.

-Pues ese es mi plan, Joanna. Quiero a Cheko como el nuevo modelo de Fashion Plus. Si puedo convencerlo va a ser la mejor adquisición que hayamos conseguido en los últimos cinco años.

-Alicia, tu visión de futuro te ha dado éxito durante mucho tiempo. Eres emprendedora y no se te conoce por improvisar, pero esto es simplemente una completa locura. No solo carece de experiencia, pero sabes como son los europeos con ciertos temas, quizás no vean bien que…

-Que sea negro… los tiempos cambian, Joa y estoy segura que Monsieur Legrand no objetará el hecho de que el modelo sea de color. Me ha dado carta abierta para preparar esto y sabe que no quedaré mal porque mi prestigio está en juego. Tenemos cinco meses para tener esto listo. Ya la ropa está casi lista, solo falta la propaganda y la publicidad. Tengo unas ideas que me han surgido en las últimas noches, ya te las comentaré para que me des tu parecer. Además, quiero sugerirle a Monsieur Legrand la manufacturación de su ropa interior para personas de tallas grandes, sobre todo mujeres con ganas y dinero de tener productos de gran calidad hechas para ellas también.

-Calma, mujer, vete despacio, esa me parece una gran idea, pero terminemos con uno primero y ya veremos.

-No me quitarás mi entusiasmo, ya verás como todo sale bien.

-Alicia, eres la jefa y no quiero discutir tus decisiones, pero me pagas para que te lleve por el buen camino y creo que este no lo es. Voy a esperar la evaluación de Cheko antes de emitir un juicio sobre él. Tiene un cuerpo fantástico, lo sé, aunque se ve demasiado musculoso para nuestra profesión, pero esperaré y prometo no ponerte la mano en el hombro.

-Si no funciona tenemos tiempo para elegir a alguien más, pero por ahora los hermanos Lans no serán nuestra primera opción. Necesitamos caras y cuerpos nuevos.

Hablaron un poco más de la campaña antes de Joanna salir hacia su oficina. Una vez allí se sentó pensativa, Alicia podía echar a perder el plan que había trazado con los hermanos Lans si metía al masajista a la campaña. No, no podía permitir eso, debía pararlo a como diera lugar. Necesitaba un plan infalible, tenía que pensar algo y rápido. A la una y treinta llegó el almuerzo de Alicia, pechugas de pollo a la plancha, ensalada de lechuga, arroz blanco, una manzana y una pera. Milly, su secretaria particular sacó del pequeño refrigerador una lata de coca cola y preparó la mesa para que la jefa comiera. Mientras Alicia degustaba el almuerzo, Milly se había despojado de su blusa y su falda, no usaba ropa interior por lo tanto mostraba sus encantos en todo su esplendor. Alicia masticaba despacio, saboreando con mucha lentitud cada bocado que llevaba a su boca. Milly pasaba sus dedos por su entrepierna y sus pechos perfectos, más grandes que pequeños, de rojos pezones que se erectaban más y más a cada contacto. Masturbarse mientras su jefa comía era parte del trabajo de Milly. Alicia tenía gustos muy particulares en lo que al sexo se refería y tenía dinero suficiente para pagarse esos gustos. El estertor del orgasmo que la sacudía con violencia coincidía con el último trago que Alicia daba a su soda favorita. Las dos de la tarde, Alicia estaba recostada en su sillón pensando en la mejor forma de convencer a Cheko de que cambiara de profesión. Quizás el incentivo del dinero fuera suficiente, pero él había demostrado que no tenía una ambición excesiva… usaría todos sus recursos para que el dijera que sí, todos. A las tres y cuarenta y cinco Melissa abría la puerta de la limosina para que Alicia entrara y llevarla al Palladium, a su sesión de masaje de cada jueves.

El Palladium era uno de los hoteles mas caros y lujosos de la ciudad. Parada obligada de todos los turistas porque valía la pena gastarse hasta el último centavo allí. En el área de masajes Cheko Guimarães, un joven brasileño de veinte y tres años, seis pies y tres pulgadas y una musculatura de dios griego que se veía mas impresionante en su piel oscura. Se había dejado crecer el crespo cabello para trenzárselo a la moda, la verdad es que se veía muy bien. Hundió la punta de sus dedos en la fofa espalda de la clienta de turno.

Masajeó con fuerza el área reforzandose con los nudillos tratando de llegar entre toda la grasa al centro de los músculos y que el masaje diera el resultado esperado. Él era una profesional y sabía lo que hacía. La señora Brown suspiraba de placer a cada contacto, definitivamente estaba disfrutando la tortura. Cheko dejó la espalda y bajó a los glúteos desnudos, los cuales trabajó durante un buen rato y siguió con los muslos y las piernas. Le dio la vuelta a la oronda señora que lo miraba con una sonrisa arrobadora a la cual Cheko correspondía. Cuando terminaron, la señora Brown parecía flotar mas que caminar. Su humanidad parecía llenar todo el salón de masaje, pero ella se sentía con la ligereza de una pluma. Se vistió y muy discretamente deslizó en la mano de Cheko una generosa propina que el muchacho aceptó con su inigualable sonrisa. Cheko se preparó para recibir su próxima cliente colocó los aceites en su lugar y miró su hoja de servicio, otra sonrisa se dibujó en su boca, Alicia Méndez, era una de sus favoritas, tenía el cuerpo perfecto y a él le encantaba trabajar con ella. Se sentó a llenar el reporte correspondiente hasta que Alicia llegara.

Dos minutos después entró ella. Se despojó de la bata y se sentó en la camilla. Se saludaron con un beso en la mejilla y Cheko, siempre profesional, empezó a frotarse las manos para calentarlas y que el aceite a usar se impregnara mejor.

-Cheko, antes de empezar hay algo que me gustaría hablar contigo.

-Tu dirás.

