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Escrito por Ananke el 08/05/08

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Aquiles

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La Ilíada

"Diosa, canta del Pelida Aquiles la cólera desastrosa que asoló con infinitos males a los aqueos y sumió en la mansión del Hades a tantas almas fuertes de héroes que sirvieron de pasto a los perros y a todas las aves de rapiña. Y el designio de Zeus se cumplía así desde que una querella hubo de desunir al átrida, rey de los hombres, y al divino Aquiles."

El descubridor de la ciudad de Troya, también llamada Ilium, Heinrich Schliemann, se sintió tan cautivado en su infancia por la denominada obra homérica, que años más tarde invertiría su inmensa fortuna en una excavaciones arqueológicas en la actual Turquía pese a las críticas de los arqueólogos de su tiempo para quienes Troya no era más que una quimera, una ciudad legendaria que sólo había existido en la mente de Homero. Schliemann no fue el primero en sentirse cautivado por la Ilíada y la Odisea, pues durante largos siglos ambos poemas fueron fuente de inspiración para poetas, pintores, escultores y otros artistas de la cultura occidental.

Un hecho está claro, en el primer milenio antes de cristo los griegos aqueos se enfrentaron a los troyanos en una larga guerra y aunque la leyenda asegura que su origen fueron los amores de Helena, la esposa de Menelao con el príncipe troyano Paris, el sentido histórico y común nos demuestra que tal hecho no pudo ser cierto. Ninguna, absolutamente ninguna nación, iría a la guerra por causa de una mujer pero sí por obtener el control de una zona clave en el comercio, lo cual es un hecho menos romántico y prosaico pero más realista. Los griegos de la época habían invadido la península griega y las islas del Egeo derrocando a la antigua cultura Minoica que se había desarrollado magníficamente en la isla de Thera, también llamada Creta, instaurando con su llegada y su victoria la nueva civilización Micénica. Estos micénicos o aqueos, formaban una sociedad de carácter patriarcal y adoraban a numerosos dioses, entre ellos al dios del rayo al que llamaban Zeus y consiguieron que el culto a la Madre Tierra quedara en un puesto secundario. Quizá se deba a que eran más guerreros y pastores que agricultores.

Troya se hallaba situada en una colina próxima a Hissarlik, en el noroeste de Asia Menor. La ciudad protohistórica fue una ciudad fortificada gobernada por un caudillo o rey y su corte mientras el pueblo estaba diseminado por las tierras de la región. Los arqueólogos consideran que es el extracto VII el que se corresponde con la Troya cantada por Homero, destruida por el fuego a consecuencia de una lucha bélica. Antes de la Toya Homérica o Troya VII, la ciudad ya había vivido una época de esplendor pero fue destruida por un terremoto. La Troya VII fue reconstruida sobre las ruinas de la ciudad destruida por el terremoto y la fortificaron para prepararse para un posible asedio.

Históricamente se ha identificado a los Aqueos (los griegos de la Ilíada) con los griegos micénicos que formaban parte del pueblo indoeuropeo, llegados a Grecia desde Europa central a través de los Balcanes en sucesivas oleadas migratorias. La convivencia con los griegos autóctonos, los minoicos, fue conflictiva desde un principio pues los segundos poseían una de las más refinadas y exquisitas civilizaciones que ha dado la historia y los primeros, como todos los indoeuropeos, eran guerreros que vivían en una rígida sociedad patriarcal con la monarquía como sistema político. En el siglo XV a.C se apoderaron de Cnosos, en el centro de Creta. Utilizaban el ámbar como adorno, una resina que se desconocía en el Mediterráneo en aquella época. Los micénicos construían palacios fortificados en lugares elevados (acrópolis) cuyo centro era la sala rectangular conocida como megaron, en torno a los cuales surgieron núcleos de población. Inhumaban a sus cadáveres y enterraban a sus reyes en tumbas llamadas Tholos, usaban armas de bronces y grandes escudos hechos con pieles de bueyes. Su sistema de escritura era el Lineal B, derivado de la escritura cretense. Los dioses agrícolas y ctónicos de la época minoica se mezclaron con los dioses del cielo propios de los pueblos indoeuropeos. Hacia el 1200-1400 a.C. los enclaves micénicos fueron sucesivamente destruidos, quizá por un nuevo pueblo invasor, los dorios… y Grecia entró en una Edad Oscura.

La ciudad de Troya, por su situación estratégica podía dominar tres rutas comerciales de la región: la del mar Egeo, la del Mar Negro y la ruta terrestre de Anatolia; en la Ilíada se cuenta que el padre de Príamo, rey de Troya, era un amante de los caballos pura sangre. Las causas entre el enfrentamiento entre griegos y troyanos pudieron deberse a causas de índole comercial o a una guerra entre griegos e hititas, la otra gran potencia indoeuropea de la época, en la cual los troyanos se habrían encontrado en medio.

La cuestión homérica:

Desde hace cierto tiempo se viene debatiendo la existencia real del poeta Homero, la cual se donde cada vez más en duda. La poesía homérica es comparable a la poesía épica de otros pueblos alejados por el tiempo y la distancia física, como ellas posee un carácter, un origen, indiscutiblemente oral. Los poemas homéricos, como todos los cantares de gesta o épicos, son narraciones para ser cantadas por los aedos que eran cantores profesionales, muchos de ellos ciegos, que poseían una organización gremial. Acompañaban su canto de un instrumento musical de cuerda, probablemente la lira, tras invocar al dios Apolo, considerado protector de las Artes, o a la Musa. En la poesía homérica encontramos la repetición periódica de ciertos pasajes y epítetos, recurso que utilizaban los narradores orales con el fin de memorizar largos poemas. La poesía épica solía ser cantada con acompañamiento musical del propio aedo pero en el siglo VII a.C pasa de ser cantada a recitada por los rapsodos, que se acompañaban de un bastón con el cual golpeaban el suelo para mantener el ritmo y dependían de un texto escrito. Los poemas homéricos se escribieron en una mezcla de dialectos jonio y eolio, compuestos en versos hexámetros. El poema de la Ilíada consta de 15.693 versos. Los griegos tardan diez años en tomar Troya, sin embargo, el poema se centra en las últimas seis semanas del conflicto bélico.

