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Escrito por Alex el 29/09/15

La verdad sobre el caso Harry Quebert Pinche en el enlace para votar


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SINOPSIS:

Quién mató a Nola Kellergan es la gran incógnita a desvelar en este thriller incomparable cuya experiencia de lectura escapa a cualquier tentativa de descripción. Intentémoslo: una gran novela policíaca y romántica a tres tiempos−1975, 1998 y 2008− acerca del asesinato de una joven de quince años en la pequeña ciudad de Aurora, en New Hampshire. En 2008, Marcus Goldman, un joven escritor, visita a su mentor −Harry Quebert, autor de una aclamada novela−, y descubre que éste tuvo una relación secreta con Nola Kellergan. Poco después, Harry es arrestado, acusado de asesinato, al encontrarse el cadáver de Nola enterrado en su jardín. Marcus comienza a investigar y a escribir un libro sobre el caso. Mientras intenta demostrar la inocencia de Harry, una trama de secretos sale a la luz. La verdad sólo llega al final de un largo, intrincado y apasionante recorrido.

OPINIÓN PERSONAL:

Este en uno de los libros que me regalaron por Navidad, y me lo terminé de leer a finales de junio, pero me daba tanta pereza hacer la reseña que lo fui aplazando y aplazando y ahora 3 meses después me pongo a hacer la reseña.

Me gustan mucho los libros de misterio y este lo veía como el más vendido en La Casa del Libro y me apetecía ver qué tal estaba y puedo decir que me ha sorprendido gratamente.

Creo que la sinopsis explica muy bien la trama. Básicamente se intenta descubrir quién mató a Nola, mientras que se intenta demostrar la inocencia de Harry; pero aparte de esto se irán desvelando muchos más secretos de los que en principio se suponía.

Consta de 31 capítulos, y al inicio de estos aparecen los 31 consejos que Harry le dio a Marcus para escribir un buen libro. Capítulos y consejos van en orden decreciente: empezando por el 31 y acabando con el 1.

Ya desde los inicios, la trama engancha, al principio todo es muy normas, hasta que descubren el cadáver de Nola.

Aunque Marcus es el principal protagonista y el que nos irá conduciendo por la novela, la verdad es que no me ha terminado de caer bien. Algunas de las cosas que hace no las veo muy lógicas, considero que para ser escritor, o para intentar serlo, se plantea pocas preguntas y no tiene esa perspicacia que cabría esperar. Sí me ha gustado la parte en que conocemos su carrera, su ascenso meteórico y su previsible caída. También me ha gustado el punto de vista que tenemos del mundo editorial y de los agentes, la verdad es que termina mereciéndose todo lo que le pasa. También las frases y consejos que aparecen al principio de cada capítulo me llamaron bastante la atención, todo huele a libro. Pero hablando de personajes, como siempre me gusta quedarme con alguno en esta ocasión va a ser con la chica desaparecida, Nola. Considero que es una chica bastante compleja psicológicamente para ser tan joven y me ha gustado cómo está plasmado sobre el papel.

El autor tiene la capacidad de hacer creer al lector lo que él quiere. Por ejemplo: hay bastantes pistas que conducen a un sospechoso (pero todo el mundo sabe que normalmente quien más pinta tiene de sospechoso nunca lo es), así que tú mismo deduces algunas cosas y ya tienes un posible sospechoso, van pasando los capítulos y en la novela, todas las pistas conducen a tu sospechoso y estás feliz porque piensas que lo has averiguado; pero en los 3 últimos capítulos todo se da la vuelta y al final el asesino era alguien que no me esperaba para nada.

Este libro es una lectura obligada para todos los amantes del misterio y novela policíaca. Engancha desde un principio por su facilidad de lectura, su gran escritura y su trama; y no podrás parar hasta llegar al sorprendente final y descubrir: ¿QUIÉN MATÓ A NOLA KELLERGAN?


