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      "Un hogar sin libros es como un cuerpo sin alma." Cicerón (106 a.C.-43 a.C.)

Será mostrado si existe



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Escrito por Olvidado el 17/03/17

El Club Bilderberg (Cristina Martín Jiménez) Pinche en el enlace para votar


Cristina Martín Jiménez

En esta opinión voy a hablar del libro "El CLUB BILDERBERG" de la investigadora sevillana Cristina Martín Jiménez, que lleva diez años investigando a Bilderberg, a partir de documentos desclasificados de la CIA y la ANS, y ha publicado ya cuatro libros, uno de ellos el que me ocupa. Quizá ya os suena que hablamos de un selecto club formado por las élites económicas y políticas del mundo (personas de la realeza, militares, gente muy exclusiva y de la elite, aristocracia, el mundo académico y los medios de comunicación) cuyo objetivo es crear un gobierno mundial en la sombra e influir en los países con más fuerza que las decisiones que toman democráticamente sus ciudadanos.

En este libro, Cristina Martín sostiene que el club Bilderberg no cree en la democracia. Henry Kissinger que es quien tutela la Transición en España, como vemos en los documentos desclasificados, decía que el progreso económico iba a venir de la mano de la democracia, pero eso ha resultado falso, porque China ha tenido un progreso económico enorme y no ha se han abierto a la democracia, Rusia, igualente. Su idea es quitarnos nuestras soberanías nacionales, crear una banca central europea, uniformizar el tema fiscal, o la creación de un ejército único europeo.

Los planes del club para España

Cristina Martín sostiene que el club Bilderberg, a través de Felipe González y Boyer, desmanteló todo lo que era la industria potente de España: los altos hornos de Bilbao y Sagunto por poner dos ejemplos. Kissinger da también una orden: "haced lo posible para que los españoles sigan divididos e incentivarla a través de las comunidades autónomas: divide y vencerás". También imponen a España su entrada en la OTAN, a diferencia de lo que intentó hacer Franco, que España fuese una nación fuerte y progresara por sí misma. Tengo mis reservas con esta opinión de Cristina Martín, ya que personalmente me parece que Franco estaba más obsesionado en mantenerse en el poder que en otra cosa, como lo defienden prestigiosos hispanistas internacionales con unas pruebas y una lógica aplastantes.

Cristina Martín también nos habla de otras decisiones que han afectado a España en el pasado. En esa época (y ahora también), si no querías ser una colonia norteamericana tenías que ser una colonia rusa, y muchos países del Tercer Mundo optaron por lo segundo tras su independencia, entre ellos la Guinea española sin ir más lejos, al menos durante la tiranía de Francisco Macías. El recelo norteamericano era, a todas luces, fundado, máxime teniendo en cuenta que las autoridades franquistas (está documentado) preparaban la descolonización e independencia del Sáhara. Las más altas instancias norteamericanas actuaron en consecuencia: arrebatarle el Sáhara a España y anexionarlo a Marruecos y Mauritania. Una marcha aparentemente pacífica, con varias divisiones de soldados marroquíes detrás, pletóricos de armamento estadounidense, hizo el resto.

Fue una pena para España, que hubiera sacado beneficionos de una independencia saharaui tutelada por Madrid, no en vano es un territorio riquísimo en pesca y minerales. A ver si nos metemos en la cabeza que nuestros intereses no se deciden en Madrid sino en Washington. La retirada de tropas de Irak por orden de Zapatero (esto lo añado yo) estaba ya ordenada por Washington, era un juego para que nos creamos independientes. Simplemente se desplazaron a Afganistán, donde nuestro contingente aumentó, algo que no se dijo demasiado. Aunque no creo que Washington estuviera detrás de los atentados del 11-M, no lo necesitaba. Matar, además, es por desgracia muy fácil, y las teorías de los conspiranoicos sobre esa masacre siempre me han parecido poco o nada rigurosas. No porque a la CIA le importara matar a 200 españoles, simplemente no lo necesitaba esa vez.

Podemos es casta

El ideario de medidas del partido más fantasmagórico de todos los que han surgido en España durante la crisis global para y por la creación de una banca pública, la nacionalización de las grandes empresas de sectores estratégicos, derrogar la reforma laboral, alquiler social para las viviendas en manos de entidades financieras, acabar con la cultura del centro comercial y ayudar financieramente a los pequeños negocios, terminar con los privilegios financieros de la Iglesia, auditoría de la deuda pública y privada para denunciar los contratos ilegítimos y liberar la carga financiera asociada, así como la reducción del gasto militar (qué afortunados somos, ningún país envidia nuestros bosques, playas, infraestructuras…) en un 35 % en tres años.