-Bien, iré directo al grano. Sabes que tengo una agencia de publicidad y me gustaría contratarte para una campaña que tengo ahora. Es un cliente europeo muy exclusivo y quiere lo mejor que pueda ofrecerle. He sopesado a muchos de los muchachos que trabajan conmigo, pero la verdad es que quiero un rostro fresco y nuevo y tú llenas mis expectativas. Quisiera que hagas unas pruebas que estoy segura pasarás sin problemas y lleguemos a un acuerdo económico. Sé que no te interesa mucho el dinero, pero trabajando conmigo puedes conseguir en un par de meses lo que ganarías aquí en un año. Me has contado que quieres ir a tu país a visitar a tu familia, en tres años que llevas aquí no has podido. Soy una persona clara y no me gusta perder el tiempo. Mi oferta es la siguiente: te haré un contrato por un año por cien mil dólares y todos los viáticos pagados. Esto incluye algunas primas extras, un apartamento, viajes dentro y fuera del país, yo me encargo de los visados, un vehículo, toda la ropa que quieras y todas las chicas que necesites, o chicos, depende de tus gustos. Como siempre has rechazado mis insinuaciones y las de Joanna, he pensado en más de una ocasión que eres gay discreto y sabes que eso no me importa. Hay más cosas, pero de ellas hablaremos cuando hagamos la entrevista formal con todo mi equipo. Hoy es jueves y tienes hasta el domingo para pensarlo porque el lunes ya debo tener el modelo. Sé que eres la persona que necesito así que me gustaría que aceptaras.

Te dejaré mi tarjeta con mi número personal y me llamas a la hora que sea cuando decidas, sea un sí o un no.

-Caramba, Alicia, me dejas de piedra. ¿modelar? ¿en serio? No se me hubiera ocurrido nunca, además tengo un tipo físico que no se adapta mucho, no hay muchos modelos negros en el mundo.

-De hecho, hay mas modelos negros de los que imaginas, el problema es que no todos se adaptan a las circunstancias que bordean el negocio. Tienes un rostro adecuado y una simetría especial que estoy segura todos adorarán. Por favor Cheko, acepta mi oferta y te prometo que no te arrepentirás de la decisión tomada. Pero tampoco quiero que lo hagas a la ligera, piénsalo bien, sopesa los pros y contras y déjame saber tu decisión. Piensa en tu futuro, este negocio del modelaje solo funciona unos pocos años. Yo tuve suerte, empecé a los dieciséis y estuve ocho años metida hasta el cuello. Gané un montón de dinero y supe invertirlo por eso soy quien soy hoy.

Cheko no era tonto y sabía que esta era una oportunidad que no se le presentaría en otra ocasión, pero tampoco quería sentirse manipulado por una millonaria acostumbrada a resolver todo con dinero.

Alicia era una mujer muy agradable, pero cuando había dinero de por medio la gente no jugaba y podía ser un lobo como los demás y no querría meterse en un pozo sin saber si tenía fondo. Bueno, tenía tres días para pensarlo y si se decidía el lunes aclararían los puntos oscuros. Trabajo en el cuerpo de Alicia como estaba acostumbrado y ella como siempre se sintió muy satisfecha con el resultado. Le dejó una generosa propina como estaba acostumbrada y se fue pensando en que Cheko aceptaría su propuesta.

Al otro lado de la ciudad, en un motel de la autopista del sur, Joanna tenía un encuentro con los hermanos Lans. Saúl y Raúl eran dos gemelos dedicados al modelaje y la actuación en comerciales de televisión. Eran rubios, de cabello hasta los hombros y una complexión impresionante. Mientras ella lamía con fruición el miembro de Raúl, Saúl le prodigaba el mismo tratamiento a ella. No era la primera vez que se acostaban juntos, así que sus cuerpos se acoplaban perfectamente. Aunque se supone que la reunión era de negocios no pudieron contenerse. Joanna no ponía límites a su deseo y buscaba su placer donde lo estuviera. Los hermanos Lans tenían el tiempo que ella requería para llegar a su objetivo, un orgasmo que la sumiera en la inconsciencia por varios minutos. Al momento de la doble penetración ella suspiraba combinando el placer y el dolor, su clímax se acercaba a pasos agigantados y los chicos entraban y salían sin pausa ninguna, como a ella le gustaba. Un grito salido del alma y un estertor como de quien da su último aliento salieron de su boca torcida mientras apretaba los puños y encogía los dedos de los pies. En ese instante los chicos eyacularon en su interior poniendo la tapa al pomo de lujuria que los envolvía.

Unos minutos después, tomándose una copa de vino y fumando pasivamente Joanna les explicaba la razón de la reunión.

-Chicos, tenemos un problema. Alicia ha decidido buscar otro modelo para la campaña Alter, ya sé que les había prometido a ustedes que serían los escogidos dada mi ascendencia en ella, pero tiene esta idea desde hace unos días y apenas hoy me la comentó.

-¿Y sabes a quién elegirá? Tommaso Alcorzo está en el país, seguramente ella lo llamó.– preguntó Saúl. Tommaso era un modelo italiano, muy cotizado en la actualidad.

-Tommaso está aquí para trabajar en la campaña de Scent, el nuevo perfume de la casa Jordani.– respondió Joanna.– de hecho, la persona que Alicia tiene en la cabeza es alguien totalmente ajeno al modelaje. Es un masajista brasileño que trabaja en el Palladium, el chico está en forma, no puedo negarlo, pero tiene un par de inconvenientes, su falta de experiencia y el ser mulato. No creo ni en un millón de años que Alter esté de acuerdo con su incursión en la campaña. Así que aquí es donde entran ustedes. En caso de que él se quede, ustedes serán los modelos de apoyo y su trabajo es opacarlo en todas las formas posibles. Yo me encargaré de que vean muy sutilmente que es un error tenerlo en la campaña. Bueno, eso es todo por ahora, cuando tenga el resto de la información les haré saber, así que por ahora nos toca esperar. Por lo pronto, volvamos al segundo asalto, mi boca está seca.

A las siete y unos minutos de la noche Cheko llegó a su apartamento, si es que se le puede llamar así a las dos habitaciones con baño y cocina incluidos que tenía. Por suerte no estaba lejos del hotel y podía ir y volver a pie al trabajo. Además, le encantaba caminar. Todo el camino lo hizo pensando en la propuesta de Alicia, incluso se permitió fantasear con la idea de ser un modelo famoso, con carteles por todo el país incluso en el suyo propio. Sonreía pensando en la probabilidad. La idea del dinero ofrecido lo seducía bastante. Él tenía proyectado volver a Brasil en dos años, si conseguía ahorrar lo suficiente, pero el dinero ofrecido era mas de lo que podía soñar. Debería darse la oportunidad. Metió la mano en el bolsillo y sacó la tarjeta que le dio Alicia, memorizó el número, guardó la tarjeta y sacó su móvil y llamó, ella respondió al segundo timbrazo.

-Diga.

-Hola, Alicia, soy Cheko.

-Cheko, que sorpresa. No esperaba tu llamada tan pronto. ¿Has decidido algo sobre lo que hablamos?

-¿Todo lo que dijiste fue en serio? ¿Los beneficios, el dinero y lo demás?