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Escrito por Olvidado el 01/10/15

Montenegro de Alberto Vázquez Figueroa Pinche en el enlace para votar


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Como ya sabéis, y si no os lo cuento yo ahora, "Cienfuegos" es una saga de novelas cuyo autor es el genial escritor canario Alberto Vázquez-Figueroa, que giran entorno de las aventuras (más bien desventuras) de Cienfuegos, un cabrero de la Gomera, que se embarca por error en la expedición de Cristóbal Colón. "Montenegro" es la cuarta entrega, que nos sitúa en el año 1500 (entre el tercer y el cuarto viaje a América de Cristóbal Colón) y, una vez más, se centra en la búsqueda activa que Ingrid Grass, actualmente oculta tras la identidad de Doña Mariana Montenegro, acompañada del leal converso Luis de Torres, en un barco capitaneado por el callado y sensato Moisés Salado.

"Montenegro" recibe el nombre que ha tomado la vizcondesa de Teguise, Ingrid Grass, ahora María Montenegro, la cual decide de una vez dejar de esperarle e ir a buscar su eterno enamorado Cienfuegos. Así, mientras Cienfuegos recorre el interior del continente viviendo aventuras, la tripulación del Milagro recorre la costa de la desconocida América del sur dejando mensajes en una increíble y poco esperanzadora búsqueda.

Montenegro tiene algunas de las escenas que todos esperábamos desde el principio, especialmente el reencuentro de los eternamente separados, tiene la primera posibilidad de venganza real del de Luna y la incorporación de algunos nuevos personajes memorables como el silencioso capitán Moisés Salado, o la misteriosa Araya a la que sus dioses auguran un futuro asombroso; o Quimari-Ayapel, la que licúa esmeraldas, la sangre de Muzo.

Las referencias históricas son sencillamente soberbias:

"Sin que se conozcan con seguridad las razones que tuvieran para hacerlo, lo cierto es que a mediados del 1500, la Iglesia Católica ordenó quemar inmensas extensiones de árboles del zapote, una planta de la que los indígenas americanos obtenían el látex básico para fabricar la goma de mascar, por lo que tan sólo fue a principios del siglo XIX cuando un grupo de aventureros norteamericanos descubrió que una pequeña comunidad mexicana continuaba practicando tan curioso hábito, lo que dio orígen a uno de los imperios industriales más atípicos de la historia".

"Desgajó (Cienfuegos) la gruesa y dura corteza de un árbol envolviéndose en ella del cuello a la cintura, se protegió la cabeza con un gigantesco casco verde que adornó con plumas de modo que parecía el casco de un gladiador romano, y con su metro noventa de estatura y su portentosa fortaleza, echó a andar cantando a pleno pulmón, consciente de que los chriguanas no se habían echado a la cara jamás una visión tan estrambótica (…) Si alguno tuvo intención de lanzarle un dardo envenenado, o le tembló el pulso o le faltó el resuello a tal punto que el proyectil debió acabar cayéndole a los pies, y sabido es que durante varias generaciones los nativos de la región dibujaron en cuevas y rocas figuras de gigantes cubiertos de casco y peto que los investigadores de siglos posteriores quisieron atribuir a la presencia de seres extraterrestres de una remota invasión precolombina".

Todo ello contado con la soberbia y adictiva prosa del Frederick Forsyth hispano. Si nadie lo ha definido todavía así, lo hago yo. Un autor que en ninguna de sus novelas, mezcla de aventuras, histórica y policíaca, decepciona al lector más exigente.

APÉNDICE: ¿Y SI COLÓN HUBIESE NAUFRAGADO?

El Almirante me habló en su última visita de uno de los episodios más dramáticos y tensos de su primera aventura. Corría el 12 de febrero de 1493 y Colón se encontraba en mitad del Océano de regreso a Castilla, cuando le asaltó una tormenta. Así me lo narró el Almirante:

"Ese día correría once o doce leguas, con mucho trabajo y peligro (…) Las olas eran espantables, crecía mucho la mar y el viento y, viendo el peligro grande, comencé a correr a popa donde el viento me llevase, porque no había otro remedio. Entonces comenzó a correr también la carabela Pinta y desapareció.

"Salido el sol, fue mayor el viento y la mar cruzando más terrible (…) Mi tripulación y yo hicimos promesa de, llegados a la primera tierra con la ayuda de Dios, ir todos en camisa de procesión a hacer oración a una iglesia que fuese de invocación a Nuestra Señora.

"Tomé un pergamino y escribí en él todo lo que pude de todo lo que hallé, rogando mucho a quien lo hallase que lo llevase a los Reyes. Lo envolví en un apño encerrado ymandé traer un gran barril de madera y así lo mandé echar al mar".