Sin embargo, la prensa se pasa por alto la medida más interesante: la constitución de un gobierno mundial que permita compensar y reducir el poder de los grupos privados internacionales.

Si la fantasmagórica formación de Iglesias rechazara la globalización, sería un contrasentido proponer un gobierno mundial, ¿no créeis?, ya que no solo es parte de la susodicha globalización, sino la aspiración final de la patronal, los banqueros, los mercaderes y los masones de Bruselas. La "casta" y Podemos paradójicamente encontrados en un proyecto común. El secreatrio municipal de Podemos en Madrid, Jesús Montero, ya fue bastante claro al respecto:

"Hay dos culturas empresariales. Una es casta, la otra quiere contribuir al bienestar social, como la familia Botín en el Banco Santander"

Pablo Iglesias es un personaje siniestro, fantasmagórico, pero yo soy el primero en reconocer que no es ningún patán. Sabe que si existe una posibilidad de ser presidente algún día, a quien tiene que pedirle ayuda realmente es al núclero duro de los Estados Unidos y a su red de contactos global. Al menos así lo entendió otra celebridad de la izquierda española, Santiago Carrillo, que protagonizó una singular peregrinación a la meca del capitalismo. Antes se reunió a cenar con Antonio Garrigues Walker, principal asociado en España del trust Rockefeller, quien le instruyó acerca del modo en que debía comportarse ante sus distinguidos anfitriones. En el curso de ese ágape, Carrillo realizó unas declaraciones que serían ampliamente difundidas por dos emisoras controladas por la CIA: Radio Europa Libre y Radio Libertad. También tuvo varias entrevistas a puerta cerrada en las dependencias del Institute for International Affairs y en la sede neoyorquina del Council on Foreing Relations, cuyo contenido todavía permanece en secreto.

Conclusión

Un libro, en definitiva, en el que Cristina Martín desmonta diversas mentiras del club, y por hablar de las más recientes: Obama, un nobel de la paz que hace guerras (cierto, ¿qué ha demostrado el entrañable y querido Obama aparte del deshielo con Cuba?); la pandemia de gripe A, donde nos gastamos un dineral en vacunas; y el cambio climático provocado por el hombre. Cristina Martín sostiene que es un invento de Bilderberg porque ellos argumentan que tenemos que unirnos porque toda la humanidad tiene un reto y lo mejor para ello es formar un Gobierno mundial.

Podría ser, no sé cómo pronunciarme, yo tan sólo veo que los septiembres… y (esto ya es la hostia) octubres, en los que en Gerona se alcanzan temperaturas y humedades parecidas a las del mismísimo averno, son cada vez menos extraños. Aunque otra cosa es que puedan ser debidas a ciclos naturales del clima. En tiempo de los romanos el Mediterráneo tenía unas temperaturas quizá más cálidas y todo. Así lo atestigua que no se haya encontrado ningún documento en el que Britania importase vino (lo cual significa que lo hacían allí) o la indumentaria de los soldados y civiles romanos, muy ligera de ropa.

Los puntos débiles del club bilderbeg en mi opinión

No obstante, este club tiene algunos puntos flacos. La gente se agrupa por afinidad étnica: basta mirar a derecha e izquierda en cualquier ciudad española con un alto índice de inmigración: árabes con árabes, negros con negros, hispanos con hispanos y chinos con chinos. Todos ellos tienen, además, sus propios negocios cuya clientela es en un 90 % de su misma etnia.

El club Bilderberg es un club germánico. Y en esto se incluye Israel, su principal valedor en la zona. La religión, al fin y al cabo, se lleva por dentro y la gente juzga lo que ve, no estamos para pensar demasiado. Israel es un país diseñado y dirigido por judíos germánicos. El club Bilderberg tiene latinos (históricos aliados de los germánicos) pero no tiene eslavos (tradicionales enemigos de los germánicos, la Segunda Guerra Mundial llevó este odio a su extremo) ni orientales. Ni creo que los tenga nunca, a no ser que los genes humanos sufran una mutación. Este club no puede, por tanto, conseguir nunca el control mundial.

También ha sufrido algún que otro revés si es cierto lo que dijo Estulin en una entrevista a "La Vanguardia" en la que puso fecha para la invasión de Irán (ya ha caducado). A diferencia de Irak, Irán tiene un Ejército mal armado pero disciplinado y que no le hace ascos a la guerra, además del triple de superficie y población. Ocupar un país así se haría insostenible.