-Absolutamente. Todo estará escrito en un contrato del cual tendrás una copia notarizada.

-¿Podemos vernos mañana? Me gustaría discutir algunas cosas antes de decidir si acepto o no.

-Dame tu dirección y enviaré a mi chofer a buscarte a la hora que me digas.

-De acuerdo. Vivo en los apartamentos Mark V detrás del mercado central, a dos cuadras del Palladium.

-Perfecto. No te preocupes, sé dónde están. ¿Te parece bien a las 10 de la mañana?

-A las 9 mejor. ¿Debo vestirme formal? Solo tengo una chaqueta y creo que debo lavarla.

-Puedes venir desnudo si quieres… tranquilo Cheko, camiseta, zapatos deportivos, jeans, informal, cómodo.

-De acuerdo. Estaré frente a la tienda de muebles a las 9 en punto. Está justo al lado de donde vivo.

-No te preocupes. Mi chofer conoce la zona, a las nueve estará ahí.

-Muy bien, gracias. Hasta mañana.

-Hasta mañana, Cheko y gracias a ti.

Cheko cerró la llamada y levantó la cabeza como buscando orientación en el cielo. Sonrió, estaba seguro de haber tomado la decisión correcta.

Alicia estaba exultante de felicidad. Melissa la miró por el espejo retrovisor un segundo y sonrió. A pesar de que Alicia no tenía razones para ser infeliz la veía reír muy pocas veces. Todo el camino a la casa estuvo hablando por teléfono. Dando órdenes y tomando decisiones. Convocó a su estado mayor para la mañana siguiente a las nueve y media. Ahí estarían Joanna su gerente general y mano derecha. Aldo su fotógrafo principal y Luiggi el experto en videos. También estaría Rosinna su modista principal y la persona encargada de la confección de los productos Alter. Mateo su publicista, Alma la instructora de modelaje, buenas maneras, urbanidad, etc. No había dado detalles sobre que se trataría la reunión solo les dijo que deberían estar en su oficina a esa hora y ya. Lo más difícil de todo sería convencer a Joanna, ella estaba convencida de que los hermanos Lans eran los adecuados para la campaña además estaba totalmente en contra de Cheko no porque fuera negro o no tuviera experiencia sino porque no había sido ella quien descubrió su posible potencial. Alicia sabía que la relación Joa con los Lans era demasiado cercana, más de las veces que habían estado juntos los cuatro. Esa noche no hubo diversión ni placer en casa de Alicia. Se podría decir que hizo lo que regularmente hace, pero excluyó el sexo de la agenda.

Quería estar fresca y relajada la mañana siguiente. Estaba segura de que iba a ser un gran día y por ella no quedaría.

Melissa si se acostó tarde. Ella no se preocupaba por horarios porque con cuatro horas de sueño ya estaba completa. Ya tenía su asignación para la mañana. Debía ir a buscar a alguien y llevarlo a las oficinas de Fashion Plus. Según Alicia era alguien muy importante y de quien podría depender el futuro inmediato de la empresa. A las nueve en punto de la mañana siguiente Melissa estaba frente a la mueblería detrás del mercado. En ese instante Cheko se le acercó con su natural elegancia dentro de sus zapatos deportivos, sus jeans un poco gastados y su camiseta negra. Su musculatura era imposible de ocultar. Melissa no pudo menos que admirarse. Ella era una mujer alta aún sin sus botas, pero el joven le llevaba unas cuantas pulgadas y eso que llevaba calzado plano.

-Hola. Eres el chofer de Alicia, ¿verdad? Te reconozco de verte algunas veces cuando va al Palladium.

-Hola. Si, soy Melissa, también te he visto un par de veces. No sé tu nombre.

-Disculpa, soy Cheko.

-Encantada, Cheko. ¿Estás listo? Ya debemos irnos. A la jefa no le gusta esperar.

-Nunca me había subido a una limusina.

-Tranquilo, es igual que cualquier otro coche, solo que más largo.

-¿Puedo ir adelante contigo?

-Claro, donde quieras.

Solo diez minutos después llegaban a Fashion Plus. Parece que el rumor de la importante visita se había corrido, ya que todos miraban a Cheko de manera expectante siendo escoltado por Melissa directamente al ascensor privado de Alicia. Una estela de murmullos quedó a su paso. Todos se preguntaban quién era. Alguien dijo que era un famoso artista de la música y así empezaron las especulaciones sobre su persona. Alicia estaba al teléfono cuando Milly le avisó de la llegada de Cheko. Dio instrucciones de que les trajeran el desayuno e invitó a Cheko a sentarse en un cómodo sillón de cuero negro. Mientras comían y hablaban fueron llegando los demás convocados a la reunión menos Joanna. Al parecer había tenido problemas con su vehículo y tardaría un poco. Cheko fue presentado a todos los demás quienes fueron quedando prendidos de la simpatía del joven. Solo Alma parecía un poco reservada. Cheko le parecía un poco tosco y brusco en su forma de moverse y hablar. Pero no iba a emitir juicios apresurados, ya había pulido otros diamantes en bruto antes.

-Muy bien chicos. Tan pronto llegue Joanna pasaremos al salón de conferencias y empezaremos esta reunión. Si alguien tiene alguna opinión, idea o sugerencia en lo que comenzamos, siéntase en libertad de expresarse a su gusto.

Nadie dijo nada. En eso entró Joanna excusándose por la tardanza, saludó a Cheko fríamente y de inmediato se fueron todos al salón de conferencias. Alicia, a la cabeza de la mesa y con Cheko sentado a su lado tomó la palabra.

-Como ya les había comentado, el proyecto Alter está a la vuelta de la esquina, pero como saben lo previsora que soy todo está prácticamente listo, solo nos falta el tema de promoción y publicidad del producto. Hoy he traído a Cheko a quien me gustaría probar para esta campaña. Él no tiene experiencia alguna en modelaje ni actuación así que espero la colaboración de todos para que todo salga bien. Hará las pruebas necesarias y si las completa de forma satisfactoria entonces él será la nueva imagen de los productos Alter. Me jacto de tener buen ojo para estas cosas y ustedes saben que me equivoco pocas veces. Si alguien tiene algo que decir al respecto este es el momento.

Alicia los miró a todos mientras ellos se miraban unos a otros. Al parecer todos querían decir algo, pero nadie quería ser el primero. Joanna levantó la mano pidiendo la palabra.