Ni qué decir tiene que se perdió, aunque hace un siglo un avispado inglés asegurara haberlo encontrado y, para más inri, escrito en inglés, añado yo.

El 15 de febrero la tormenta remitió y al día siguiente Colón desembarcó en Santa María de las Azores. Los Pinzón, por su parte, lo hicieron unos días después cerca de Vigo. La Virgen del Rocío estuvo al parecer en las carabelas. Pero, ¿y si no?

Si Colón y los Pinzón (recordemos que los dos hermanos iban en la Pinta, ya que la Santa María naufragó en La Española) hubiesen naufragado esos días, no creo que a día de hoy el continente americano nos fuese desconocido debido a las mejoras en la navegación y a la apertura de nuevas rutas comerciales. Pero está claro que Castilla, desde luego, no se hubiese embarcado en ninguna a corto plazo y quizá tampoco Portugal, ya que si en diez años Juan II no creyó nada de lo que le contó Colón, menos aún tras saber de su partida y desaparición ¿El Almirante y su tripulación desertaron y se afincaron en América? Eso no cabía en la cabeza de esos hombres sedientos de gloria. Seguramente naufragaron.

En Castilla hubiese surgido un debate sobre los cálculos de Colón. ¿Y si estaban etivocados? De hecho lo estaban. No creo que Colón desconociera los acertados cálculos de Eratóstenes, pero su delirio de grandeza y las necesidades de nuevos mercados hicieron que los tergiversara por no decir ignorara, así que redujo el tamaño de la Tierra a un 20 % del real. Después de su naufragio, hubieran salido de su escondite quienes sostenían que ese viaje era imposible debido a la extensión del globo terráqueo, ya que (sin contar que había un continente de por medio) ello haría que se agotara el agua y las provisiones antes de llegar a su destino. Quizá esta fue una de las razones por las que Portugal no creyó en el proyecto colombino, ya que en ningún otro lugar de Europa se sabía tanto de geografía en aquél tiempo. Lo que nadie contaba es que hubiera un continente de por medio.

EL DESCUBRIMIENTO, PARA GIOVANNI CABOTO

En 1497 se hubiera oído hablar de un hombre llamado Giovanni Caboto, oficialmente ciudadano genovés aunque, en realidad, nadie hubiese sabido a ciencia cierta su orígen (como con Colón). Caboto sostendría la teoría de Eratóstenes (y allí hubiese estado la causa del naufragio de Colón), pero argumentaría que eligiendo otra ruta, más hacia el Norte, sería posible llegar al Cipango "just in some days".

Caboto hubiera convencido al rey de Inglaterra, Enrique VII, y, tras zarpar unos días antes de Bristol con una sóla nave, el 20 de mayo de 1497 hubiera descubierto Terranova. A su regreso, declararía haber descubierto un continente a 700 leguas de distancia "who is the country of the Big Khan". Hablaría también de una enorme pesquería de bacalao e insinuaría la presencia de campeche y de seda.

Enrique VII, así como algunos mercaderes de Londres y de Bristol, no dudan en financiar otra expedición. Caboto cuenta en esta ocasión con cinco naves. Sin embargo, después de perderse en el horizonte, nunca más se sabe de él. Unos días después aparece en Irlanda uno de esos barcos. Gracias a su tripulación sabemos que los cuatro restantes naufragaron en la ida.

Pero insisto que si Colón hubiera naufragado, América hubiese sido descubierta igualmente. Y si también Caboto hubiera naufragado, ¡también hubiese sido descubierta!. En 1502, una amplia extensión de la costa norteamericana hubiese sido descubierta por una expedición conjunta británica-poruguesa.

Estoy tan seguro de que hubiese sucedido así porque esta historia es… real. Existió Caboto, existió esa expedición, existió ese naufragio y existió la expedición de 1502. El descubrimiento de América se hubiese retrasado apenas diez años.