¿Qué hacer en mi opinión para no caer en sus garras?

A grandes rasgos, seguir un estilo de vida saludable, sin abusar del alcohol y, por supuesto, las drogas ni olerlas. Tener la menor dependencia posible de los bancos. Reducir al máximo el número de tarjetas de crédito, y que no sean de pago aplazado. Evitar contraer deudas (una persona con deudas es una persona controlada y manipulable). Reducir también en lo posible la dependencia de la tecnología. Pensárselo dos veces antes de publicar algo en el Facebook.

Leed, documentaos, reflexionad, desconfiar… Incluso del pazguato de turno que cuelga algún reportaje en Youtube ofreciendo "pruebas" de que este o aquél atentado fue un montaje. En muchas ocasiones no tienen absolutamente ningún rigor. Es muy fácil colgar videos así. Aunque en la guerra de Kosovo sí que Estulin en concreto toca bastante, más que nada por pura lógica como he comentado antes.

Y en definitiva, como dijo Federico García Lorca en el discurso de inauguración de la biblioteca de su pueblo: "Bien está que todos los hombres coman, pero también que todos los hombres sepan. Que gocen todos los frutos del espíritu humano porque lo contrario es convertirlos en máquinas al servicio del Estado, en esclavos de una terrible organización social".


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Escrito por Olvidado el 03/04/17

El secreto de Cristóbal Colón (Luis María Carrero) Pinche en el enlace para votar


El secreto de Cristóbal Colón (Luis María Carrero)

El nombre de Cristóbal Colón quedará para siempre ligado a una de las aventuras más extraordinarias y trascendentales que ha emprendido el ser humano a lo largo de su historia: el Descubrimiento de América. Sin embargo, y a pesar de la abundante literatura que ha generado el personaje, aún es poco lo que conocemos acerca del hombre, de su problemática relación con quienes ejercían el poder político en Portugal y en España, de su trayectoria intelectual o de su comportamiento con su familia y con los hombres bajo su mando. Desde su lugar de nacimiento hasta dónde se encuentran sus restos, pasando por su primera mujer (¿era tan noble como sostienen algunos, entre quienes no está Fernando Colón, siempre presto a destacar altos linajes en su familia?) o por su estancia en Portugal, etapa clave sin duda, hasta el punto de que su rey se dirigía a Colón como "nuestro especial amigo" y que, sin embargo, no ha dejado rastro documental alguno allí. Muchos aspectos de esta aventura siguen estando poco claros. ¿Quién era en verdad Cristóbal Colón, y qué esperaba conseguir con ese viaje? ¿Cómo tuvo la original idea de llegar a Asia por el Oeste? ¿Por qué conocía tan bien el camino que debía seguir? ¿Y por qué lo ayudaron los Reyes Católicos después de tantos años sin querer escucharlo? A estas preguntas intenta dar respuesta esta novela.

"El Secreto de Cristóbal Colón" es una breve novela (64 páginas), publicada por primera vez en 1994, obra del pseudohistoriador Luis María Carrero, que está dirigida a estudiantes de español. Probablemente (aunque no necesariamente) se trate de una obra algo más extensa y rica en vocabulario que se ha simplificado para que los estudiantes de español practiquen. Su autor, Luis María Carrero, intenta en ella desenmascarar al hombre de carne y hueso, con sus virtudes y sus defectos, con sus grandezas pero también con sus miserias. En definitiva, redescubrir una etapa apasionante de la historia de la Humanidad y penetrar en la intimidad de un héroe mítico.

La historia empieza con la llegada de Colón a Portugal, en 1475. Aunque no es irrefutable esta fecha, sí parece la más probable. Cuenta cómo al principio de la famosa aventura está el encuentro de Colón con un viejo marinero que le enseñó el camino del Oeste; y cómo, de esta manera, se decidió el futuro de España y del mundo entero. Pese a ser una obra destinada a estudiantes de español, su vocabulario es suficientemente rico como para que los hispanohablantes también la podamos disfrutar. He seleccionado este fragmento:

"Veréis, mi nombre ahora no tiene importancia. Nací en un pequeño pueblo de pescadores y era muy joven cuando empecé a trabajar como marinero en Portugal. Yo fui de los primeros en viajar por África, hacia Guinea, y en conocer todas las rutas de estos mares. Así llegué a ser piloto de la Santa Susana. Hace dos años, a la vuelta de un viaje a Guinea, quisimos encontrar una nueva ruta hacia Portugal, más rápida que las otras. Pero, ya cerca de Cabo Verde, los vientos cambiaron de una manera muy extraña. El barco tomó de repente la dirección del Oeste y nosotros no pudimos hacer nada para cambiarla. El barco iba más rápido que nunca, siempre hacia el Oeste. Después de quince días así, mis hombres empezaron a asustarse. Sabían que nos encontrábamos en algún lugar del mundo que no conocía nadie, y que ya no era posible volver atrás. Cada mañana me preguntaban lo mismo: ¿qué nos esperaba al final de aquel viaje? Yo no lo sabía, no podía contestarles. La comida ya nos faltaba, estábamos preparados para morir, cuando entonces… Entonces, después de veinte o más días en aquel barco que no podíamos conducir… ¡vimos tierra!".

"Colón escuchaba en silencio la extraña historia, sin saber qué pensar. ¿A dónde había llegado la Santa Susana en su increíble viaje? ¿A Asia? Y, sin embargo, todo el mundo sabía que el mar era demasiado ancho entre Portugal y Asia… Tal vez aquel hombre se había vuelto loco, después de tantos días perdido en el mar. Pero, ¿y si lo que contaba era verdad? ¿Y si era posible encontrar tierra al otro lado del gran Atlántico?".

Opinión personal

Y he aquí la major majadería publicada sobre la epopeya liderada por el Portador de Cristo. Según este bulo, un "piloto anónimo" le informó hacia 1480, estando Colón en Madeira, de las tierras que habían más allá del océano, después de un viaje que él supuestamente hizo. Una majadería basada en un rumor que surgió en 1535 durante un proceso contra los herederos de Colón (los Pleitos Colombinos) por boca del despreciable Gonzalo Fernández de Oviedo, a quien Colón conoció en 1493, cuando todavía no era más que un paje que se arrastraba por la Corte.

Esta estupidez parte de un misterioso pasaje del preámbulo de las Capitulaciones de Santa Fé, que dice: "Las cosas suplicadas y que vuestras altezas dan y otorgan a don Cristóbal Colón en alguna satisfacción de lo que HA DESCUBIERTO en los mares océanos…". Los cronistas Bartolomé de Las Casas y Alonso de Santa Cruz ya enmendaron este error del copista, y lo mismo hizo tiempo después Navarrete.

Lo que a estos pseudohistoriadores se les olvida, a mí me parece de vital importancia. A estas palabras escritas por el Almirante me remito: "Y ordenaron (los Reyes) que yo no fuese por tierra al Oriente, por donde se acostumbra a andar, sino por el camino de Occidente, POR DONDE HASTA HOY SABEMOS POR CIERTA FE QUE NO HA PASADO NADIE".

Hacer una montaña de unas pocas frases ambiguas y convertirlas en el punto de partida de una revolucionaria teoría capaz de hacernos ver el descubrimiento de América desde otra perspectiva me parece, lisa y llanamente, un disparate. Un disparate, además, reñido con toda lógica. Que alguien se adentrase en el océano para regresar (cuando las distancias eran inalcanzables, el propio Colón no naufragó a la vuelta de milagro), encontrarse precisamente con el bueno de don Cristóbal (como si ya supiera gracias a una bola de cristal que sería el descubridor del Nuevo Mundo), comunicarle ese secreto y morir después en el más absoluto anonimato, es una teoría que, por decirlo de un modo suave, no me resulta nada convincente.

Sin embargo, la llama sigue viva en algunos pseudohistoriadores, no sólo por Luis María Carrero. Juan Manzano, en "Colón y su secreto" la dice más gorda todavía y le pone incluso nombre a este piloto: Alonso Sánchez de Carvajal, jamás mencionado antes en ningún asunto ni tampoco después. Manzano defiende que Colón se vio obligado a revelarles el conocimiento que tenía de las nuevas tierras y sus riquezas. Bien, esto es imposible de saber, es una de las innumerables conjeturas que rodean al bueno de don Cristóbal. Y, aunque hubiese quedado escrita semejante revelación, es comunmente aceptado que Colón vivía en un mundo bastante fantasioso, místico, incluso me atrevería a decir apocalíptico. De hecho, su proyecto, y otros parecidos que le siguieron, necesitaban a un líder víctima de una cierta enajenación mental.Si su barco hubiera regresado a Madeira procedente de América, lo habría hecho con una tripulación a bordo, con decenas de testigos. ¿Y sólo Colón se enteró? Además,por aquél entonces el Portador de Cristo no necesitaba a ningún marinero.