La fundación de Troya:

El primer rey de Troya fue Teucro, de origen cretense, de cuya vida sólo se conoce que siendo muy joven tuvo que abandonar la isla y establecerse en Frigia, en la región cercana al Helesponto, donde reinaba el rey Escamandro con quien hizo tan buenas migas que llegó a casarse con su su hija. Teucro y la hija de Escamandro tuvieron una hija con la cual se desposó Dárdano, hijo de Zeus y de la hespéride Electra, tras haber cometido fratricidio aunque, paradójicamente se le recordaba como un buen rey a pesar de que los cimientos de su reinado estaban manchados de sangre. A Dárdano lo sucedió su hijo Erictonio y a éste su hijo Tros. El oráculo le rebeló a su hijo y sucesor Ilo que levantara un templo consagrado a la diosa de los Ojos de Lechuza y que guardaran en él una estatua de la hija del Cronida aparecida milagrosamente. Poseídon y Apolo dotaron a la ciudad de unas murallas indestructibles, una obra maestra tan prodigiosa como las pirámides de Egipto y cada año había que pagar al dios Poseidón su trabajo. Pero Laomedonte se negó a pagar el tributo debido al dios y éste los castigó con una bestia surgida de las insondables profundidades de sus dominios que sembró el caos y la muerte en la región de Tróade; el oráculo rebeló que sólo el sacrificio de uno de los hijos del rey apaciguaría la ira de Poseidón, porque en origen las deidades griegas exigían sacrificios humanos, al igual que los dioses de los aztecas exigían la sangre de los mortales para seguir manteniendo el orden cósmico… Hesione fue la elegida y encadenada a las rocas en espera de ser devorada por la bestia marina. Heracles, el legendario héroe, llamado Hércules por los romanos, la rescató de una muerte segura de las garras del león de Poseidón y como pago sólo exigió dos caballos, macho y hembra de las magníficas caballerizas del rey. No había corceles como los de Troya aunque la avaricia de Laomedonte de nuevo fue más fuerte que su gratitud y Heracles lo asesinó sucediéndole en el trono su hijo menor Podarces Príamo.

El Juicio de Paris:

El mito cuenta que Eris, diosa de la discordia dejó caer una manzana al suelo con una inscripción que rezaba: "Para la más bella". Las diosas Hera, Atenea y Afrodita alegaron merecer el premio, pero fueron incapaces de ponerse de acuerdo y convocaron ante su presencia al pastor Paris. Cada diosa intentó comprar su voto ofreciéndole un don, una tentación para la mente, el alma y el corazón: Hera le ofreció el poder, Atenea la inteligencia y Afrodita el amor. Paris, sin muchos quebraderos de cabeza eligió el don de Afrodita y la diosa llamada Anadiomene le concedió que Helena, la mujer más bella de su tiempo, perdiera la cabeza por Paris. Ella se olvidó que estaba casada con el rey Menelao y huyó con su amante a la ciudad de Troya, desencadenando, según la leyenda, la larga guerra de Troya. " Según Graves, este pasaje mitológico se puede interpretar de la siguiente manera: obviamente las tres diosas son, como de costumbre, las tres personas de la Diosa Triple, no rivales celosas y evidentemente la diosa del amor da la manzana al pastor (o cabrero) y no la recibe de él".

El sacrificio de Ifigenia:

El rey de Micenas, Agamenón había agraviado a la diosa Artemisa, matando una cierva consagrada a la diosa. Artemisa, al igual que la Diana de los romanos, era una antigua deidad adorada en Éfeso que los griegos de la época de Homero y de siglos posteriores convirtieron en hermana gemela del dios Apolo. Los navíos griegos permanecían en el puerto incapaces de zarpar pues los vientos y las aguas mantenían una calma absoluta; Calcante, el adivino griego dijo que sólo sacrificando a la primogénita de Agamenón se calmaría la cólera de la diosa y podrían zarpar las cóncavas naves a Troya. Al principio, Agamenón se niega, no quiere sacrificar a una hija de su sangre pero las ansias de gloria y de riquezas terminan por ser más fuertes. Ifigenia, en este caso toma el lugar de Isaac y Agamenón el de Abraham, ¿o fue primero el sacrificio de Ifigenia? No importa, tanto uno como la otra han de ser sacrificados para consagrar el poder del monarca reinante. El sacrificio de Ifigenia, que permitirá que los navíos griegos zarpen del puerto de Áulide, permitirá la gloria de los aqueos. Tardíamente, Ifigenia era salvada del sacrificio envuelta por una nube que la transnsportaba al Quersoneso Táurico donde se convertía en gran sacerdotisa del culto de Artemisa. En la era de la Diosa de los Orígenes, la Gran Diosa Madre adorada bajo Mil Nombres y Formas distintas era raro, prácticamente inexistente en sacrificio ritual de mujeres, fue la sociedad patriarcal la que invirtió los mitos y la convirtió en víctima de monstruos que representaban la parte oscura de la diosa en cuanto a Señora de los Infiernos y de la Muerte. Lo que no se conoce o no se comprende es fácil corromperlo. En este sentido Robert Graves es contundente en un párrafo de La Diosa Blanca: "Las fábulas de princesas sacrificadas por razones religiosas como Ifigenia o la hija de Jefté se refieren a la siguiente era patriarcal.

El caballo de Troya:

El final de la guerra de Troya se narra en la Odisea, porque como ya se ha matizado antes, Homero sólo se centra en los meses inmediatamente anteriores a la caída de la ciudad en manos aqueas.. La ilíada termina con las exequias funerales de Héctor, el príncipe troyano. Durante diez años los danaos combatieron contra los teucros sin conseguir rendir la ciudad de Ilión y entre las tropas crecía cada vez más la decepción, amenazando una pronta sedición. Fue entonces cuando a Ulises se le ocurrió un brillante y alocado ardid: los griegos hicieron correr la voz de que se rendían de que desistían de tomar la ciudad de Príamo y construyeron un caballo de madera que era tan grande como las más altas murallas de la ciudad y dentro del cual cabía un batallón de hombres armados; el gigantesco caballo era una ofrenda a la diosa Atenea. El envenenado regalo de los aqueos consigue traspasar los muros de Troya, pese a las protestas de algunos que no se fiaban de nada que viniera de manos griegas, entre ellos la profetisa Casandra y Laocoonte, el gran sacerdote de Poseidón. Sin embargo cuando el sacerdote está arengando en contra de los griegos, dos serpientes surgidas del mar acaban con su vida y la de sus dos hijos; los troyanos ya no dudan y el caballo entra en la ciudad. Al amparo de la noche toman la ciudad. "El caballo de Troya, ofrenda de paz a la diosa Atenea, originalmente la misma Diosa Blanca estaba hecho de madera de abeto y era un caballo porque estaba consagrado a la Luna" Graves dixit.

Algunos personajes de la Ilíada:

Aquiles-Héctor

Aquiles: Era hijo de la ninfa Tetis y de Peleo. Su madre con el fin de hacerlo invulnerable descendió con el a los Infiernos y lo sumergió en la laguna Estigia para hacerlo inmortal, pero lo tenía agarrado por el talón, la única parte de su cuerpo que no fue sumergida y su único punto vulnerable. Fue educado en las Ciencias y en las Artes por el centauro Quirón. A Aquiles se lo conoce sobre todo por su participación en la guerra de Troya, en la cual, por diversas causas participó tardíamente del lado de los griegos pero tuvo una disputa con Agamenón por causa de Briseida, una cautiva que el caudillo le arrebató al héroe. Solamente la muerte de Patroclo, su mejor amigo (y quizá amante), que había salido a combatir con su armadura a manos de Héctor, lo hace regresar a la contienda como un avatar de un dios de la guerra rebosante de furia y valor, venciendo y matando a Héctor, el héroe de los troyanos. Aquiles también vence y mata a Pentesilea, la reina de las amazonas que había acudido a la ayuda de los troyanos y a Memnón, sobrino de Príamo e hijo de Eos, la aurora de rosáceos dedos. Una flecha de Paris, que resultó ser uno de los personajes más cobardes de la contienda, dirigida al dios Apolo, se clavó en el único punto débil del héroe causándole la muerte.

