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      "Un hogar sin libros es como un cuerpo sin alma." Cicerón (106 a.C.-43 a.C.)

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Escrito por Alex el 19/07/15

Cibertormenta de Matthew Mather Pinche en el enlace para votar


Portada

SINOPSIS:

Mike Mitchell es un hombre corriente, con una vida corriente, que hace todo lo posible por mantener a su familia unida, cuando de pronto se encuentra luchando solo para mantenerla con vida cuando una extraña cadena de desastres empieza a destruir el mundo que los rodea.

Internet se cae. La comunicación se desmorona. Una epidemia comienza a atacar a la población de manera embravecida. Hay rumores que apuntan a que todo forma parte de un plan de ataque coordinado que llevará al mundo a una guerra tecnológica. Mike y su familia se afanan por sobrevivir en medio de una metrópoli en la que millones de personas ya están condenadas.

Una tormenta de nieve monstruosa sume Nueva York en una oscuridad absoluta y helada, convirtiéndola en una tumba invernal en la que nada es lo que parece y no hay nadie en quien se pueda confiar…

Una representación aterradoramente realista de lo que sucedería en el caso de un colapso digital global. Un libro a la altura de las tramas de Philip K. Dick y William Gibson. Una novela asombrosamente adictiva, que atrapa y con la que comprendemos de una vez por todas cómo será aquello que nos puede suceder mañana mismo…

RESEÑA:

Todos sabemos de la pasión que sienten los norteamericanos por los ambientes y situaciones apocalípticos, por los 'finales del mundo' que ponen en jaque a una honrada y sencilla familia. Cibertormenta es una muestra más de este género, una novela donde nos ponemos en la piel de Mike Mitchell, un padre de familia media americana, de barbacoa con los vecinos, trabajo estable y vida familiar perfecta (cuya historia tantas veces ha recreado el cine de catástrofes de Hollywood). Sin embargo su idílica vida se verá interrumpida cuando los servicios más básicos comiencen a fallar debido a un colapso de internet que nadie ha sido capaz de prever y al que nadie da una explicación. La reacción en cadena que provoca este suceso se complicará aún más al verse aislada Nueva York por la peor tormenta de nieve que se recuerde, y que obligará a Mike a una lucha por la supervivencia en las heladas calles de Manhattan.

El norteamericano Matthew Mather aprovecha al máximo sus conocimientos de redes informáticas, ciberarmas y ciberguerra, términos que aparecen constantemente en las páginas de su primera novela, para explicarnos el caos en el que se ve sumergido el protagonista, su familia y amigos. Hay que reconocer el gran acierto del autor norteamericano al mostrar al lector lo indefensa que puede quedar la población de una gran urbe moderna al perder los servicios más básicos, todos ellos inutilizados por un fallo/ataque a los sistemas informáticos del país. Y es que a lo largo de la novela no es difícil ponerse en el lugar del protagonista, constantemente perdido ante la falta de multitud de aplicaciones informáticas que nos hacen la vida más fácil a diario o de la información más básica sobre lo que ocurre en un mundo acostumbrado al acceso inmediato a todo.

Una cosa debéis tener claro de la novela y es que rebosa 'American way of life' por todas sus páginas: barbacoas con los vecinos, comida de acción de gracias, fuegos artificiales del 4 julio, defensa de las libertades constitucionales, etc… todos los grandes totems de la vida 'made in USA' aparecen en la novela, y eso puede resultarle pesado a más de un lector cansado de tanta parefernalia norteamericana. Por contra, lo hemos visto tantas veces reflejado en el cine, la televisión o las novelas que ya casi nos resulta fácil dejarnos llevar por los tópicos y es muy sencillo entrar en la historia que nos narra Mather.

Uno de los puntos fuertes de la novela es su ambientación, que a pesar de transcurrir en la mil veces visitada ciudad de Nueva York logra recrear una metrópolis sitiada por la peor tormenta de nieve de su historia y con todos sus servicios básicos suspendidos de una forma bastante realista. Las heladas calles de la Gran Manzana son un magnífico telón de fondo para esta historia de supervivencia, que el propio autor juega a relacionar con momentos oscuros de la historia humana (como el sitio de ciudades como Leningrado en la II Guerra Mundial).

Los capítulos son cortos y rápidos de leer, lo que le da bastante ritmo a la trama, y Mather escribe con una prosa sencilla y sin pretensiones, algo de agradecer. También es de agradecer el trabajo del traductor, que ha sabido adaptar muchas de las típicas expresiones americanas para que no le chirríen al lector español ni le suenen demasiado 'peliculeras'.