¡A ninguno!

Porque ya había un hombre que le había aconsejado la dirección a seguir: Paolo dal Pozzo Toscanelli, de Firenze, que probablemente tuvo acceso a conclusiones de exploradores catayos que visitaron Italia en 1434.

Juan Pérez de Tudela publicó poco después del pseudoensayo de Manzano, "Mirabilis in Altis", donde la dijo más gorda si cabe: fueron unas amazonas amerindias que perdieron su rumbo en alta mar y fueron a parar a Portugal, en donde informaron de ello a Colón hacia 1482, cuando todavía era un don Nadie que vivía diseñando cartas marítimas.

Por no hablar de Luis de Ulloa, que ya en 1928 publicó un ensayo cuyo título lo dice todo: "El descubrimiento hispano-catalán de América en 1477), y que se entronca con la supuesta catalanidad de Colón, teoría liderada por el senil Jordi Bilbeny, que también defiende la catalanidad de Cervantes. Unas teorías que se han avivado recientemente al calor del fantasmagórico y herético proyecto secesionista y su necesidad de poner a cuantas más celebridades mejor en su panteón de hombres ilustres. Y hay de quien ose discutirlo, porque le van a colgar el distintivo de anticatalán a exterminar.

Epílogo

Han habido muchas travesías marítimas a lo largo de la historia, pero ésta fue la más gloriosa de todas.

La ideó y ejecutó un hombre que jamás logró hablar bien el español.

Y, sin embargo, no supo amar a otra bandera. Ni vivir de otra manera.

Algunos amargados como el que me ocupa intentarán, sin éxito, desmerecer su obra.


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Escrito por Olvidado el 24/04/17

La vida cotidiana en el año mil (Edmond Pognon) Pinche en el enlace para votar


La vida cotidiana en el año mil

"La vida cotidiana en el año mil" es un libro publicado por primera vez en Francia en 1987 ("La vie quotidienne en l'an mille") que llegó a España en 1991 de la mano de Ediciones Temas de Hoy. Su autor es el reconocido historiador francés Edmond Pognon.

No se trata de un tratado histórico, más bien de un libro que nos refleja la vida cotidiana tanto de los campesinos como de los más acomodados hace mil años. Documentos y grabados antiguos junto con la propia lógica de su autor para extraer conclusiones han sido sus principales fuentes.

La máxima autoridad en Europa en esa época era el Papa Silvestre II, llamado en realidad Gerbert d'Orlhac), que ocupó el trono entre los años 999 y 1003. Famoso por su erudicción, fue consejero y defensor de los Capetos, la dinastía que puso las bases de lo que hoy conocemos como Francia, abandonando el sistema feudal e incorporando a su reino (reducido a su llegada al poder, en 987, a la actual región parisina) la mayor parte del actual territorio francés.

Pognon incluso nos narra el tiempo que hacía por la zona a finales del siglo X, algo clave por otra parte para las cosechas. Impactante saber que en ese siglo se produjo una hambruna que hizo que la gente se persiguiera para devorarse (así lo dejó escrito el monge Ademar de Cabannes, topónimo claramente occitano, o sea, del Sur de Francia, en el año 910, "algo jamás visto hasta entonces"). Para aumentar la masa de la poca harina se utilizó un producto parecido al caolín (donde lo había), que destrozaba las vías digestivas: "Caras pálidas y demacradas, voces agudas como chillidos de pájaros".

Edmond Pognon nos retrata, como digo, la lengua (el pueblo jamás llegó a hablar un latín puro sino mezclado con lenguas más antiguas), la vestimenta (jamás la moda fue tan unisex como en esa época), la arquitectura (casas de madera o piedra más al Sur de Europa por falta de árboles e influencia romana), así como el trabajo (el trabajo por excelencia era el de labrador, cada siervo tenía una tenencia, compuesta de dos parcelas, de las cuales una se dejaba rotativamente en reposo ya que los abonos no eran suficientes) e incluso la dieta (gachas de centeno y cebada, frutos del bosque, legumbres, cebada, leche y queso de las cabras, conejos, algún pájaro y gallinas y huevos quienes podían alimentarlas).