Casandra:Esta hija del rey Príamo es un personaje lleno de tragedia, exquisitamente perfilado. El dios Apolo le concedió el don de ver el porvenir y de profecitarlo, pero negó sus favores al dios y éste la condenó a que sus profecías no fueran nunca creídas hasta el punto que sus familiares y su pueblo la tomaron por loca cuando anunció la tragedia que se cernía sobre Troya. Tomada la ciudad, la princesa se refugió en el templo de Atenea donde fue violada en el transcurso del saqueo y después Agamenón la tomó como esclava y concubina, fascinado por su belleza aunque hizo oídos sordos a sus funestas predicciones.

Paris:Llamado Alejandro, era un príncipe troyano hijo del rey Príamo y de la reina Hécuba, la cual tuvo un sueño cuando estaba encinta de él, tras consultar al Oráculo éste reveló que la reina daría a luz un hijo que llevaría a Troya a la destrucción. El rey Príamo encargó a un oficial llamado Arquelao la misión de sacrificar a la criatura, pero algo conmovió el corazón del guerrero que dejó al recién nacido en el Monte Ida, donde lo cuidaron los pastores frigios, entre los cuales destacó, llegándo ese a casar incluso con una ninfa de los bosques, Oenona, hasta que la fama y tres diosas con una manzana se cruzaron en su camino… Paris fue según la leyenda el desencadenante de la guerra de Troya pero no fue un guerrero especialmente destacado en ella, quizá los placeres cortesanos hicieron demasiada mella en él.

Helena: Era considerada la mujer más bella de su tiempo. Su madre, Leda, casada con Tindareo, fue seducida por un cisne de plumas blancas que resultó ser el propio rey de los dioses y puso dos huevos, de los que nacieron Cástor y Clitenmestra y Pólux y Helena. La cual fue pretendida por numerosos hombres hasta que ella se decantó por Menelao, el hermano de Agamenón y rey consorte de Esparta. Pese a ser considera la causante de la guerra de Troya su marido no dudó en perdonarle su "ligero" desliz porque ella actúo movida por una fuerza superior. En Esparta era adorada como una diosa. " Helena no era una muer mortal, era Helle o Perséfone, una diosa de la Muerte y la Resurrección".

Briseida: Hija de Brises, fue en un primer momento concedida a Aquiles aunque posteriormente el rey de Micenas se la arrebató causando la ira del héroe y su negativa a ayudar a los griegos en la lucha.

Criseida: Hija del sacerdote de Apolo, Crises fue concedida a Agamenón como botín de guerra.

Príamo: Rey de Troya, casado con Hécuba con la cual tuvo numerosos hijos Paris, Héctor, Casandra, Deifobo… asistió a la toma de su ciudad por los griegos y tuvo que suplicarle a Aquiles, el asesino de su hijo y sucesor Héctor que le devolviera los restos mortales de su hijo para realizar las debidas exequias fúnebres.

Héctor: Hijo de Príamo, es el máximo héroe de los troyanos, digno rival de Aquiles y cuando cae bajo el filo de su espada, tras matar a Patroclo, todos sienten como inminente la caída de la ciudad de Ilión. Héctor es el héroe más humano de la Ilíada.

Andromáca: Pocos pasajes hay tan bellos y conmovedores en la Ilíada como la rapsodia VI en la que Héctor se despide de su esposa Andrómaca pues debe partir a la guerra. En la guerra de Troya perdió a su esposo y a su hijo Astianax y después, como muchas mujeres troyanas fue considerada un botín de guerra para los griegos.

Agamenón: Hijo de Atreo y hermano de Menelao, a quien su esposa Helena abandonó por el troyano Paris, era el rey de Micenas. Durante la guerra, los griegos combatieron bajo su mando aunque tuvo grandes desavenencias con Ulises por causa de una cautiva troyana Briseida.. Su esposa Clitemestra lo asesinó a su regreso a Micenas.

Eneas: Era un príncipe troyano, hijo de un mortal, Anquises y de la diosa Afrodita, que en realidad es uno de los aspectos de la Diosa como seductora y mujer de incomparable belleza, las sacerdotisas de Afrodita se entregaban libremente al placer para honrarla en sus templos, del mismo modo que en la antigua sumeria se practicaba la prostitución sagrada. Hay dos tradiciones respecto a Afrodita, una que era hija de Zeus y otra que era hija de Cronos, nacida de los genitales de Cronos que Zeus había segado con una hoz, es la anadiomene, la generadora surgiendo de las aguas… Según la tradición clásica aunque estaba casada con Hefestos tenía numerosos amantes, uno de los cuales fue Anquises con el que tuvo a Eneas.

Ayax, hijo de Telamón: Fue uno de los griegos más valientes durante la guerra, sin embargo, su final sobrevino antes del fin de la misma de trágica manera, tras una alucinación en la que creyó dar muerte a Ulises, Agamenón y Menelao se clavó en el pecho una espada, la que le había regalado Héctor y de la tierra ensangrentada surgió una flor, el jacinto.

La Ilíada y la tradición latina: A través de Eneas los romanos remontaban su árbol genealógico a los antiguos reyes de Troya y a la diosa Venus, nombre con el que denominaban a la diosa Afrodita, pues su antepasado Eneas era hijo de la Diosa y de un mortal Anquises. La historia de la huída de Eneas y su largo viaje hasta establecerse en Italia, en el Lacio, se narra en la Eneida, obra del poeta latino Virgilio, compuesta para complacer a Augusto en el siglo I a.C.