-Alicia y yo hemos hablado de este tema con anterioridad y le expresé mi inconformidad de inmediato. Espero que Cheko no lo tome a mal, pero mi trabajo es velar por la empresa. A mi forma de ver tiene algunas cosas en contra. No digo que no pueda hacer el trabajo, pero precisamente este producto es el más importante de todos los que hemos tenido desde que la empresa se fundó y me parece muy arriesgado ponerla en manos de… alguien sin experiencia. Estoy segura de que muchos de ustedes estarán de acuerdo conmigo.

Aldo, el fotógrafo principal de la empresa pidió la palabra la cual le fue concedida.

-Durante los años que llevo trabajando aquí he visto muchas personas entrar y salir por una razón u otra. He fotografiado a tantos modelos diferentes que he perdido la cuenta. Creo que profesionalmente Alicia ha acertado con este joven. Mi cámara amará ese rostro y estoy totalmente de acuerdo en su incursión a la campaña Alter.

Por supuesto que todos sabían que Aldo era gay y que a lo mejor hablaba del atractivo físico de Cheko, pero también sabían que sus palabras tenían peso en Alicia y Joanna supo disfrazar muy bien la mirada de odio que le dirigió. Pidió la palabra Rossina la encargada de confeccionar los productos Alter.

-Los colores principales de Alter para esta campaña son rojo, negro y blanco en comparación con los tonos pasteles que están acostumbrados a usar. Cheko tiene un tono de piel maravilloso y creo que se verán muy bien en él.

Pero sabemos que no todo es cuestión solo de estética, hay otros tópicos a tomar en cuenta y seguramente Joanna ha basado su comentario en ellos. Yo no tengo inconvenientes en que haga las pruebas y de corazón me gustaría que las pasara, pero también debo velar por la empresa y creo que dejar la campaña sobre sus hombros es una gran responsabilidad.

Durante un buen rato cada uno dijo su parecer. Cheko solo escuchaba y sonreía. Alicia, aunque la mayoría la apoyaba no se veía tan contenta como al principio. Las dudas de sus empleados empezaban a minar un poco la seguridad de su decisión. Joanna estaba callada, pero se notaba su aire de triunfo. Al menos no tendría que usar artimañas para sacar a Cheko de la empresa.

Después de mucho deliberar las apuestas estaban 50/50 así que Alicia decidió que sólo faltaba la prueba final que determinaría si Cheko era adecuado o no. Se dio por terminada la reunión y se fueron al tercer piso donde se realizaban las pruebas del producto ya terminado. El resto del personal se quedaba mirando a Cheko como si fuera una celebridad. El hecho de que Alicia lo trajera personalmente era motivo suficiente de cuchicheos. En los vestidores, Julia y Sara dos de las chicas del departamento de proyectos preparaban la ropa con la que Cheko haría las pruebas. Aldo y su equipo estaban en el área de iluminación, también dejando todo listo.

-Eh, disculpe señor, pero debe ponerse esta ropa para las pruebas.– le dijo Sara, una rubia de baja estatura, pero muy bien proporcionada y con trenzas. Julia era mulata como Cheko, con ojos vivos, peinado estilo afro y un cuerpo escultural.

-¿Tendría inconveniente en desnudarse? También debemos tomarle unas medidas.

-No hay problemas, chicas.– dijo Cheko con su eterna sonrisa.

Cheko se levantó y procedió a desvestirse. Al parecer no le acarreaba ningún problema estar desnudo delante de desconocidos. Primero se despojó de la camiseta negra y luego de otra blanca mas pequeña que usaba debajo. Cuando las muchachas vieron esos pectorales por poco y se desmayan de la impresión. Ese abdomen que parecía hecho con bloques de granito. Ya se les había secado la boca con sus brazos, pero el torso era increíble. Y la espalda parecía hecha para jugar futbol americano.

Entonces se quitó los boxers y Sara debió sentarse. Julia tragó en seco y desvió la mirada por una décima de segundo. El miembro de Cheko era lo más grande que habían visto jamás en un hombre. Largo, grueso, venoso. Con una amoratada cabeza que sobresalía por fuera del prepucio. A pesar del estado plácido en que se encontraba, ellas no dejaban de morderse los labios en pública confesión de sus deseos lujuriosos. Cheko, al parecer, no era consciente del efecto que causaba en esas pobres chicas ni en todas las mujeres que se cruzaban en su camino o simplemente era algo que no le preocupaba en absoluto.

El caso es que a las chicas se les olvidó la razón por la cual querían que se desnudara y así, de pie y con los brazos cruzados lo encontró Alicia cuando entró un par de minutos más tarde. Ellas miraron a Alicia y de inmediato les volvió la memoria. Alicia dirigió una mirada furtiva a Cheko antes de salir después de hacer un gesto de desesperación. Su eterna sonrisa evitó cualquier fricción que se generara. Julia y Sara se pusieron manos a la obra con toda diligencia. Le probaron varias piezas de ropa interior y de baño porque la línea también incluía vestuario de playa. Cuando estuvieron listas, Sara salió a avisar a los demás y Julia se quedó conversando con Cheko sobre su vida mientras preparaba la ropa a usar en las pruebas y él estuvo más que dispuesto a compartir su historia.

Muy bien, todo estaba preparado. Las luces, el sonido, los efectos visuales, los modelos que lo acompañarían, los dos fotógrafos, las maquillistas, etc. Todo el equipo estaba listo. Alicia hizo una seña y Cheko salió vestido con una brillante bata color rojo vino con bordados dorados. Increíblemente, para alguien que nunca había usado una bata así la llevaba con mucha soltura, como si estuviera acostumbrado. Las chicas de maquillaje se acercaron a él y le dieron unos toques en la cara y la frente, él se dejaba hacer. Se le dieron instrucciones que aseguraba entender y procedieron a empezar las pruebas. El primer escenario era una oficina. Él debía pasearse de aquí para allá con la ropa según se la iban cambiando de acuerdo al color. Todos miraban el bulto que se le hacía en el frente de los boxers y todos estaban de acuerdo en que era el único que los había “llenado”. La primera sesión de fotos había terminado y Alicia estaba con Aldo mirando los resultados. No pudo evitar sentirse satisfecha. No dijo nada solo sonrió. Se acercó a Cheko que en ese momento estaba tomando un jugo de naranja mientras descansaba.

-¿Estás bien?– Le preguntó.

-Lo estoy. Estoy pensando en que debiste ofrecerme este empleo antes. Es lo más divertido que he hecho en mi vida.

-Bueno, al principio todos pensamos de esa forma. Luego vienen las rutinas, hacer lo mismo todos los días, y un largo etcétera que ya conocerás. Quiero decirte que las pruebas fotográficas salieron bien, tal como lo esperaba. Ahora haremos las de video y después un par de escenas histriónicas.