Pognon desmiente algunas creencias sobre esa época. El, digamos, turismo, oficialmente inventado a principios del siglo XX, ya existía hace mil años si nos guiamos por algunos manuscritos que hablaban de "esa gente que no se cansa de viajar y conocer nuevos paisajes". O que los torneos que simulaban combates, que siempre hemos creído que estaban reservados a la aristocracia, no necesariamente fue así ya que, entre otros indicios, Pognon consultó un documento del año 1077 en el que un joven que cayó muerto en uno de estos espectáculos era hijo de un zapatero.

Y es que el Humanismo nos hizo creer que la Edad Media fue una época tenebrosa, seguramente con la intención de resaltar las aportaciones del Renacimiento, que conectaba con la cultura grecorromana anterior. Sí tenían algo de razón durante los primeros siglos medievales, ya que las escuelas romanas fueron desapareciendo y sólo los religiosos mantuvieron viva la llama de la cultura. Pero ya en el siglo IX muchos monasterios abrieron escuelas externas para niños que no aspiraban a monjes.

En el Islam surgieron científicos como Al-Kindi (que negó que los metales pudieran transformarse en oro), Al-Biruni (que difundió la regla de tres procedente de la India), Ibn-al-Haytan (que sentó las bases de la teoría óptica), Al-Battani, Avicena, Averroes… Pero también el cristianismo dio hombres como Guillermo de Conches, Thierry de Chartres, San Isidoro de Sevilla… En el siglo XIV ya habían universidades consolidadas: Oxford, Bolonia, París… en donde sus alumnos ingresaban a los 14 años y los más adinerados terminaban a los 21 o incluso más. Fue el primer sistema educativo estandarizado de Occidente, con vocación internacional, cuya lengua franca era el latín. Las principales materias eran la lógica, la filosofía, la metafísica y la ética. Se ajustaron los cálculos astronómicos, se elaboraron guías botánicas y farmacológicas y se fundaron los primeros hospitales atendidos por médicos con formación universitaria.

Pero el legado de esta época supuestamente oscura va más allá: la tecnología medieval sigue presente en nuestra vida cotidiana. En esa época se inventaron los libros (en sustitución de los rollos, con el consiguiente ahorro de tiempo y de espacio), los espejos, las ventanas (¡por fin la luz en casa!), las mangas (que sustituyeron a las túnicas y en un principio eran de quita y pon), los botones, el reloj mecánico (si bien ya tenía precedentes en China, al igual que la pólvora, llamada en un principio nieve china), las gafas (que se llevaban pinzadas sobre la nariz), las notas musicales, la pasta (los macarrones apenas han cambiado), los cubiertos, los arneses, la brújula, los números arábigos… La sociedad vio cómo aumentaba poco a poco su calidad de vida con la introducción de novedades en el campo: herraduras para los caballos y bueyes y el uso de los molinos, aunque no todos los campesinos se lo podían permitir.

Otros aspectos como la política exterior, las guerras entre reinos, la vida en los castillos e incluso la moral sexual (no tan represiva como pudiéramos creer, al menos las relaciones sexuales entre solteros se consentían) son otros aspectos que Pognon trata en este ensayo.

Finalmente, esta obra nos ofrece una suerte de guía turística del año mil, con las construcciones de esa época que hay por España y Francia. No ha incluído una que hay cerca de Gerona, en Sant Feliu de Guíxols. Una parte de su monasterio está construida hacia el año mil. Incluso en su archivo municipal se conserva un curioso documento del siglo XII en el que un matrimonio, Maria Perpinià y Gerald de Begur (ni apellidos habían todavía, son topónimos), dejan en herencia una pequeña propiedad en caso de que "por voluntad divina" no regresen de un peregrinaje que están a punto de iniciar a Jerusalén (a vueltas con el turismo).

En fin, un apasionante viaje en el tiempo que, a diferencia de otras obras, pone su atención en la vida cotidiana. Si tenéis la suerte de leer las primeras líneas, no podréis abandonar este apasionante relato de una época que quizá no fue tan oscura.

Epílogo

Este incipiente progreso sufrió un correctivo en 1348, cuando se abatió sobre Europa la peste negra, que acabó con la mitad de su población. Pero nosotros somos unos supervivientes natos. ¿Por qué digo esto? Pues muy sencillo y muy simple.

La inmensa mayoría de los habitantes de la península ibérica descendemos de un grupo de bereberes que cruzaron el estrecho de Gibraltar hace unos 2.500 años, luego nuestros antepasados ya estaban aquí en el siglo XIV. Descendemos de quienes sobrevivieron a la peste. El germen sigue aquí, o cuanto menos uno tremendamente parecido (Yersinia pestis), en las pulgas de los roedores salvajes, pero poco o nada puede hacernos debido en parte a una cierta inmunización y en parte a la mejora de las condiciones higiénicas.