Como punto negativo, resaltaría la poca importancia de los personajes femeninos en la trama, con una presencia poco más que testimonial y de comparsa del protagonista Mike y su vecino Chuck. Sus mujeres son esposas y madres a las que hay que proteger y cuidar, y varias de las escenas con los protagonistas masculinos reunidos para discutir sus planes de supervivencia mientras las mujeres se dedican a cocinar, dan bastante verguenza. Una pena que cuando, finalmente, los personajes femeninos salten a primer plano, el autor no les haya sacado todo su jugo.

En definitiva, si os gusta una historia de supervivencia en una ciudad sumida en un caos apocalíptico esta es vuesta novela. Una historia ligera y sin demasiadas complicaciones, de rápida lectura y que huele a guión de blockbuster hollywoodiense.Una representación entretenida del colapso nevado de Nueva York, una ciudad que vuelve a convertirse en un escenario apocalíptico excelentemente aprovechado, y que nos muestra lo frágil que es el tejido tecnológico que mantiene unido la civilización occidental.


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Alex Juan Ccasani Rojas ©

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Escrito por Olvidado el 26/07/15

Cienfuegos de Alberto Vázquez-Figueroa Pinche en el enlace para votar


Portada

"Cienfuegos" es una obra del genial escritor canario Alberto Vázquez-Figueroa (Santa Cruz de Tenerife, 1936) que debe su nombre al protagonista de la aventura, un pastor de cabras de la isla de la Gomera que se embarca sin siquiera sospecharlo en una de las mayores epopeyas de la historia de la humanidad. Pero no es el único protagonista:

Ingrid Grass: Bella aristócrata alemana amante de Cienfuegos.

León de Luna: Marido de Ingrid y vizconde de Teguise.

Juan de la Cosa: propietario del barco en el que Cienfuegos se embarca como polizón.

Martín Alonso: Comandante de la Pinta, una de las tres naves que participan en la expedición.

Vicente Yáñez: Comandante de la Niña.

Cristóbal Colón: Apuesto y elegante cuarentón que comanda el buque insignia de la flota, la Santa María propiedad de Juan de la Cosa. Según Cienfuegos, es un hombre que huele a cura y tiene un acento raro. Se dice que es judío y extranjero, aunque poco o nada se sabe con certeza de él.

Luis de Torres: Judío converso que ejercerá de intérprete en las tierras que esperan encontrar, debido a su dominio de varias lenguas.

Rodrigo de Triana: Vigía de la Pinta, el primero que divisará tierra. Concluirá por emigrar a Argel y convertirse al Islam al no recibir la prometida recompensa.

Guacaraní: Cacique de los indios

Canoabó: Cacique rival de Guacaraní y más violento

Diego de Arana: Primer gobernador castellano en el nuevo mundo y primo de la amante de Colón, Beatriz Enríquez.

Lucas Lo-Malo: Artillero de la flota

Caragato: Vasco malhumorado que conspira contra Diego de Arana

Benito de Toledo: Hombre culto que enseña a Cienfuegos a contar y a leer

Matías Negro y Dámaso Alcalde: Dos andaluces que hacen la primera expedición por tierra, junto a Cienfuegos.

Pedro Gutiérres: Repostero real.

LA TRAMA

Cienfuegos se ha embarcado en la Santa María para huír de la ira del vizconde de Teguise y llegar con ella hasta Sevilla, en donde le aguarda su amante. Pero ese barco no va a Sevilla sino al Cipango, un lugar del que la gente culta sólo ha oído hablar a través de los relatos de Marco Polo, pero que al parecer es una tierra rebosante de oro. Los hermanos Pinzón no confían mucho en Colón pero han aceptado embarcarse para no perderse una buena parte del botín por si el Almirante estuviera en lo cierto.

Pero el Océano es muy grande.

El 10 de octubre, la tripulación no aguanta más. Llevan mucho más tiempo en alta mar del que ha soportado cualquier marinero hasta esa fecha y sólo han visto agua y más agua. Ese extranjero les lleva a la muerte, a él tampoco le importa morir, para hacer pagar a los Reyes Católicos la expulsión de los judíos de Castilla. Los hermanos Pinzón tienen una fuerte discusión con él, y si bien Colón se mantiene en sus trece, le arrancan un ultimátum: si el día 13 no han visto tierra… que Dios se apiade de él.

Como si la Providencia bendeciera al Almirante (no en vano firma habitualmente como "el enviado de Cristo"), pocas horas después los vientos alíseos empiezan a soplar con la fuerza de un huracán. Incluso la pesada Santa María alcanza velocidad de crucero. Y llega la noche. La Armada viaja a toda vela, tienen viento fuerte y constante y hay luna llena. Hacia las dos de la madrugada del 12 de octubre, Rodrigo de Triana, el vigía de turno de la Pinta, que por ser más veloz va delante, ve a lo lejos unas manchas blancas con una franja oscura en el centro y llama a Martín Alonso Pinzón para que dé un vistazo.