-De acuerdo, Alicia. Tú mandas.

-Si estas cansado podemos dejarlo para mas tarde. Es solo una prueba y no tienes que decidir nada hoy.

-Por mí está bien. Podemos seguir hasta que el fotógrafo se canse.

-Muy bien, pues les diré que estás listo para seguir.

Había una persona que miraba todo desde lejos, sin intervenir para nada. Claro, su área de trabajo no tenía nada que ver con modelaje ni publicidad. Era solamente conductora de una limosina. Melissa observaba todo con ojos críticos. Había visto la forma de Cheko moverse ante las cámaras y tuvo que admitir que era un natural. No había visto los resultados, pero no tuvo duda alguna de que se en todas salió genial.

Le gustaba el muchacho, y mucho. No había dejado de pensar en él desde que lo había llevado en la limosina. Era simpático y con ese acento extranjero parecía que cada palabra salida de su boca fuera una especie de murmullo en voz alta, muy sensual. Hacía mucho tiempo que no tenía una relación formal. Un poco de sexo aquí y allá con quien se presentara la ocasión, pero nada importante, nada que destacar excepto el placer obtenido.

Por otra parte, Joanna se mordía los labios de pura rabia, aunque tuviera que rendirse a la evidencia. El chico prometía, al menos era su primera impresión profesional.

Las escenas en video se realizarían en otra área del gran almacén. Se habían improvisado diferentes escenarios para el rodaje de estos. Se le dijo a Cheko que podía descansar una hora hasta que todo estuviera preparado y se fue al camerino de maquillaje a recostarse un rato. Había un cómodo sillón reclinable que usó para sentarse a meditar sobre su posible buena suerte. Llevaba unos cinco minutos hablando solo cuando se escucharon unos discretos golpes en la puerta. Cheko no tenía reloj y su teléfono móvil estaba en la mochila con sus cosas, pero estaba seguro de que aún no había pasado una hora. Autorizó la entrada sin mirar a la puerta.

-¿Qué dice nuestra estrella en ciernes? ¿Te adaptas a la fama?– escuchó la voz que le preguntaba. Se irguió en el sillón al reconocerla. Joanna estaba parada en la puerta con un cigarrillo en los labios. Cheko sabía que era una enemiga porque le había dejado claro que no lo quería para el trabajo. Él necesitaba estos estímulos negativos para poder impulsarse, Joanna no lo sabía, pero le estaba haciendo un favor.

-De estrella, nada, señora. Esto es solo un trabajo. Estrella es el niño que limpia zapatos en la esquina de donde vivo. Tiene un talento increíble para lustrar, lo único malo es lo poco que cobra por hacerlo tomando en cuenta que su padre le pega para quitarle lo que gana y su madre es una infeliz alcohólica dependiente de su marido. Pero va a la escuela todas las tardes y se encarga de que su hermana menor siempre esté limpia y bien vestida. Hay estrellas en todas partes, señora y yo definitivamente no soy una de ellas.

-Te expresas bien para ser un simple masajista, pero este trabajo no es tan simple como se ve. A veces el brillo de las luces no ciega y nos hace olvidar quienes realmente somos y de dónde venimos. Espero que Alicia no se haya equivocado contigo.

-Tranquila señora, me considero alguien responsable y nunca me meto donde sé que no podré salir. Le prometo que haré bien este trabajo y usted no tendrá ninguna queja de mí.

-Estoy segura de que así será, Cheko. Por el bien de todos. Descansa, que el rodaje es diferente a las fotos.– arrojó el cigarrillo y cerró la puerta marchándose.

-Gracias.– respondió él, aunque ella ya se había alejado.

Cheko unió las manos en el pecho y meditó en las palabras de Joanna. Ella tenía razón en algunas cosas, pero él no se arredraría, sabía que quería que fallara y no le daría el gusto, iba a dar el doscientos por ciento, no le quedaría mal a quien había confiado en él. Alicia merecía todo el éxito en su trabajo porque se lo había ganado. Había leído su historia en alguna ocasión y aparte del glamur de la profesión también había tragos amargos muy amargos. Él estaba dispuesto, que era lo importante. En eso se abrió la puerta y una rubia cabeza se asomó. Cheko se sorprendió al ver a Melissa. Las sonrisas afloraron espontáneas y la invitó a entrar.

-Por favor, siéntate y gracias por venir.

-Solo quería saber si estabas bien. He escuchado que ahora eres toda una celebridad del modelaje. Que pondrán tu foto en grandes carteles por todo el mundo y estarás en los mas famosos programas de televisión.

-Oh sí, por supuesto, desde mañana empezaré a cobrar autógrafos y necesitaré un agente. ¿Estarías dispuesta a cobrar un 50/50?

Siguieron bromeando por un buen rato hasta que vinieron por Cheko para la filmación de los videos. Ella le apretó una mano antes de salir y lo miró sin decir nada, él respondió al apretón y mirándola al fondo de los ojos, sonrió.

-Muy bien. se dijo Cheko.- A ganarse el pan.

Moverse, caminar, sonreír, nadar, montar a caballo, a veces un breve monólogo que con su acento se convertía en un murmullo sensual que erizaba más de una piel, etc. Simplemente exhibirse, mostrar su cuerpo semidesnudo en más de una posición. Solo o acompañado, ver a Cheko en esta campaña publicitaria era lo mejor que había hecho Fashion Plus en todo su recorrido como empresa.

Por supuesto que las pruebas fueron un éxito. Los que auguraban el fracaso del muchacho tuvieron que cerrar la boca y admitir que lo mal juzgaron. Tenía un talento natural. Es como si hubiese modelado toda su vida. La cámara simplemente lo adoraba…

Cont.


Libro de Visitas

Freddys Moretta ©

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Escrito por Prometheus el 19/07/19

Pieles y Coca Cola III


En un momento dado, Cheko hablaba con Alicia sobre una idea que se le había ocurrido. Colocar de manera estratégica banderas de varios países, dando a entender que la marca no distinguía ni raza ni color ni estatus social.

Quizás no era la línea marcada por los dueños, pero enviaba un mensaje que podría resultar positivo. A Alicia le pareció buena y le prometió consultarla con los demás. Por lo pronto el día de labores había terminado y el personal ejecutivo de Fashion Plus estaba exultante de alegría por los resultados. Alicia invitó a todos a celebrar, pero Cheko declinó alegando que estaba cansado. Ella entendió y le dijo a Melissa que lo llevara a su casa. Quedaron de verse al día siguiente a mediodía en la oficina. Eso le daría tiempo a Cheko a renunciar en su otro trabajo y arreglar algunas cuestiones personales.