La epidemia de peste supuso el fin del feudalismo y el nacimiento de una clase trabajadora que, debido al descenso de la mano de obra, ya era libre de trabajar para quien quisiera. Se ha puesto 1492 como la fecha simbólica del fin de la Edad Media, pero en mi opinión fue sin duda 1348 el año que terminó con esta época oscura que quizá no lo fue tanto. Como escribió Paulo Coelho "a ora mais escura è a que vem antes do sol nascer".


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Escrito por Olvidado el 10/05/17

El libro de cómo reconocer las setas (Ricardo Mazza) Pinche en el enlace para votar


El libro de cómo reconocer las setas (Ricardo Mazza)

Las setas no son exclusivas del otoño. Ya en primavera podemos encontrar colmenillas y en verano rebozuelos. Sin embargo, las setas son muy caprichosas y, aunque se den idénticas condiciones climatológicas, un año puede ser muy bueno y otro muy malo. Generalmente las mejores cosechas se dan en veranos calurosos seguidos de lluvias suaves a principios de otoño, siendo quizá el champiñón la seta más común que mejor aprovecha estas condiciones. Tampoco es cierto que no crezcan con las heladas; de hecho, algunas las esperan para aparecer, como la colibia.

Hoy os hablaré de "El libro de cómo reconocer las setas", una obra de Ricardo Mazza, un hombre que forma parte del Comité Científico del Grupo Botánico de Milán y de la Comisión Internacional para el estudio del género Cortinarius. Contiene fotografías y descripciones de 120 hongos (60 parejas, la comestible y la venenosa con la que puede confundirse), acompañadas por minuciosas descripciones sobre sus puntos de semejanza y diferencia.

Incluye unos dibujos de diferentes tipos de sombreros, cuerpos, láminas y pies, con el nombre para identificarlos (sombrero ondulado, labiado, flecado… Lámina panzuda, libre… Pie claviforme, panzudo…). Aunque de todos modos las ilustraciones son ya de por sí de una tremenda calidad. Aunque esto no quita que muchas setas que se encuentran en el bosque hacen dudar, puede faltarles alguna característica, algo que también advierte este libro, como en el caso de la mortal Amanita Phalloides (cicuta), a la que le puede faltar su característico anillo.

¡Ojo a las venenosas!

Pero no temáis: la mayoría de las setas, sean más o menos apreciadas, son comestibles. De entre las llamadas venenosas, algunas lo son porque sencillamente no nos apetecen por su sabor amargo (caso de la llamada en Cataluña "mataparents", que puede confundirse con el "cep" (que creo que se llama hongo calabaza en Castilla), o simplemente por su olor desagradable (caso de algunas setas azules, llamadas en Cataluña "pimpineles blaves", en Castilla creo que "pies azules"). Otras pueden provocarnos dolor de barriga, náuseas, vómitos y alucinaciones. Muy pocas son mortales.

Entre ellas, la primera que hay que reconocer es la anteriormente mencionada cicuta (farinera borda en catalán, ilkor en vasco), que incluso desprende un olor agradable y su sabor al parecer es dulce como la miel en un primer momento, repugnante después. Un sólo ejemplar es suficiente para matar a un adulto de 70 kg de peso. Ésta y otras amanitas mortales se caracterizan por tener láminas, anillo en lo alto del pie, una volva en forma de saco y esporas blanquecinas. Es desaconsejable recolectar cualquier seta que se le parezca, ya que su característico anillo puede estar ausente por las condiciones ambientales. Algunos sostienen que puede confundirse con la llenega, que creo que en Castilla la llaman babosa; pero, como su nombre indica, la cicuta no tiene baba en el sombrero. Sus efectos se notan mucho después de su ingestión, cuando el veneno ya está en la sangre, y son principalmente vómitos, diarreas, sed intensa, una pausa de aparente bienestar, fiebre, insuficiencia renal, sopor, coma y muerte.

Otra seta mortal es el cortinario de montaña, si bien es más abundante en el centro y este de Europa que en España. La principal característica de los cortinarios es que durante su juventud tienen el sombrero unido al pie por un velo semejante a una telaraña. La mayoría de los cortinarios son cuanto menos tóxicos, sólo unos pocos son comestibles (los azules) aunque tampoco son muy apreciados, con lo cual mejor descartarlos directamente. Lo malo es que el cortinario de montaña en la edad adulta puede confundirse a primera vista con un comestible apreciado (el rebozuelo) pero, a diferencia del rebozuelo, suele tener el sombrero regular y su olor suele ser también diferente, como a patata hervida.