Le basta.

Las manchas blancas son olas, la franja oscura es un arrecife. Tierra en cualquier caso. Pinzón ordena lanzar un cañonazo tal y como tenían acordado. Colón controla los nervios. Ahora no puede cometer errores, está frente al sueño de su vida. Unos días después, durante su exploración de las primeras islas del nuevo mundo, la Santa María naufraga. El propio Colón escribiría años después que no era el tipo de barco más apropiado para semejante expedición. El caso es que sólo tienen dos naves para volver, y no caben en ellas toda la tripulación. Así que varias decenas de hombres tendrán que quedarse en la isla de La Española en lo que se llamará "Fuerte de la Natividad" durante un año, hasta que Colón empiece su segundo viaje. Y aquí empieza otra trepidante aventura.

IMPRESIONES

"Cienfuegos" es una novela en la que Figueroa toca varios temas, como el de la difícil convivencia entre distintas etnias:

- Aquí, los miembros de una familia desprecian a las tribus vecinas (…) ¿Qué destino le espera a mi hijo con gente tan racista si por casualidad nace pelirrojo o con los ojos claros?

- El mismo que le aguarda en España si se parece a su madre. O si fuera judío, musulmán o negro.

Sin embargo, no es una novela de mal rollo, en absoluto. Algunos de sus fragmentos os sacarán alguna carcajada. He seleccionado dos:

- ¡Caribes! ¡Dios nos asista, son caníbales!

Desenvainó la espada sin abandonar por ello su inseparable pértiga, pero al instante advirtió que sus dos compañeros habían comenzado a correr desprendiéndose de cuanto les estorbaba, y comprendiendo de inmediato que ninguna posibilidad de defensa le quedaba frente a la numerosa partida de salvajes que se le echaba encima, dio media vuelta y se lanzó en pos de los dos andaluces, que ya habían ganado más de cuarenta metros de ventaja.

- Tal vez sería un buen negocio llevarse a España alguna de estas matas, cultivarlas y acostumbrar a la gente a fumar. Los indígenas aseguran que cuando te acostumbras ya no puedes dejarlo. ¿Usted qué cree?

- En absoluto. Les ocurre que son gentes primitivas y sin cultura. Ningún civilizado se enviciaría realmente con eso.

Y su descripción de Cristóbal Colón es magistral. Vázquez-Figueroa no se moja, no toma partido de ninguna de las versiones sobre la identidad y orígenes de uno de los hombres clave del segundo milenio. Aunque la historia gira en torno a él, Colón está y no está, pasa por la historia como una sombra, como una leyenda, y así lo refleja Vázquez-Figueroa:

"Vio avanzar (Cienfuegos) a un hombre de pálido rostro y porte altivo que se abría paso por entre los fardos y los toneles como si tuviesen órdenes expresas de apartarse a su paso.

"Vestía de oscuro, y había algo en él que imponía respeto y repelía al mismo tiempo (…) El desconocido ascendió los tres escalones del castillo de proa, llegó a su lado y buscó apoyo en un obenque para permanecer muy erguido con la vista clavada en la distancia (…). Sin duda era un hombre inaccesible, autoritario, encerrado en sí mismo y en todo diferente al resto de la tripulación del vetusto navío.

"El desconocido se mantuvo muy quieto durante un periodo de tiempo que se le antojó desmesurado. Musitaba algo en voz baja. Tal vez rezaba. ¿Quién era? El capitán, tal vez, o tal vez un sacerdote que tuvieran la obligación de llevar todos los barcos. ¡Sabía tan poco de naves!".

CONCLUSIÓN

Sólo un escritor del tremendo talento de Vázquez-Figueroa era capaz de ofrecernos este documento sobre el descubrimiento de América en forma de novela. Estoy seguro de que así se expresaron sus primeros colonizadores sobre lo que les iba sucediendo. "Cienfuegos" es, más que una novela, un libro de referencia sobre una de las más apasionantes aventuras humanas de todos los países, de todas las culturas y de todos los pueblos.

La ideó y lideró un hombre que no hablaba bien el español.

Y, sin embargo, dio a España la mayor honra de su historia.

Y, a la Humanidad, una de sus mayores epopeyas.

Desde la Creación.


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Miguel Roure ©

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Escrito por Olvidado el 06/08/15

Caribes de Alberto Vázquez-Figueroa Pinche en el enlace para votar


Portada

"Caribes" es la segunda entrega de la saga Cienfuegos, salida de la soberbia pluma del escritor canario Alberto Vázquez-Figueroa. Una vez más, mete una historia de ficción (las aventuras de Cienfuegos, el pastor de cabras de La Gomera) en un marco real (la aventura de los primeros colonizadores de América).