España y Portugal hubiesen tomado nota y hubiesen completado, gracias a su avanzada armada, la exploración. América se llamaría probablemente Brasilia (ya que Caboto habló de un tal Brasil, aunque jamás supiera exactamente qué era), Santo Domingo tendría otro nombre (ya que Colón lo bautizó así en honor a su padre), no habrían monumentos al almirante genovés, el 12 de octubre no sería festivo en España y la fecha del descubrimiento sería 1502. Estas serían las diferencias más importantes, todo lo demás sería prácticamente igual. Sobre la expedición de 1492, la teoría más aceptada sería la del naufragio, pero… ¿en la ida o en la vuelta?.

No sería hasta bien entrado el siglo XX que quizá se descubrirían los restos del Fuerte de la Natividad, el primer asentamiento europeo en América. Y digo quizá porque ninguna crónica hubiese hablado de él. Se hubiesen buscado asentamientos españoles en Florida, ya que se sabría de la intención de Colón de ir siempre al oeste, y allí es a donde habría ido a parar de no ser por unas bandadas de pájaros procedentes del Sudoeste que sobrevolaron las carabelas, lo que le hizo cambiar de dirección.

No hubiese sido fácil, pero quizá se hubieran descubierto (siempre por casualidad) en las playas de La Española cinturones, baratijas y monedas que no se hubiesen prestado a confusión sobre su orígen. A partir de ahí, se sabría que los españoles estuvieron allí y que, por tanto, el naufragio no ocurrió en la ida.

Pero la intervención de la Blanca Paloma parece que salvó a la expedición, lo cual nos ha evitado todas estas conjeturas. Así me lo contó el Almirante, y así os lo he contado yo a vosotros.


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Escrito por Olvidado el 09/10/15

Brazofuerte de Alberto Vázquez-Figueroa Pinche en el enlace para votar


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żESTÁIS CONVENCIDOS DE QUE ESE COLÓN PASARÁ A LA HISTORIA?

Esta es la pregunta que le hace Cienfuegos a Juan de la Cosa en esta quinta entrega de la inagotable saga "Cienfuegos", llamada "Brazofuerte", una saga surgida del tremendo talento de Alberto Vázquez-Figueroa (Santa Cruz de Tenerife, 1936), y que tiene como protagonista a un pastor de cabras gomero que se embarcó por error en el buque insignia de la flota más gloriosa de la historia, al mando de Cristóbal Colón, amador de la santa fe cristiana y acrecentador de ella, enemigo de todas las idolatrías y herejías, primer almirante del Nuevo Mundo y, en definitiva, Portador de Cristo.

Estamos en el cuarto viaje de Colón al Nuevo Mundo. El Portador de Cristo conoce perfectamente la ruta y, además, cuenta a bordo con su hijo menor, Fernando, de 13 años. La Armada está formada por cuatro naves: Capitana (dirigida por Colón), Gallega, Santiago de Palos y Vizcaína. Sus tripulantes son desde buscadores de oro hasta aventureros, pasando por otros que no tienen nada mejor que hacer. Lo que tienen en común casi todos es que son tremendamente jóvenes, con una media de edad inferior a los 20 años, algunos de los cuales habían ya viajado con el Almirante. Y otra cosa que tienen en común, por tanto, es que confían en Colón.

Y Colón se lo confía todo.

EL REGRESO A LA ESPAÑOLA

En junio de 1502, Colón vuelve a Santo Domingo, una ciudad que se ha convertido poco a poco en el hogar de ese desubicado hombre. Allí hay por esas fechas una iglesia, unas cuantas casas de apariencia aristocrática y varias horcas, que siempre resultan útiles si se es gobernador. Dos años atrás, el Portador de Cristo recibió en mala hora una carta de los Reyes que le decía que habían designado a Bobadilla nuevo gobernador de la española, rogando que le diera fe y creencia, y que lo que dijera pusiese en obra. Pero cuando Colón vio a su hermano Diego preso, no le dio a Bobadilla ni fe ni, menos aún, creencia. Incluso en una de sus visitas me confesó que le pasó por la cabeza organizar una insurrección.

Pero hubiese sido una insurrección contra la Corona. ¿Hubiese sido inteligente?

Se han dicho muchas cosas malas de nuestro querido Cristóbal y probablemente muchas de ellas son ciertas, pero jamás fue infiel a los Reyes que creyeron en su proyecto. Así lo refleja Figueroa en esta novela por boca de Juan de la Cosa, preguntado por si el Portador de Cristo quería entregar la isla a los genoveses:

"Le conozco bien. Hicimos juntos los dos primeros viajes, y aunque admito que es un marinero excelente, un capitán odioso y un avaro sin medida, estoy convencido de que nunca será un traidor".