Reflexión:

La guerra de Troya sigue fascinando pese a los siglos transcurridos, es la gran aventura épica de occidente. Leí la Ilíada por primera vez en el verano lejano que cumplí los once años, en aquella época me apasionaba la mitología griega y el ciclo artúrico como pocas cosas han vuelto a hacer… Cada vez que he vuelto a retomar la lectura de los poemas homéricos lo he hecho desde una perspectiva diferente, de niña yo era acérrima partidaria de los griegos, posteriormente me pasé al bando contrario, los defensores de la mítica Troya, luego al de los héroes como Héctor y Aquiles, al de las mujeres y de los niños que son los que más sufren las consecuencias de una guerra… porque al pensarlo bien, una se da cuenta de que el motivo de esta guerra, según Homero, es de lo más prosaico: Helena, esposa de Melenao sufre un acceso de pasión por Paris, príncipe troyano y huye con él abandonando a su esposo; sin embargo Paris y Helena son como marionetas en manos de los dioses, es la voluntad de tres diosas la que los lleva a esa terrible situación igual que siglos más tarde ocurriría con la bella Isolda de los Cabellos de Oro y Tristán en la que para mí, quizá sea la más bella historia de amor escrita nunca. En ningún momento se critica en la Ilíada la actitud de Helena, la cual actúa movida por una fuerza superior a ella misma. Un juramento de lealtad obliga a los señores griegos a acudir a la llamada de Melenao y Agamenón. Dejando a parte los verdaderos motivos históricos, ¿fue una cuestión de amor y celos lo que impulsó a los aqueos a ir a Troya en pos de Helena o mero orgullo? Sólo los guerreros, sólo los héroes merecen su lugar en el canto; el pueblo llano brilla por su ausencia mientras los mejores guerreros del mundo luchan durante diez años." Fueron los héroes una raza más justa y más noble, génos diakaióteron kaì áreion. No estaban dominados sólo por la violenta soberbia como los broncíneos, sino que se interesaban por la justicia, díke, y eran mejores, áeroi. o incluso los mejores áristoi, entre los humanos." Diccionario de Mitos de Carlos García Gual.

Para los aqueos y para los griegos de la época más conocida desde el siglo VII a. C, las mujeres carecían de valor, eran un bien material: la concepción patriarcal del mundo de los pueblos indoeuropeos subordinaba a la mujer al hombre, la relegaban a un puesto secundario… en la Ilíada, las mujeres son violadas, sacrificadas y esclavizadas, son un botín de guerra tan valioso como el oro. Las más apreciadas son las mujeres hermosas, de carácter dulce y tejedoras de telas. Las nobles troyanas no sólo tienen que asistir a la destrucción de su ciudad por manos de los griegos sino que son testigos de la muerte de sus seres queridos: padres, maridos, hijos y hermanos y esclavizadas por los aqueos que las retuvieron como concubinas o, probablemente, cuando se hartaron de ellas, las vendieron a los grandes mercados de esclavos de grandes y antiguas ciudades como Nínive. El destino de las damas troyanas es infinitamente trágico: los dioses, compadecidos por el dolor de la reina Hécuba la convierten en una perra negra, Andrómaca pierde a su esposo Héctor y a su hijo Astianax y la inolvidable Casandra, condenada a ver la luz de la verdad cuando el resto caminan entre tinieblas, incapaz de hacer útil su don por el castigo del dios Apolo es violada en el templo, junto a la estatua de la diosa de los Ojos de Lechuza por Ayax Oileo y tomada como esclava por Agamenón…

En La Diosa Blanca, Robert Graves compara a la ciudad de Troya con el castillo en espiral de la leyenda de Arianrhod; la interpretación de los mitos que hace el poeta británico (pues él se consideraba poeta por encima de todo) es siempre indefiniblemente interesante aunque no tan conocida como debiera. Según R. Graves, los invasores patriarcales se apoderaron de los cultos y santuarios autóctonos sustituyendo a los antiguos dioses que quedaron convertidos en dioses menores como en el caso de Bóreas, el viento del Norte, que se convierte en un dios menor, un dios que no entra dentro del exclusivo Olimpo y otros se transformaron en héroes oraculares. Las palabras del escritor británico son claras al respecto: " Se ha comprobado que existía un culto de Aquiles en Grecia con anterioridad a la guerra de Troya… y que consiguió la inmortalidad a su muerte convirtiéndose en un héroe oracular" Según él, Aquiles era el nombre de un rey que era sacrificado anualmente durante la era matriarcal, un consorte de la Reina y de la Diosa Triple y al parecer en la época se practicaba la cojera sagrada.

Los nóstoi o regresos se narran en la Odisea y en otras obras de la antigüedad, el largo viaje de Ulises, el asesinato de Agamenón y Casandra a manos de Climenestra y de Egisto, la tempestad que arrastra a Menelao y a Helena a Egipto donde permanecen durante ocho años o la venganza de los dioses sobre Ayax Oileo, el violador de Casandra, que salvándose de un naufragio perece cuando se hunde la roca donde se había refugiado.

Ulises sirenas (Herbert James Draper)

La Odisea

Musa, dime del hábil varrón que en su largo extravío,

tras haber arrasado el alcázar sagrado de Troya,

conoció las ciudades y el genio de innúmeres gentes.

Muchos males pasó por las rutas marinas luchando

por si mismo y su vida y la vuelta al hogar de sus hombres,

pero a éstos no pudo salvarlos con todo su empeño,

que en las propias locuras hallaron la muerte, ¡insensatos!

Devoraron las vacas del sol Hiperión e, irritada,

la deidad, los privó de la luz del regreso. Principio,

da acontar donde quieras, ¡oh, diosa nacida de Zeus

La Odisea es el poema de aventuras por excelencia, mientras la Ilíada se centraba en el largo asedio y conquista de la ciudad de Troya y sus héroes son colectivos, la odisea narra el viaje de regreso de Ulises, también llamado Odiseo, a su patria: la isla de Ítaca, a la que estaba condenado a no regresar en veinte años. Está dividido en veinticuatro cantos que constan de 10.000 versos, tradicionalmente dividida en tres partes: la telemaquia, el exilio de odiseo/Ulises y la toma de Ítaca. En un papiro de la XII Dinastía hay escrito una pequeña narración llamada El Cuento del náufrago, en la que un único superviviente de una embarcación es empujado por los vientos y las corrientes hasta una isla y ¿quién no recuerda los viajes de Simbad el Marino de Las Mil y Una Noches?

Las aguas abiertas del mar y del océano siempre han representado lo desconocido, lo insondable, cualquier criatura podía vivir en sus aguas y en ellas acechaban numerosos peligros para los mortales que los surcaban en sus frágiles embarcaciones. Representa lo desconocido, en muchas culturas es el límite que separa la vida de la muerte, pues, ¿acaso los egipcios no emprendían el viaje al Más Allá en una barca? ¿Los griegos no pagaban una moneda al viejo Caronte para que transportara sus almas en su barca al territorio de Hades?

Ulises, prefiero llamarlo por el nombre latino en lugar de por el griego Odiseo, se encuentra tras el fin de la guerra de Troya a merced de los vientos y de las mareas de Poseidón. El héroe ha ofendido al dios marino de alguna manera y éste se dedica a jugar con él arrastrándolo de isla en isla. Ulises y sus hombres han de enfrentarse a grandes y extraños peligros en un medio desconocido, desde al cíclope Polifemo. Un gigante antropófago a la maga Circe, hija de Helios, el sol que habitaba en la isla de Eea y convierte a los hombres de Ulises en cerdos. Así las cosas, tarda otros diez años en regresar a Ítaca donde Penélope languidece dando largos a sus pretendientes que quieren obligarla a que de a su esposo por muerto y casarse con ella. Penélope tejía una tela durante el día y la destejía durante la noche, sólo cuando terminara su labor se casaría con alguno de sus pretendientes. ¡Qué paciencia!.