-¿Supongo que estarás contento? -le preguntó Melissa después de unos minutos en silencio.

-Recuerdo que cuando Richard Bach escribió el libro de la gaviota se encontró en una situación similar.

-No entiendo. ¿Me explicas? No soy de mucho leer.

-¿Conoces el libro Juan Salvador Gaviota?

-Si, pero nunca lo he leído. ¿De qué se trata?

-Bueno, no es de lo que se trata el libro que quiero hablarte, sino de una situación que pasó su autor cuando lo escribió.

-Ok. Cuéntame.

-Richard Bach era piloto de la fuerza aérea de Estados Unidos. En los tiempos en los que escribió el libro estaba en España junto a otros pilotos dando una conferencia y se quedó sin dinero. Llamó a su editora para que le enviara una cantidad, creo que cien o doscientos dólares para terminar de pasar el tiempo que le quedaba. La chica le dijo que el libro se estaba vendiendo muy bien y que le había depositado una buena cantidad en su cuenta. Él pensó en cuatro o cinco mil dólares lo cual le pareció una cantidad exorbitante. Se dirigió al banco que hacía enlace con el suyo en Estados Unidos y pidió acceso a su cuenta para hacer un retiro. La joven que lo atendió cumplió su requisito y le dio el estado, la cantidad depositada era de doscientos cincuenta mil dólares. Él por supuesto pensó que era un error y le pidió que revisara de nuevo. Ella lo complació y dio el mismo resultado. Hizo el retiro que necesitaba y salió a la calle que buscar una librería. Buscaba un libro que le indicara qué hacer con una riqueza inesperada. Así me siento ahora. Aunque siempre he trabajado nunca me ha sobrado para gustos ni placeres ni gastos que fueran los estrictamente necesarios. Ahora tengo un cheque de tanto dinero que no sé qué hacer con él. ¿Me ayudarías a gastarlo?

Melissa se quedó un poco perpleja al principio, luego se echó a reír con muchas ganas pensando que Cheko bromeaba. Paró de reír al ver que él seguía serio.

-¿Qué tienes que hacer después de llevarme?

-Nada.

-¿Puedo invitarte a cenar? No es muy tarde. Podemos ir al supermercado, comprar algo para cenar y lo preparo en mi cueva. Hago unos huevos con pimientos que te lamerás los dedos.

Se detuvieron en un semáforo y ella lo miró.

-Acepto con una con una condición.

-Condición aceptada.

-¿Aceptas sin saber cuál es?

-Así es. Con miedo no se va a ninguna parte.

-De acuerdo, entonces te la diré después de la cena.

Reanudaron el viaje camino a un supermercado donde compraron lo necesario para la cena, incluyendo una botella de vino. Solo que hoy en lo que normalmente gastaría cinco se dio el lujo de gastar cincuenta.

Una hora después, Melissa reía a carcajadas con las ocurrencias de Cheko. Ya habían cenado y se habían sentado en una especie de balcón super estrecho que daba a la parte trasera de la pensión y por el cual entraba una brisa muy agradable.

-¿Y qué pasó con la bicicleta?

-Bueno, la bicicleta perdió el manillar y el asiento y mi prima y yo caímos como a diez metros rodando por la hierba.

-Jajajajaja. Espero que no se hayan lastimado mucho.

-Yo me rompí una muñeca y mi prima duró tres días con la boca hinchada. Aparte de dos o tres raspones en todo el cuerpo.

Compartir risas y alegrías con alguien, era algo que Melissa no hacía desde hace mucho tiempo. Cheko tenía eso que la gente llama “ángel” con los demás. A pesar de que se le dificultaban algunas palabras, su dicción era fluida y correcta, seguramente influencias de esa tía con la que vivió un tiempo en ciudad México.

Ya se habían tomado la botella de vino que compraron y en un momento de silencio en el que ambos miraban la luna aparecer por detrás de un edificio a lo lejos, sus manos se rozaron y una especie de corriente eléctrica hizo erizar sus vellos. Sus ojos se encontraron y fue cuando se dieron cuenta que las cosas serían diferentes entre ellos de ahí en adelante. Cheko se había quitado sus zapatillas deportivas y ella sus pesadas botas y su chaqueta de cuero al llegar al apartamento el cual estaba bastante limpio y ordenado para sorpresa de Melissa.

El beso apareció como por arte de magia, sorpresivo pero esperado. Melissa lo tomó por la nuca mientras se deleitaba con su lengua y sus labios. Cheko besaba muy bien para ser alguien con no mucha experiencia según le había contado. Comparada con la de ella claro, que incluso había hecho en un tiempo videos eróticos para una empresa de música estadounidense. Melissa le quitó la camiseta y se despojó de su blusa a velocidad vertiginosa. No usaba brasier así que Cheko pudo acariciarle los senos sin más impedimentos. En un momento de lucidez recordaron donde estaban y sin dejar de besarse y tocarse se fueron a la pequeña habitación donde una cama muy bien tendida los esperaba. Los pantalones de ambos fueron a parar al piso de cemento. Melissa llevaba una tanga pequeñísima la cual le fue quitada con mucha habilidad por una sola mano. El bóxer de Cheko siguió el mismo camino de la prenda femenina…desconocido. Cheko parecía tener diez manos. Melissa sentía sus caricias por todo el cuerpo mientras la besaba en la boca, el cuello, los pechos, el vientre y volvía a subir como siguiendo un ritual erótico y sensual que la llenaba de placeres.

Melissa nunca ha sido una persona muy expresiva, pero se sentía incapaz de contener los gemidos a pesar de que se mordía los labios. Cuando la lengua de Cheko tocó su clítoris se creyó morir. Lamía despacio, en círculos, chupaba con delicadeza, introducía un dedo, parecía hacerlo todo al mismo tiempo y el primer orgasmo de Melissa se hizo presente con la fuerza de un volcán. Con un grito escapado de lo más profundo de sus entrañas, le sujetó el crespo cabello y quiso enterrarlo en su interior. Él seguía comiéndola literalmente mientras ella se deshacía en un clímax interminable. Su corazón latía desaforadamente, como un caballo desbocado en plena libertad. Cheko subió por su vientre, dejando una estela de saliva y aliento. Melissa estaba sin fuerzas. Parecía que llegaba de un viaje a pie del último confín del universo. Cheko no parecía querer darle cuartel. Ahora estaba viviendo en sus pechos grandes y duros. Mordiendo los pezones y lamiendo las aureolas, sin prisa, pero sin pausas. Una especie de remolino empezó a crecer al final de la espalda de Melissa, estaba segura que no aguantaría otro orgasmo como el anterior así que decidió pasar a la parte activa. Cheko iba a saber quién era ella.