Encarcelado él también y poco después rehabilitado, El Portador de Cristo busca por estas fechas un paso en tierra firme que le conduzca al otro océano. Intuye su existencia ya que, cuando el viento sopla del norte sólo trae lloviznas; pero cuando sopla del oeste trae verdaderos diluvios. Allí tiene que haber un océano y no puede estar muy lejos. Recorre la costa centroamericana, descubre algunas islas (algo es algo), penetra en las desembocaduras, envía tropas de exploradores… ¿Pero por dónde coño puede cruzar? En septiembre de 1502 llegan a una desembocadura. Si penetran en ella llegarán al lago Nicaragua. Y si allí preguntan a los indios, sólo deberán caminar 15 millas y Colón verá por fin el Pacífico. ¡Colón habrá triunfado!

Pero es de noche y pasan de largo.

Mientras tanto, en La Española, Figueroa denuncia el trato que reciben los aborígenes. Las ordenanzas reales especifican que deben disfrutar de idéntico trato que los castellanos y, si bien Bobadilla desobedece tales ordenanzas utilizándolos como siervos si ello le reporta beneficios económicos, no se atreve a imitar a los hermanos Colón enviándolos como esclavos a España.

Por su parte, Mariana Montenegro, la amante de nuestro portagonista, Cienfuegos, ha sido detenida por la Inquisición tras un misterioso incidente con el barco capitaneado por su ex marido, que fue derribado tras hacer que las aguas del mar ardieran, algo que sólo puede ser achacable a un ejercicio de brujería, ya que todavía se desconoce el petróleo. ¿Pero quién fue en realidad quien las hizo arder? La investigación correrá a cargo de fray Bernardino de Sigüenza, que intentará dilucidar si fue Mariana Montenegro, como asegura el maestre del barco atacado, Baltasar Garrote. Cienfuegos, por su parte, intentará liberar a su amante de la fortaleza en la que está recluída. Para ello intentará ganarse la complicidad de los guardianes matando una mula de un puñetazo o presionando de un modo muy peculiar al supersticioso Baltasar Garrote para que retire la denuncia. Y lo cierto es que lo consigue, pero es que ni siquiera el mismísimo Hijo de Dios sería capaz de sacar a alguien de una cárcel de la Inquisición aunque bajara aposta del cielo para pedirlo expresamente.

Entonces Cienfuegos se encuentra en una taberna casualmente con Juan de La Cosa, ex propietario del buque insignia de la flota más famosa de la historia, "La Gallega", si bien ha pasado a la posteridad como la "Santa María", uno de los mejores cartógrafos del reino. Y es entonces cuando se le ocurre una idea genial, para la cual sólo necesita las habilidades del marinero cántabro para falsificar un documento y unos cuantos hombres dispuestos a hacer algo de teatro a cambio de unas cuantas monedas de oro o simplemente una buena comida regada con un buen vino, aprovechando la coyuntura: la llegada a Santo Domingo del nuevo gobernador de la colonia: Nicolás de Ovando.

LA EXCEPCIONAL DOCUMENTACIÓN DE FIGUEROA

En esta novela Figueroa nos narra un episodio que el propio Colón ya me contó en una de sus visitas: Colón tiene prohibido pisar La Española pero solicita a Ovando hacerlo excepcionalmente pues se acerca un huracán. Colón lo siente pese a que no hay ningún signo apreciable. Ovando llama adivino al Portador de Cristo y, naturalmente, le prohibe fondear. ¡Una tormenta! ¡Menuda gilipollez! Es más: ¡la Armada española partirá de inmediato y a toda vela! Colón, por su parte, refugia sus cuatro naves en la desembocadura del río Jaina, que le ofrece mucho espacio de maniobra sin peligro de topar con arrecifes.

Y espera.