El mito de las sirenas:

Las sirenas de la Odisea nada tienen que ver con las criaturas acuáticas con torso de mujer y cola de pez de la tradición oral europea sino que son aves con rostro de mujer. Su canto es sinónimo de muerte, el genial Ulises sólo puede resistir la tentación de arrojarse a las aguas haciendo que sus hombres lo aten a un mástil tras obligarles a que se taponen los oídos? No sabemos si las sirenas eran heraldos de la muerte, extrañas criaturas antropófagas o como decía Robert Graves, sacerdotisas de un culto ancestral, como aseguraba Robert Graves: "Eran un colegio de nueve sacerdotisas de la Luna orgiásticas que actuaban en el santuario de una isla oracular" Seguramente las sirenas están emparentadas (o lo fueron ellas mismas) con otras mujeres aves, las arpías, que en su origen fueron diosas de los vientos y de las tempestades. Sea como fuere, los hombres de Ulises se taparon los oídos con cera para no escuchar su canto y, aunque Ulises suplicó y vociferó para que lo desataran del mástil donde estaba atado, nadie lo escuchó. " El origen de la layenda de que Odiseo se tapó los oídos con cera para no oír los requerimientos de las sirenas es probable que a fines del siglo XIII a.C, un rey sagrada de ïtaca, representante de Cronos se negó a morir al final de su reinado…" R. Graves dixit.

Algunos detalles:

La isla de Circe: era una hechicera, hija de Helios y hermana de Eetes, rey de la Cólquide, que moraba en la solitaria isla de Eea y transforma a los hombres de Ulises en cedos, aunque este logra salvarse del encantamiento, avisado por Eurícolo, que fue el único que no probó la comida ni la bebida y hace que Circe los devuelva a su forma primitiva tras salvarse así mismo con unas hierbas que le dio el dios Hermes. Circe retiene a Ulises durante un año junto a ella.

Calipso: habitaba en la isla de Ogigia. Era hija de Atlas, uno de los antiguos titanes a los que los dioses olímpicos habían desterrado o de Nereo, según otra tradición. Calipso recibió a Ulises con grandes muestras de alegría y lo retuvo junto a ella durante siete años prometiéndole la inmortalidad si permanece junto ella en la isla. Sin embargo, el recuerdo de la dulce y prudente Penélope resulta más fuerte, aunque tuvo varios hijos con Calipso.

Alguien dijo alguna vez que el héroe griego era el destructor de los mitos antiguos, en la Ilíada y la Odisea la antigua Diosa, adorada desde la más remota Edad de Piedra es sustituida por los dioses de origen europeo y patriarcal que intentan apoderarse del derecho legítimo de la Madre. Incluso la realeza olímpica, al igual que la egipcia, se transmitía a través del linaje materno, por eso Zeus se ve obligado a casarse con su hermana Hera, que en realidad es un aspecto de la Diosa Primordial. En la época homérica había transcurrido tiempo suficiente para que los antiguos mitos originales fuesen corrompidos y manipulados, del mismo modo que hicieron los cristianos con los mitos paganos cuando comprobaron que no podían desterrarlos y de los que tenemos abundantes testimonios como la peregrinación a San Andrés de Teixido, en Galicia … Muchas deidades femeninas se convierten en monstruos cuyo origen se pierde en la noche de los tiempos, como las arpías y las gorgonas cuyo sólo nombre provocaba terror, todas ellas, junto con las sirenas o las aves del lago estínfalo, eran aspectos de la Diosa Triple bajo su condición de la Vieja o de la Muerte. Sin embargo, pese a todo su poder suelen salir mal paradas de su enfrentamiento con el héroe pues ellas representan el viejo sistema y el héroe el aire renovador de los nuevos tiempos. Tampoco los dioses antiguos salen muy bien parados y se ven sustituidos por la joven y arrogante generación de dioses olímpicos, como Nereo y Proteo, los primogénitos dioses de los mares que son sustituidos por Poseidón.

Creo que todo mito, que toda leyenda, por adulterado que se encuentre, esconde en sus raíces una verdad histórica, como bien demostró el genio de Schlieman cuando se empeñó en descubrir Troya… y lo consiguió. Ulises el prudente era el héroe preferido de la diosa Atenea, ella, en los primeros cantos del poema se disfraza de un anciano llamado Mentes y se convierte en el guía del joven príncipe Telémaco, hijo de Ulises y de Penélope al que insta a partir en busca de noticias de su padre. También es Atenea la que consigue que Calipso libere al héroe para que pueda regresar a su hogar. Ulises narra sus aventuras en primera persona, revelándose como un narrador de excepcional talento a la hora de referir sus aventuras por el ancho Ponto y las muchas islas que lo salpican. El mediterráneo, un mar para nosotros pequeño, nada tiene que envidiar a los océanos, cualquier peligro puede surgir de sus aguas y las cóncavas naves pueden ser arrastradas por los vientos y las corrientes marinas controladas por antiguos dioses. Ulises es un juguete a manos de Poseidón. Sin embargo Ulises es un hábil embustero y un gran embaucador, un maestro del engaño y del disfraz, el rey de los feacios, Alcinoo, cuya bella hija Nausicaa encuentra a Ulises en la playa, no duda de la veracidad de sus palabras.

Ulises es arrastrado, al principio de su viaje hasta las costas de Sicilia, donde moraba el cíclope Polifemo, hijo de Poseidón, el cual hace prisionero al héroe y a sus hombres. Pero el astuto Ulises consigue embriagar al monstruo con el vino que le había regalado y le clava una estaca en su único ojo para poder poner pies en polvorosa. Las desdichas no terminan ahí, y tras una breve estancia en la isla de Eolo, abre la caja que el dios le había regalado y de nuevo su nave es arrastrada por los vientos hasta la isla de un pueblo antropófago, llamado lestrigones y cuyo rey se llamaba Antifate. Circe lo mantiene a su lado durante un largo año y tras la aventura con la maga (que no es sino una manifestación de la antigua Diosa Triple) se enfrentará a Escila, un monstruo de seis cabezas y Caribdis, otro monstruo que absorbía y devolvía tres veces el agua del mar.

Al igual que Dante en la Divina Comedia, desciende a los Infiernos con la intención de hablar con el adivino Tireisias (para conocer el camino de vuelta a casa, lo cual es completamente absurdo) y donde se encuentra con los espíritus de las mujeres hermanas, madres e hijas de héroes y hombres ilustres y a su propia madre, de la cual ignoraba que hubiera fallecido y a los caídos en la guerra de Troya, entre ellos al héroe Aquiles, el cual le dice en el canto XI: " No intentes consolarme de la muerte, esclarecido Ulises; preferiría ser labrador y servir a otro, a un hombre indigente que tuviera poco caudal para mantenerse a reinar sobre todos los muertos".