-Espera. —Lo detuvo.

Él la miró interrogante.

-¿Estás bien?

-Más que bien, es que necesito descansar.

-¿Descansar?

Mientras lo miraba, ella sonrió deleitada. Parecía un niño con la mirada llena de confusión.

-Si me provocas otro orgasmo me tendrás que llevar al hospital. Siento los músculos licuados.

-Exagerada. –dijo él, sonriendo complacido por sus palabras.

-Ven, no discutas con tus mayores. Recuéstate aquí y déjame a mí hacer.

Melissa no estaba preparada para lo que vio. La erección de Cheko la dejó paralizada por un momento. Nunca en toda su vida había visto un miembro como ese. El grosor la hizo tragar en seco y la longitud le hizo agua la vagina. Pero la vida está llena de retos y ella siempre les hacía frente a los suyos. Así qué sin más que una expresión de temor empezó a darle besos en el glande y lamer el frenillo lentamente bajar por el interminable tronco hasta los testículos que también lamió con deleite. Los metió en su boca con hambre y delicadeza y sonrió cuando lo escuchó gemir de placer y agarrar con fuerza su pelo. Subió nuevamente con besos y lengua hasta la esponjosa y amoratada cabeza, que introdujo en su boca con dificultad al principio, pero que pronto se adaptó al ritmo de su mamada. Una buena parte del pene desaparecía en su interior, pero era consciente del tamaño y lo hacía con cuidado. Con movimientos pausados pero continuos, sin prisa alguna, pero sin parar y acariciando con la punta de un dedo el perineo masculino, Melissa estaba haciendo el mejor sexo oral de su vida, aunque no lo supiera. Cheko, que a pesar de su corta edad había tenido sexo en incontables ocasiones nunca se había sentido pleno en una sesión. Melissa le estaba extrayendo la vida con su boca, simplemente, nunca se lo habían mamado así. Jadeando como un náufrago a la deriva le dijo:

-Por favor, para ya o…

Ella lo miró sin dejar de torturar el glande con su lengua.

-O qué?

Un profundo chupón capaz de extraer el alma de una piedra, la punta del dedo que se metió en el ano de Cheko y un movimiento estratégico con la muñeca lo hicieron sucumbir. Un gemido convertido en grito escapó de su boca y Melissa cerró los ojos. El primer chorro de semen dio en su garganta con la fuerza de un disparo e inmediatamente otro más.

Ella ordeñó los testículos como antes, con fuerza y delicadeza y el dedo en el ano entró otro centímetro. el semen seguía saliendo con más pausa, pero aun constante.

Melissa no pudo tragarlo todo y algo escapaba por la comisura de sus labios, pero en ningún momento sacó el pene de su boca, no hasta dejarlo totalmente drenado. Cheko estaba como en un sueño, se sentía flotar y por un instante estuvo seguro de que la muerte era justo así. Melissa se limpió los labios con un dedo, recogiendo algún resto seminal y llevándolo a su boca. Cheko la miraba sorprendido y ella más todavía porque el miembro permanecía en igual estado de dureza como al principio del juego. Melissa lo envolvió con su mano y apretándolo un poco dijo:

-Vaya, vaya. Parece que alguien no ha aprendido la lección.

-Creo que necesita un correctivo.

-Muy bien, ahora usaremos otro método para ponerlo en su lugar.

Cheko sonrió e hizo ademán de levantarse, pero Melissa le puso una mano en el pecho y lo mantuvo acostado.

-No, no, no… déjame a mí, yo me encargo. A menos claro que prefieras el misionero.

-Mis amigas de cama me han enseñado que el misionero es su postura favorita, aunque es la que menos me gusta.

-Y cuál es la que más te gusta?

-Pues, esta de ahora no está nada mal.

Toda esta plática tenia lugar mientras Melissa se acomodaba sobre el pene. Dejando su vagina resbalar lentamente hasta sentirse plena, llena, completa. Comenzó a subir y bajar las caderas mientras Cheko le sujetaba las nalgas como para ayudarla con el movimiento. Melissa abría la boca como buscando aire. El miembro era portentoso y la verdad es que nunca se había metido nada igual. El grosor le raspaba las paredes deliciosamente y Cheko ayudaba con su vaivén indetenible.

-¡Dios! ¡Dios! –Melissa no podía dejar de gemir, la sensación era demasiado fuerte, una especie de tornado se estaba formando al final de su espalda, la piel se le puso fría y los músculos se le tensaron como cuerdas de violín. Cheko pensó si dejarla venir o cambiarla de posición. Se decidió por esto último, quería disfrutar de ella un poco más ahora que él llevaba las de ganar. La detuvo a un microsegundo de distancia del orgasmo. Ella lo miró sin entender y él le dijo:

-Tranquila, todo está bien.

Sin sacárselo le dio la vuelta colocándola boca arriba. Ella separó las piernas en un perfecto ángulo de 90 grados y el se acomodo entre ellas, cadera con cadera y se movía como si bailara en el aire.

El miembro no entraba en su totalidad, pero si tres cuartas partes. Ella no estaba segura de poder aguantarlo todo y él tenía miedo de lastimarla. Estaban disfrutando como no recordaban haberlo hecho antes. Era como algo nuevo para ambos, aunque de alguna manera lo era porque era su primera vez juntos, pero este no era el tema, era una especie de unión especial, como un complemento dispuesto por el destino y el universo a partes iguales. Melissa apretaba sus pezones para desviar la atención del placer a otro lugar, pero ya no había tiempo, su orgasmo volvía con la velocidad del rayo y esperaba que Cheko no lo detuviera esta vez.

-Dame, dame con todo lo que tengas, no te detengas por favor…-jadeaba ella

-Yo también me estoy viniendo. –decía el moviendo sus caderas a toda velocidad.

-Hazlo dentro, si te sales te mato.

-¿Estás segura?

-No hables, solo hazlo. Hagámoslo juntos, ¿Sí?

-Claro. ¿Estás lista?