Y lo que tenía que pasar, y que sólo una persona sabía, pasó. Dos días después, veinte barcos de la flota de Ovando se hunden y mueren, entre otros, Antonio de Torres y Bobadilla, archienemigos de Colón. Hay que suponer que el portador de Cristo no era totalmente ajeno a la alegría por el mal de según quién, pero fue bastante astuto como para no dejarlo por escrito. Sin embargo, Colón me confesó: "Quiso Dios cegarles los ojos y el entendimiento para que no admitiesen el buen consejo que yo les daba. Y juro a San Fernando que esto fue providencia divina, porque, si arribaran estos a Castilla, jamás serían castigados según merecían sus delitos". Figueroa añade:

"Admitir ante Colón que se había equivocado pesó sin embargo mucho más que las posibles consecuencias de su empecinamiento y, pqse a que desde la orilla varios rostros ansiosos le observaban a la espera de una simple señal que tan poco esfuerzo hubiera costado, consideró -con ese vicio tan español y tan nefasto- que un hombre de carácter jamás debe rebajarse a aceptar que se equivoca (…) pues se diría que hasta el más indiferente espectador había caído ya en la cuenta que estaba siendo testigo de una estúpida tragedia tanto más trágica cuanto más facilmente hubiera podido ser evitada".

Todo ello y mucho más contado con la soberbia prosa este genial escritor canario, excepcionalmente documentada y cuyo estilo, mezcla de novela histórica, de espionaje y de aventuras, hace las delicias del lector más exigente.

CON LA INQUISICIÓN HEMOS TOPADO

Una novela en la que Vázquez-Figueroa nos da a conocer una palabra que provocaba escalofríos en la época. En 1480, con una España sumida en una grave crisis económica que exacerba fobias de orígen religioso, los Reyes Católicos decretan que los "judíos públicos" vuelvan a las juderías. Todo judío que no resida allí será considerado cristiano y, por tanto, queda determinado en terreno donde actuará la inquisición a partir de 1481.

La extensión del terreno inquisitorial a los protestantes y al caso que nos ocupa, la brujería, empezaría en el siglo XVI. Por mencionar un caso acontecido un siglo después, el 6 y 7 de noviembre de 1610, se celebró un auto de fe en Logroño, en el que seis de los 48 acusados fueron entregados al brazo secular por haber participado en aquelarres. Curiosamente, en este aspecto la inquisición española fue menos rigurosa que la francesa o la inglesa, ya que diferenciaba los términos con los que se invocaba al demonio: "te ordeno, te apremio" (imperativo) o "te suplico, te ruego" (adoración).

En 1826, la inquisición española promulgó su última pena de muerte: el maestro de escuela valenciano Cayetano Ripoll, acusado de practicar una especie de religión natural.

El 15 de julio de 1834, la Reina Regente María Cristina de Borbón firma la supresión definitiva del Santo Oficio.

EPÍLOGO

Sin embargo, la amalgama judía-francmasónica subsistió y comunista sustituyó a protestante. El concepto de Cruzada utilizado por Franco, los fusilamientos de republicanos presentados como autos de fe, la presunta culpabilidad de pertenecer a la masonería o la censura (cuyos ejecutores debían responder si la obra examinada atacaba al dogma, a la moral o a la Iglesia) fueron medidas de corte inquisitorial que perduraron hasta 1978.

Aunque la primera sinagoga inaugurada en España tras la expulsión de los judíos fue en 1969, habría que esperar nueve años para que España garantizase en su Constitución aprobada en referéndum la libertad religiosa e ideológica sin necesidad de justificarla.

Pero una especie de Inquisición sigue existiendo en países como Arabia Saudí, bajo el yugo de la destructiva secta de los wahabitas, que priman su sui géneris interpretación del Islam por encima de la vida humana, algo contrario a las enseñanzas de Mahoma, que permitió desobedecer sus preceptos si puntualmente ponían en peligro la vida humana. Es como si en España gobernara la aberrante y herética secta de los testigos de Jehová… y su hipotética Inquisición.


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Escrito por Olvidado el 31/10/15

La Utopía Nazi (Götz Aly) Pinche en el enlace para votar


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"La Utopía Nazi" es un ensayo del historiador alemán Götz Aly (Heidelberg, 1947), que nos explica cómo Hitler y los dirigentes del Reich configuraron el régimen de tal manera que cada alemán saliera beneficiado de él. Narra entre otras cosas cómo los soldados alemanes que estaban fuera del país percibieron durante toda la contienda su salario íntegro, mientras que en el resto de Europa la situación era dramática, y adquirir, en algunos casos, bienes que mejoraron su situación económica. El pillaje, el expolio de la Europa ocupada, el exterminio de los judíos y el saqueo de sus bienes permitieron al régimen mantener y asegurar el nivel de vida del pueblo alemán, que en una gran parte aceptó una utopía cimentada en el robo, el racismo y el asesinato.