En la isla de Ítaca, Penélope ya no podía dar más largas a sus pretendientes, quienes la querían convencer de la muerte de su esposo lejos de su tierra; Penélope pareció aceptar con la condición que le permitieran tejer el sudario de su suegro Laertes, por el día se entregaba con ahínco a la labor y por la noche deshacía lo tejido por lo que nunca avanzaba en su tarea. La paciencia de Penélope es proverbial.

Ulises regresa a su isla ataviado como un mendigo, y se esconde en las porquerizas dispuesto a recuperar lo que le pertenecía por derecho, ya que desea comprobar si sus servidores le continúan siendo fieles; sólo su vieja aya Euriclea lo reconoce. (De nuevo, una referencia a la Diosa Blanca en su aspecto de Diosa Cerda pues en la antigüedad la importancia de los porquerizos era capital ya que eran considerados sacerdotes de la diosa de la cebada en cuanto a cerda o Diosa de la Muerte). El caso es que Ulises revela la verdad a su hijo y ayudado por la Diosa Atenea consigue vencer a los pretendientes urdiendo una treta: aquel que consiga tensar el arco que Ulises no se llevó a la guerra de Troya, será el que se case con Penélope y el que se convierta en el nuevo rey de Ítaca. Ninguno de los pretendientes consigue tensar el arco, sólo Ulises lo consigue revelando su identidad y matando a todos los pretendientes. Más que la Ilíada, la Odisea es el prototipo de historia de aventuras universal, al menos a la cultura europea, aventura cuyo epicentro es el viaje de un héroe (a veces también de sus compañeros como sucede en la obra de El Señor de los Anillos de Tolkien) y todo lo que acontece durante él. En la época que se supone vivió Homero, los griegos habían recuperado la navegación y el comercio por el mediterráneo, e intoducido la moneda, originaria del reino de Lidia, por lo que no es extraño que la Odisea pueda tener una base real en los mercaderes de esa época. La obra es un excelente reflejo de la sociedad griega de ese período histórico, sobre todo en los cantos de la parte de telémaco, el hijo de Ulises que marcha en busca del padre ausente, marcado por la nostalgia que siente hacia éste y sobre todo, la nostalgia hacia un mundo, el micénico, del cual sólo quedan las cenizas y en el siglo VII tal vez ni eso.

Reflexión Final

El lector o lectora se puede acercar a la obra homérica tanto de una perspectiva mitólogica (como yo prefiero hacer) influenciada por la obra de Robert Gaves y de otros estudiosos del complicado entramado de los muitos antiguos, especialmente los griegos o histórica; incluso se pueden mezclar ambas directrices sin que ello suponga un problema. La Ilíada y la Odisea son obras, que naturalmente se pueden leer por separado pero que ganan infinitamente más cuando se conocen ambas partes. Desde la antigüedad hasta nuestra época han servido de inspiración a poetas, prosistas y artistas que han bebido en esta obra las fuentes de la inspiración. Personalmente opino que es una lectura que nadie se debería perder y que debería de ser de lectura intégra en los centros educativos de primaria y de secundaria porque no sólo es la primera obra literaria europea sino que su lectura es una delicia. Leyendo los poemas homéricos se ríe, se ama, se odia, se sufre de esperanza y desesperanza, a pesar de que el final se conoce de antemano, porque eso carece de importancia. Lo que importa no es el destino final sino disfrutar del camino. Una obra para leer y releer durante largos años sin cansarse nunca de ella, con el sabor añejo y delicioso de un buen vino añejo.

Feliz lectura.


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Rita C. Rey. Ananke. ©

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Escrito por Athaires el 07/08/08

Una humilde propuesta... y otros escritos Pinche en el enlace para votar



Jonathan Swift

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  Últimamente leo poco por placer y cuando lo hago, me declino por poesía o por libros cortos. Hace un par de semanas estuve de visita en la biblioteca y como buen ratón encontré algo del que escribió sobre los Viajes de Gullibert, había leído algo de que Una humilde propuesta… y otros relatos  era una de las mejores sátiras del irlandés y periodista  Jonathan Swift (1667-1745) y lo cogí. Casi me lo leo de una sola tacada ya que escasamente tiene solo 144 páginas y es una edición de bolsillo de Alianza editorial, seguramente lo terminaré comprando pues su precio no supera los 6€.

  Realmente me gustó mucho, sobre todo esa “humilde propuesta”, muy breve pero que deja tras de sí mucho diálogo. Hoy en día sería planteable como una solución a la escasez de alimentos pero la pregunta clave sería, ¿a qué precio?. Si nos trasladamos al relato y a la época en que fue escrito por Swift, se plantearía como una solución a la carga de los hijos de los pobres y una empresa dirigida por el estado para el señorío feudal, pero insisto que todas las sátiras de este periodista podrían ser trasladadas perfectamente, al mundo de hoy en día.

  Con ese estilo directo de cronista y la mezcla de su sátira al puro estilo Inglés, los hijos llegada la etapa final de la lactancia, son vendidos como alimento de la burguesía, de los nobles… de manera que ellos podrían cocinarlos de diversas formas y darse auténticos banquetes.  No en vano los corderos lechales cotizan más que los entrados en avanzada edad y la juventud, cotiza al alza. Visto así los pobres podrían obtener varios chelines por sus hijos marcados como ganado y fomentar un negocio que terminaría siendo expropiado posteriormente por el señorío o el propio estado, ya que ellos en aquella época tenían poder para expropiarles las tierras o el mismo capital, convirtiéndolos así en esclavos y en ganado al mismo tiempo.  Un círculo vicioso que hace más ricos a los ricos y a los pobres, más pobres y lo peor de todo, dejan a esos pobres sin la plusvalía por lo que los humanos de esta casta, serían puras máquinas sin sentimientos, esclavizar lo que ya está esclavizado. Si la letra con sangre entra, esto es todavía mucho peor ya que Swift habla de degollarlos para con su piel hacer bolsos y  guantes para las señoras de los acaudalados. Una burguesía sin escrúpulos y unos plebeyos demasiado tontos.

  Pero es el momento de polemizar esta sátira como seguramente pretendía hacer ese escritor en una moderna taberna irlandesa tomando unas guinnes con los amigos, mientras la música de un arpa, una flauta o una gaita ameniza la discusión. Imaginemos el impacto que nos produce leer esto, ya que no nos podemos quedar al margen ante un pensamiento de tal envergadura, algo parecido a la “Ultra violencia” descrita en La Naranja Mecánica de Stanley Kubricko el mismo Mundo Feliz de Adolf Huxley. Seguramente nos salga un “salvajes” de la cabeza pero no nos demos cuenta del daño que le producimos a una vaca, un cerdo o una foca cuando le hacemos lo mismo. Nosotros nos disculparíamos con una simple frase, “ellos no son animales racionales”, pero no nos damos cuenta que también son seres vivos y con sentimientos, ellos también sufren. El hombre caza y se alimenta por necesidad, pero la abundancia en un sector minoritario, produce un derroche que no puede ser aprovechado por esa mayoría sobrante. Los ricos gastan dinero en cosas que son perjudiciales para la humanidad, para divertirse porque no saben ni qué hacer con lo que tienen, no son capaces de percibir que a su alrededor hay escasez de recursos que ellos no aprovechan.