-Sí, sí, ahora, yaaaaa…

-Síiii…

Así de simple. Como deberían ser todas las cosas en la vida. Se vinieron juntos. Tuvieron un orgasmo al mismo tiempo queriendo hacerlo. Melissa se mordió los labios hasta sangrar y se apretó los pezones como si quisiera arrancárselos. Cheko cerró los ojos y las manos y su respiración se detuvo. Los fluidos femeninos mojaron la cama como si se hubiera orinado. Cheko se derrumbó sobre ella. Las pieles perladas de sudor brillaban al compás de los corazones que buscaban volver a su ritmo.

Minutos mas tarde, tomando otra copa de vino, aún desnudos, aún en la cama, hablaban de lo que podía ser el futuro.

-Los comentarios que he escuchado sobre ti son increíbles. Hasta los de Joana que siempre ha sido una elitista prejuiciosa.

-¿Qué quieres decir?

-Que ha tenido que rendirse a la evidencia y admitir que eres lo mejor que ha pasado por la empresa en mucho tiempo.

-Bueno, no creo que sea para tanto. Ha sido sólo suerte.

-No Cheko, no te menosprecies. Vales mucho y Alicia lo sabe y aunque suene desleal te diré algo. Ten cuidado con ella, hemos estado juntas por más de cinco años y la conozco bien. Es cruel, implacable y despiadada en lo que a su negocio se refiere. Primero, no parará hasta acostarse contigo si así lo desea y te exprimirá como a una naranja hasta la última gota. Es paciente como un cocodrilo y cuando llegue el momento no podrás decirle que no. Lee bien los contratos, asesórate con un buen abogado, es a lo que más le teme.

-Melissa, gracias por el consejo, de verdad lo tendré muy en cuenta, pero no soy un santo. He pagado con sexo mi alquiler y mi comida más de una vez. Quizás sea un ignorante en esto del modelaje, pero tampoco soy un tonto y siempre velaré por mis intereses. Si tengo que acostarme con Alicia, será por el simple placer del sexo, no porque ella crea que es una forma de pagar lo que ha hecho por mí. Llevo más de un año atendiéndola en el salón de masajes y se me ha insinuado en más de una ocasión y cada vez he vadeado el asunto. No porque no me guste, sino que me gusta elegir mis parejas de cama y el momento. Seré un pobretón sin educación, pero algo de integridad y amor propio aún me queda.

-Discrepo de ti en eso. Pobretón ya no lo eres y maleducado menos todavía. Entiendo lo que dices, pero también debo advertirte que este negocio es asqueroso. No todo es glamour, luces y sonrisas, he visto cosas horribles y no me refiero a crímenes ni nada de eso, pero sé lo que esto le hace a mucha gente. He visto modelos hacerse encima por los nervios y otras que se han pasado tres días sin dormir por el estrés. Es como una droga, se te mete en las venas y no quiere salirse y tú te aferras más y más a ella hasta que ya no queda nada más de ti que dar. Sé que no eres tonto y probablemente saldrás ileso, pero lo cierto es que me gustas mucho y no quisiera que te pase nada. Pero vamos a dejar este tema por ahora y concentrémonos en algo que nos afecta a ambos.

-¿Y qué es?

-Tu y yo, sacándole chispas a esta cama.

Y se abalanzó sobre él besándolo con un ímpetu salvaje.

Al día siguiente, Melissa entraba en casa de Alicia a las 8:30 de la mañana. Lucy, con solo la mínima expresión de una transparente bata de casa por la que se vislumbraba la ausencia de ropa interior, la saludó con una luminosa sonrisa mientras le ofrecía una taza de café.

-Buenos días, Mel. ¿Dormiste bien?

Melissa le respondió con una sonrisa igual.

-Buenos días, Lucy. Bueno, dormir, lo que se dice dormir, no dormí mucho, pero me siento ligera como una pluma, gracias por preguntar.

-Mmmmm conozco la sensación. ¿chico o chica?

-Ni una cosa ni la otra, un hombre con todas las mayúsculas.

-Jajaja, pues me alegro mucho por ti. Nosotros también tuvimos una noche movidita. Alicia está pletórica de felicidad por lo del chico nuevo, ¿lo conoces?

-Pues sí. Desde hace un tiempo Alicia lo trata y hemos coincidido varias veces.

Melissa no supo explicarse en ese momento por qué escondió su relación con Cheko.

Lucy preguntó con un gesto pícaro en su rostro.

-¿Y es todo como dicen, tan especial en todas sus facetas?

-Por lo que pude ver ayer en el estudio de grabación, el chico es un portento. Tiene gracia y talento, aunque por lo que escuché nunca había modelado.

-Vaya, espero poder conocerlo algún día. Anoche me pusieron los dientes largos contándome de ciertos aspectos de su anatomía.

-Yo lo vi de lejos, así que no puedo decirte mucho, pero al parecer dejó a todos boquiabiertos con los trajes de baño y los boxers.

Melissa volvió a cuestionarse internamente. ¿Qué le pasaba? Cheko había calado tanto en su interior como para querer… ¿protegerlo? ¿era eso lo que estaba haciendo? ¿Cuidándolo de las garras de las demás aves de rapiña? Respiró y sacudió la cabeza alejando esos pensamientos. En ese momento Alicia entró a la cocina seguida de Javier, desnudos ambos. Después de saludar se sentó en su silla y esperó que le sirvieran el desayuno. Frutas y café.

-Melissa, no estuviste con nosotros anoche. La verdad es que nos divertimos muchísimo.

-Eso me contaba Lucy. Lo siento jefa, pero tuve una cita y perdí la noción del tiempo.

-Está bien, en otra ocasión será. Después de dejarme en la oficina quiero que pases a buscar a Cheko por su casa y lo lleves a los apartamentos Bluecoast. Quiero que lo acompañes a verlos y que elija el que más le guste. Ya conoces el protocolo.

-Muy bien, Alicia. ¿Él ya lo sabe?

-No. Quiero que sea una sorpresa y que vea que juego limpio y que le daré todo lo que le prometí. Hablando de eso, recuérdame entregarte la tarjeta de crédito que ya me envió el banco a su nombre.

-¿Por qué no se la entregas personalmente cuando lo veas hoy?

-Pudiera hacerlo, pero como no nos veremos hasta las cuatro de esta tarde, quiero que disfrute el tiempo libre que tiene. Vendrán días azarosos en los que apenas tendremos tiempo de comer. Así que, si quiere darse un gusto y comprarse algunos caprichos, pues que aproveche.

-Muy bien. Se hará como lo has dispuesto.

-Gracias, Melissa. Nos vamos en un rato. Lucy, ven por favor que aún tengo comezón.

Alicia entró y Melissa se fue a su vivienda a cambiarse de ropa.


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