El historiador sostiene que el robo de las propiedades de los judíos hizo popular el Holocausto en Alemania. El régimen supuso para la mayoría de los alemanes implicados un progreso económico evidente y se convencieron de que iban a tener buenas perspectivas de futuro. También habla de los expolios realizados por el ejército alemán en los países ocupados, lo que posibilitó al Gobierno de Hitler recaudar el equivalente a cerca de 300.000 millones de euros, dinero que permitió a los nazis pagar parte de los gastos ocasionados durante la contienda. En la Unión Soviética robaron en un año víveres suficientes para alimentar a 21 millones de personas. Aumentaron el importe de las pensiones de jublicación y viudedad, se introdujo el seguro obligatorio de enfermedad (exento de contribución para viudas y huérfanos) o las vacaciones pagadas para los trabajadores.

Aly recuerda también que hasta 1933, los alemanes estaban afectados por las repercusiones económicas de la Primera Guerra Mundial, y lo primero que redujeron los nazis cuando llegaron al poder fueron los impuestos. Hicieron suya la máxima de que el fin justifica los medios y que todo era válido para lograr sus objetivos, y lo hicieron en un tiempo récord.

La población civil, por su parte, no quiso ver lo que estaba ocurriendo en su país, cerrando los ojos a una realidad que tenían muy cerca. Las víctimas que sobrevivieron tenían el mismo interés que los verdugos en mantenerse alejados de los crímenes cometidos por el régimen. Se necesitan dos o más generaciones para ir descubriendo cada vez más aspectos sobre ese periodo histórico.

En definitiva, Hitler y los dirigentes del Reich compraron el silencio y la complicidad de la mayoría de los alemanes a cambio de seguridad y bienestar material. Su nivel de vida mejoró como por arte de magia cuando la guerra sólo afectaba a las zonas fronterizas. Pero esta utopía se cimentaba en el robo y el asesinato, sustendado por una ideología de odio especialmente hacia judíos y eslavos (dismunuyeron, por ejemplo, el valor de las monedas de los países ocupados, lo que favoreció las compras desde Alemania). Parece ser que el objetivo de este ensayo no es dar una única explicación del régimen nacionalsocialista, sino ofrecer una conexión entre la inteligencia del individuo y los instintos más bajos y perversos del ser humano

Al igual que el bienestar económico español de los años 2.000 acabó derrumbándose ya que se sustentaba exclusivamente en la deuda, el bienestar alemán sustentado en el racismo también acabó derrumbándose y volviéndose en su contra: los soldados y burócratas alemanes más afortunados murieron bajo las balas y las bombas rusas; los que menos, murieron de frío o agotamiento en los campos de esclavos de Stalin. Los mejores aviones y tanques rusos, sumado a que Hitler era una calamidad como estratega, bastaron para que las creencias que auparon a los alemanes a la guerra se derrumbaran y pasaran a ser ellos la raza a explotar por parte de los eslavos.

En resumen, "La Utopía Nazi" es un soberbio trabajo de documentación que, sin embargo, puede resultar agotador por su profusión de datos. No se parece en nada a una novela con cuerpo que provoque la reflexión o el simple entretenimiento del lector, por lo que sólo aconsejo esta obra, digamos, a especialistas.

CONCLUSIÓN

Nada es igual a nada en esta vida, ni siquiera los gemelos son idénticos. Compar el nacionalseparatismo con el nacionalsocialismo (como hacen algunos) en todos sus aspectos, es hacer demagogia barata. En Cataluña no hay una economía autárquica nacionalsindicalista/nacionalsocialista en una sociedad cada vez más dependiente de la economía mundial como la actual. Tampoco hay una izquierda revolucionaria que pueda servir como estímulo y las bases culturales que auparon a Hitler al poder se vieron totalmente erosionadas a partir de 1945. Hoy en día todas las fuerzas ideológicas e incluso nacionales en competencia excluyen el idealismo anterior y aceptan los conceptos de igualdad social y racial, y prueba de ello es la organización "Súmate", formada por charnegos amaestrados.