  Ahora vamos a llevarlo a su máximo exponente, el capital. Me quedé un poco sorprendido cuando leí este concepto en el relato. El escocés Adam Smith había sentado las bases de la empresa mercantilista en la última etapa de la vida de Swift y por lo tanto, asociaría esta idea al relato en cuestión. Me quedé sorprendido de que hubiese calado tan pronto en Swift ese tratado sobre la riquezas de la naciones y como lo había enfocado de tal manera, que no sólo llamase la atención a los lectores, sino en lo que más tarde originaría una auténtica revolución.

  Esto es sólo el principio de lo que esas 24 páginas pueden dar de si, yo me animaría a leerlo y después penséis en todo lo que se puede sonsacar de ahí, es impresionante.

Jonathan Swift

Instrucciones a los sirvientes

Este segundo escrito ya es más irónico y lleva connotaciones que pueden originar alguna que otra risa al lector. Es el más largo de todos y nos transporta hasta la mitad del libro. Resumidamente son instrucciones de todo lo que no tiene que hacer un sirviente, un mayordomo, la cocinera, el lacayo, el mozo de caballos, la doncella, la camarera, la criada, la lechera, la niñera, la lavandera y la tutora, es decir, todo el servicio que trabaja para una familia acaudalada pero al revés de lo que debería ser. En realidad muestra la cara oscura del mandamás, las mil y una formas de dejarlo en ridículo por cómo trata al servicio. Es una forma de llamarlos avaros, explotadores, de no hacer las tareas que no le mandan o de hacerlas mal, cada uno ajustado a las funciones que le tengan asignada. Por ejemplo, la lavandera tendrá que romper la ropa al lavarla o la niñera desobedecer las órdenes del médico en caso de que los niños se pongan enfermos. Es una forma de comienzo de revolución y al mismo tiempo de rebeldía contra el explotador.

Carta de consejo a un joven poeta, reflexión en torno a una escoba, puntos de vista sobre diversas cuestiones, puntos de vista en torno a la religión, propósitos cuando llueve a viejo, un proyecto serio y útil para construir un hospital de incurables y carta a una jovencísima dama son otros de los escritos que contiene este libro.

Vida y Obra

Señor, quisiera saber quien fue el loco que inventó el beso.”

Jonathan Swift nace en Dublín siete meses después de la muerte de su padre, lo que le supuso que su infancia fuese gris y de pobreza hasta que su madre emigra a Leicester y él queda al cuidado de un tío. La revolución de 1688 lo lleva a Inglaterra, lugar donde moriría 57 años más tarde y se ordena sacerdote en 1694. Swift estuvo siempre marcado por la ambición y el egoísmo que le conlleva a enfrentarse a sus enemigos con la ironía, participando en grescas político religiosas de la época y en folletos de A proyect for the advancement of Religión and Sentiments of a Church Man of England. Pasó los últimos años de su vida enfermo y vigilado dejando una considerable suma en su testamento para construir un manicomio.

Algunas de sus obras más importantes son:

La batalla de los libros (The Battle of Books, 1697)

Historia de una bañera (Tale of a Tub, 1704)

La conducta de los aliados (The Conduct of the Allies, 1711)

Cartas a Stella (Journal to Stella, 1710 publicada en 1766)

Los viajes de Gulliver (Gulliver's Travels, 1726)

Una humilde propuesta (A Modest Proposal, 1729)


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Pablo Herrero Coira ©

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Escrito por Ananke el 10/10/08

El niño con el pijama de rayas Pinche en el enlace para votar



El niño con el pijama de rayas

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No suelo leer best sellers porque cuando un libro tiene tanto éxito de crítica y público salta en mi cerebro una especie de alarma que dice: “Cuidado, algo malo debe de tener si lo alaban tanto”. Yo soy mal pensada por naturaleza y no me gusta cuando intentan convencerme de la supuesta calidad de un libro. Salvo loadas excepciones, la mayoría son libros que no pasarán a la historia de la literatura; el lector incauto es la presa favorita de las editoriales que consiguen que auténticas bazofias literarias se conviertan sistemáticamente en éxitos de venta.

El Niño con el Pijama de Rayas llegó a mis manos como un regalo, más o menos conocía su argumento porque a estas alturas casi todos hemos leído alguna opinión o crítica sobre el mismo, ya sea en el mundo cibernético como en revistas o en periódicos. Probablemente, yo no lo habría comprado pero como leo todo lo que cae en mis manos, al final me enfrenté a su lectura sin saber muy bien a qué atenerme, precisamente por haber leído tanto sobre la historia del libro.

Se trata de un libro recomendado para niños a partir de catorce años, pero debemos considerar que hay adolescentes de catorce años muy bien formados literariamente, así que yo lo adelantaría para niños de diez o de once años. Si bien hay libros de la literatura infantil y juvenil que con el tiempo se han convertido en clásicos de la literatura adulta, como El Hobbit de J. R. R. Tolkien o Alicia en el País de las Maravillas, de Lewis Carroll, no creo que este sea el caso de El Niño con el Pijama de Rayas porque carece de los sutiles matices de esos dos libros.

¿Cómo es posible que este libro haya tenido tanto éxito de público y de crítica? Y me hago la pregunta desde la perspectiva del lector adulto.

Uno de los puntos que encuentro a fallar gravemente es que de un argumento que podía ser interesante y hasta original (hay otros libros para niños sobre el nazismo, por ejemplo Cuando Hitler robó el conejo rosa, de Judith Kerr) lo convierte en una historia plana y sensiblera. Por favor, con la excusa de escribir para niños o jóvenes no se puede crear obras que no tienen detalles, que no aportan ninguna riqueza literaria. También leí en alguna parte que el libro acercaba a los jóvenes a lo que había ocurrido en la segunda guerra mundial y se me puso el vello como escarpias… no creo yo que ningún adolescente se vaya a traumatizar por conocer lo que pasó en realidad durante el auge del nazismo, crear historias tan edulcoradas como esta sólo puede dar lugar a equívocos.

Personajes:

Ninguno de los personajes se desarrolla completamente, son planos, puros personajes arquetípicos que no aportan nada al argumento.

El niño protagonista, Bruno es para mí insoportable, ningún niño de nueve años puede ser tan inocente ni antes ni ahora, por mucho que a los padres y a los adultos nos guste vivir engañados. No es sólo que es demasiado inocente y empalagoso, es que parece que se ha caído de un guindo, como dicen en mi tierra (y quizá también en la suya). Personaje infantil más soso jamás me he encontrado en el mundo literario. Me resulta inconcebible que el hijo de un alto cargo del ejército nazi no supiera que era Hitler ni Eva Brown y menos a esa edad… o lo del campo de concentración que el toma por una especie de pueblo con gente que está todo el día con un “pijama de rayas”. Entiendo la inocencia infantil pero no la ignorancia.