Ni siquiera la característica colmenilla se salva de ser confundida con una seta venenosa, aunque raramente mortal, la falsa colmenilla o Morchella Elata. Su diferencia es que tiene el sombrero más parecido a un cerebro que a una colmena. En el mejor de los casos provoca vómitos y diarrea. En el peor, lesiones en hígado, riñón e incluso la muerte. Hay todavía quien se fía de la prueba del ajo o de la cucharilla. O del lugar donde crece. O de si se la comen los animales. O del color. A saber cuántas vidas han segado semejantes patrones que no tienen absolutamente ningún rigor.

El único inconveniente que le pongo es que identifica a las setas por su nombre científico, por lo que es aconsejable preguntar a algún entendido su nombre en castellano, catalán o vasco si reconoce la seta de la ilustración. Aunque en los bosques de Gerona, formados por pinos y encinas, las principales setas que se encuentran son los rovellones, los "pinetells" (setas de pino), los "reigs" (creo que en Castilla se llaman setas reales), los "ceps" (hongos calabaza en Castilla, creo) o, más esporádicamente, los pies azules y los champiñones. Tras algún inciendo forestal, aparecen "múrgoles" (colmenillas). Los rovellones o setas de pino pueden confundirse con los falsos rovellones o falsas setas de pino (rovellons o pinetells bords en catalán), que son más blanquecinos, aunque no son mortales.

Y ahora, a comer

Algunos consejos basados en mis rudimentarios conocimientos sobre este mundo es que setas como los hongos calabaza y las setas reales pueden comerse crudas, por lo que son ideales para hacer carpaccios o ensaladas, o tal cual con una suave vinagreta.

Lo mejor es limpiarlas una a una con un trapo ligeramente humedecido, aunque también pueden sumergirse un breve espacio de tiempo (para no deteriorarlos) en agua fría y luego escurrirlos.

La mejor manera de comer el resto de setas es cocidas, aunque no mucho para no echar a perder su sabor o incluso deteriorarlas. Aunque algunas sí que es aconsejable consumirlas bien cocidas ya que crudas o poco hechas serían tóxicas (caso de las setas azules).

¿Y si tenemos excedente?

Hay varias maneras de conservar las setas, pero la más extendida es quizá hacerlo al baño maría (que no es lo mismo que hacerlo con María en el baño). Para ello, echaremos las setas bien limpias en agua hirviendo (a la que habremos añadido sal y, si queréis, algo de zumo de limón, un buen desinfectante) de modo que queden totalmente cubiertas. Las dejaremos durante 5-10 minutos. Después las retiramos del fuego y dejamos reposar unos minutos. Escurrirlas y dejar que se sequen por sí solas totalmente.

A continuación las pondremos en los tarros esterilizados, a los que añadiremos algo del agua que hemos hervido antes, para que queden totalmente cubiertas. Los cerraremos y los colocaremos al baño maría durante una media hora. Después dejaremos que se enfrien en la misma olla. Esta conserva puede durar algunos años. Si una vez hechas al baño María veis que no han hecho el vacío posiblemente sea a causa de la tapa, así que cambiáis las setas de tarro y las volvéis a poner de nuevo al baño María.

Crema de Rovellones

Ingredientes:

-500 gramos de rovellones

-50 gramos de mantequilla

-1/2 litro de leche

-1/4 litro de agua

-1 cebolla pequeña

-3 cucharadas de queso parmesano rallado

-sal

Preparación:

Se pone la mantequilla en un puchero al fuego y, cuando ésta se haya derretido, se añade la cebolla muy finamente picada y se deja hacer durante unos cinco minutos. Se añaden las setas troceadas y se rehogan otros cinco minutos.

Se vierte la leche y el agua y se deja hervir todo, durante media hora.

Se retiran algunos trozos de setas y se reservan. El resto se tritura con una batidora hasta formar un puré, que se pasa por un chino.

El puré se pone nuevamente al fuego, hasta que hierva, y se le añaden dos cucharadas de queso parmesano rallado y los trozos de setas que se habían reservado, dejando hervir durante cinco minutos más.

Se presenta en cuencos individuales poniendo encima picatostes espolvoreados con queso parmesano rallado.


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Miguel Roure ©

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