Por otra parte, las muestras de desprecio hacia la democracia por parte de los nacionalseparatistas han sido, al menos hasta ahora, de perfil bajo: colgar una estelada, por ejemplo, durante el pregón de unas fiestas de todos (separatistas o no), agresión puntual a un reportero de 13 TV y algún otro caso aislado. Nada que ver con la noche de los cristales rotos.

Sin embargo, es fácil establecer algunos paralelismos entre la situación política en la Cataluña actual y en la Alemania de los años treinta. Entre ellos está el nacionalismo competitivo (los llamados Países Catalanes bajo la hegemonía de Barcelona, incluso comarcas de habla castellana) y una tasa sorprendentemente alta de movilización política (incluso -y esto es lo más alucinante- entre la población infantil), si bien no cuenta con ninguna organización definida como lo fueron las Juventudes Hitlerianas, al menos por el momento. Tampoco creo que cuente nunca con una organización cuanto menos parecida, ya que en esos tiempos ofrecía a los niños experiencias (excursiones, buenas comidas) de las que ahora van sobrados.

Una Cataluña independiente, según análisis económicos serios, sería viable a largo plazo, pero a corto y medio las consecuencias económicas serían catastróficas, con un paro desbocado y la quiebra del país. Así pues, vistos estos paralelismos, ¿podría producirse un escenario como el que nos muestra "La Utopía Nazi"? ¿Podría lanzarse el flamante gobierno catalán a una extorsión de una parte de su población y/o a una guerra exterior de saqueo? Pese a encontrarme en las antípodas del proyecto nacionalseparatista para Cataluña, diré, en honor al rigor, que no. Y hay dos buenas razones para ello.

En primer lugar, lo dicho antes de "Súmate".

Y, en segundo lugar, porque ello haría necesario la creación de un ejército catalán mínimamente competivo con los de sus vecinos. Y en un país tan pequeño haría falta convertir prácticamente a cada ciudadano en condiciones de empuñar un arma, en un soldado, lo cual requeriría tiempo y dedicación. Y, en los tiempos actuales, no hay el espíritu de sacrificio que había en los años treinta. Dicho de otro modo: nadie quiere que le manden un sólo fin de semana, como vulgarmente se dice, a tomar por el culo. Antes que eso suplicarían volver a ser una región española.

¿HAY UN COMPONENTE RACISTA EN LOS CATALANES?

Sin embargo, hay quienes siguen erre que erre con su demagogia. El prestigioso programa "C'est dans l'air" de la cadena de televisión francesa France 5 (por su temática se parece a La 2 española) abordó el tema catalán al día siguiente de las elecciones. Sus invitados no eran precisamente unos patanes: Pascal Boniface (asesor en temas internacionales de prensa), Philippe Dessertine (economista), Anne-Elisabeth Moutet (columnista del Telegraph y del Newsweek) y Benoit Pellistrandi (historiador). Está claro que los nacionalseparatistas catalanes han sabido venderse en España. En Francia, en cambio, pese al show de castellers y esteladas que ofrecieron una vez a los visitantes de la torre Eiffel (un icono del anticatalismo más visceral), han fracasado estrepitosamente. A lo que dijeron esos tertulianos me remito:

"Los catalanes separatistas son ricos que no quieren pagar para los pobres, una burguesía que siempre se ha sentido superior".

"Han aprovechado las competencias en educación para adoctrinar a los niños".

"Han hecho una campaña identitaria sin explicar los riesgos de la independencia".

Pero la afirmación más polémica estaba por llegar:

"Hay un componente racista en los catalanes".

Bien. Eso me parece que es ver la paja en el ojo ajeno en vez de la viga en el propio, máxime tras los resultados del Frente Nacional en los últimos años. Y, puestos a ponernos tan escrupulosos, podríamos abrir un debate sobre la rivalidad entre París y Marsella y preguntarnos si hay un componente racista entre los parisinos. "Ici, c'est Paris, Marseille, on t'encule…". En todo caso, es una buena demostración de que, jaja, ¡lúcidos están los separatistas catalanes con semejantes amigos!


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Miguel Roure ©

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