El padre, personaje que siempre está presente pero que realmente no está y al que John Boyne intentó dar cierto aire de misterio infantil con las consabidas prohibiciones del tipo “No entres en el despacho” y similares  que consiguen, supuestamente, que Bruno viva en la inopia y otorgarle cierto aire de misterio que yo no he encontrado en ninguna parte. Por supuesto. Como figura paterna es la  figura dominante en la estructura familiar, el pater familias.

La madre: ídem al padre, para mí es el perfecto modelo de mujer de la Alemania nazi, es un personaje gris y anodino, supeditado, como el resto de la familia a la voluntad de su marido.

Gretel, la hermana de Bruno: es unos años mayor que él y como se encuentra en esa difícil época que todos los seres humanos pasamos del comienzo de la pubertad, actúa como una pequeña déspota con su hermano pequeño. Gretel sí se entera de las cosas que pasan en Alemania y como a Bruno, no le gusta nada Auschwitz.

María: la criada de la familia de toda la vida, es un personaje que no vive una vida propia pero que aconseja sensatamente a Bruno.

Shmuel: el niño judío que vive en el campo de concentración y que durante un año conversa con Bruno a través de la verja de alambre que rodea el campo de prisioneros. Poco a poco le cuenta a Bruno su trágica historia sin que el otro niño, que vive realmente en la inopia, se entere de nada.

La Abuela paterna: quizá el único personaje sensato de la novela, aunque no aparece directamente en esta. Fue bailarina y actriz en su juventud y no se lleva bien con su hijo debido a la ideología nazi que no comparte con éste. El abuelo, supuestamente, tampoco es nazi pero está más cercano a la ideología que ella.

Hay otros personajes que no considero que valga la pena comentar aquí, como Herr Liszt, un profesor que les da clases particulares,  un joven teniente al que persigue Gretel,  los viejos amigos de Bruno y algún otro que seguramente se me ha quedado en el fondo del tintero.

Para mí es una historia completamente irreal que no muestra nada de lo que realmente pasó durante la Segunda Guerra Mundial; como he apuntado antes me parece inconcebible que un padre alemán de esa época no le explicara a su hijo quién era Adolf Hitler y lo que representaba para ellos. No apunta nada nuevo ni interesante con su lectura, es decir, nada que no supiéramos ya de antemano. Quizá porque yo no puedo creer que los pensamientos de un niño de nueve años, viva en la época que viva sean tan pobres como los que muestra el autor de Bruno o porque la novela no me acaba de llenar, pero la considero una historia incompleta, como si pides en un bar un bocadillo de jamón y sólo te dan la barra de pan.

¿Qué es lo que ocurre con la literatura infantil y juvenil? ¿Realmente pensamos que un niño de trece años no se puede enfrentar a una lectura más sesuda, más profunda? En caso afirmativo, no me extraña que España presente unos índices de lectura tan bajos que dan hasta vergüenza propia y ajena. ¿Hay que suavizar los hechos más trágicos de la historia como algunos parecen afirmar, para que niños y adolescentes no sufran traumas, de la misma manera que la factoría Disney suavizó los cuentos clásicos de hadas europeos en sus películas?.

No he leído ningún otro libro de John Boyne y después de esta primera experiencia no es probable que lo haga, porque nada se puede afirmar en esta vida.

Algunas cosas buenas que he encontrado en su lectura y que otro lector también puede encontrar:

Me gusta el comienzo, la manera en que se nos presenta la casa de Berlín que es el primer escenario de la novela.

Nos acerca de una manera menos cruda a la II Guerra Mundial.

El protagonista principal es un niño inocentón, por lo que nos enternecemos con él.

Shmuel, porque me parece el personaje más tierno y logrado de la novela; además su historia es terrible como la de tantos otros niños judíos que les tocó vivir esa época. Y la abuela paterna porque es la única que dice as verdades que nadie se atreve a pronunciar, algo de lo que Bruno, por supuesto, no se entera, pero que nosotros, como lectores sí hacemos.

Algunas cosas que no me han gustado nada:

El argumento es pobre, le falta desarrollarse para ser una historia medianamente decente.

Busca la sonrisa y la lágrima fácil a través de un protagonista infantil.

Lo de El Furias… no lo comento por si alguien no ha leído el libro para no destrozarle más la historia pero debo decir que me parece la estupidez más grande que he leído en mi vida porque básicamente un niño de nueve años normal tiene que pronunciar perfectamente su idioma, si Bruno tuviera tres años sería comprensible pero dadas las circunstancias no lo es. Por lo tanto me reafirmo en lo que he dicho antes, John Boyne busca las lágrimas y las sonrisas fáciles. Ese detalle me ha parecido penoso y me dejó blanca como el papel cuando lo leí, de hecho, no daba crédito y lo tuve que leer varias veces para cerciorarme de que era verdad y no un producto de mi imaginación.

Mi opinión:

Algunos críticos consideran que no es un libro adecuado para menores de trece años. Yo me abstengo de comentar opiniones tan fariseas.

Se dice que John Boyne escribió el primer esbozo de la novela en dos días y medio.

Quizá yo sea demasiado fría para que un libro de estas características suscite alguna emoción en mí porque si bien la segunda guerra mundial y todo lo que conlleva suscita en mí un temor atávico, el libro de Boyne me ha dejado más fría que un témpano de hielo. Creo que no se deben tratar ciertos temas con esa ingenuidad que caracteriza a esta obra. Cuando estaba a punto de terminarla, (es una novela que se lee en un abrir y cerrar de ojos), la frase final, el broche de oro de la novela me dejó claro que el autor no debe saber muy bien lo que ha significado la II Guerra Mundial, ni el Holocausto, ni los grandes genocidios que ha habido en el siglo XX.

“Y así termina la historia de Bruno y de su familia. Todo esto pasó hace mucho, mucho tiempo, y nunca podría volver a pasar nada parecido. Hoy en día, no.”

Estimado señor Boyne:

Si algo ha caracterizado al siglo XX precisamente han sido los genocidios que se han cometido, si bien el Holocausto nazi es, tal vez el más conocido o el más terrible, hacer una afirmación tan rotunda me parece fuera de lugar. Me da a mí que para escribir sobre ciertos temas, primero hay que informarse con más profundidad y no pretender esperar, como parece que hace, que el lector es una persona inculta que no entera de lo que está leyendo y que se contenta con una sonrisa conseguida a base de ternura fácil y de poco talento literario.

Algunos genocidios del siglo XX:

Genocidio de los Armenios en Turquía en 1915.

Los jemeres rojos en Camboya, entre 1975-1979.

El genocidio de Ruanda en 1994, de los Hutus contra los Tutsis.

Etc. Porque desgraciadamente, hay muchos otros.

Feliz lectura.


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Rita C. Rey. Ananke. ©

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