La acción se sitúa durante el segundo viaje de Cristóbal Colón (1493/1496). Antes de su segunda llegada a la isla de La Española, un terrible huracán arrasó en otoño el primer asentamiento en el nuevo mundo, el fuerte de la Natividad. Los indígenas exterminaron a los pocos españoles supervivientes salvo a dos: Cienfuegos y Virutas. El Almirante Cristóbal Colón ha prometido volver, pero si lo hace no será por ellos, sino porque tanto él como los Reyes Católicos verán rentable otra expedición. Cienfuegos y Virutas tienen, además, el tiempo en su contra, ya que los indígenas no van a permitir dejar a ningún superviviente que pueda contar a los españoles las atrocidades que cometieron.

Así que estos dos hombres montan en una rudimentaria embarcación sin más conocimientos de navegación que su instinto de supervivencia, para huír in extremis de La Española. A partir de aquí, asistiremos a una especie de viajes de Gulliver en los que Cienfuegos descubre todo tipo de gentes, animales y formas de vida.

Pero Colón vuelve. Y lo hace al mando de 16 barcos, una expedición en toda regla. En esta ocasión, el Almirante cambia algo el rumbo y llega a La Española por el Este. Sin embargo, un sacerdote italiano que le acompaña, Michele de Cuneo, escribirá "como si por camino sabido navegara". Por si el resto de comandantes son menos duchos, Colón les ha dado a cada uno de ellos un sobre cerrado que deberán abrir en caso de que la flota se disperse.

Pero, si bien Colón era un as en la navegación, capaz entre otras cosas de predecir una tormenta mediante síntomas inapreciables para el resto de mortales (bajada de la presión atmosférica, de la temperatura, y aumento de la humedad, por nimios que fueran), se le criticó a la hora de decidir el emplazamiento de la ciudad, con un calor y una humedad asfixiantes. El nuevo mundo no es el paraíso. Además, muere mucha gente por enfermedades que desconocen. A Colón le llovieron las críticas por elegir puertos desprotegidos y bahías sin agua potable. En un emplazamiento así funda La Isabela, que sobrevivirá cuatro años (1494/1498) antes de que las epidemias y los huracanes (que le hacen perder tres barcos a Colón, con cuyos restos construyó otra nave, la Santa Cruz), acaben con ella. Sobre este particular, el Almirante me dijo durante una de sus visitas: "Sí, eso dijeron, que era el peor lugar de la isla. Y, sin embargo, era el mejor de ella, dicho por todos los indios. Decían que morían de sed y pasaba el río junto a la villa. Decían que era el lugar más doliente y era el más sano y de más aguas y mejores aires".

Recientes investigaciones (las ruinas de la ciudad fueron descubiertas en 1987) dieron la razón al Almirante. Una de las arqueólogas que participaron en la excavación, Kathleen Deagan, declaró que los españoles fueron incapaces de adaptarse al entorno. Y es que si no recoges los cocos de las palmeras o no vas a pescar porque esperas que el pescado llege de España, te mueres de hambre. Y si paseas por la playa con armadura de caballero, sudas bastante. Patético.

En abril de 1494, Colón decide nombrarle un gobernador: su hermano Diego, el menor de los tres varones (la menor era Bianchinetta, que permaneció en Génova y su marido heredó la casa), nacido probablemente en 1466. Diego Colón pasa a vivir rodeado de españoles sedientos de oro y sexo que respetan a su hermano Cristóbal porque al menos ha conseguido algo, pero… ¿tolerarán a Diego? La respuesta no se hace esperar y el capitán Pedro Margarit se esgrime en su principal enemigo. Además, los excesos contra los nativos les han puesto en su contra. El 29 de septiembre de 1494, tras un viaje de exploración en el que Colón descubre, entre otras, la isla de Jamaica, desembarca nuevamente en La Isabela y se encuentra con lo que coloquialmente se dice un marrón: el cacique Guatinagua ha reunido a 25.000 indios con un objetivo claro: exterminar La Isabela. Pero Colón es más rápido y ataca primero. Le acompañan 200 soldados y algo de lo que no disponen sus enemigos y que acaba decidiendo el resultado: caballos, perros y, cómo no, cañones.

Colón manda apresar a 1.500 indios de entre los que han sobrevivido a la carnicería: 500 son llevados a España y 1.000 son esclavizados. El resto es liberado magnánimamente. Colón escribió: "No eran (los indios) más de 630, la mayor parte mujeres, niños o enfermos. En un año jamás tuve que desenvainar la espada".La primera guerra colonial en América había terminado.

PERSONAJES

Pues bien, en este marco se desarrolla la trama de "Caribes", una novela que cuenta a grandes rasgos con los siguientes personajes:

- Ingrid Gass o Mariana Montenegro: vizcondesa de Teguise

- Alonso de Ojeda: militar que cree haber encontrado la fuente de la eterna juventud

- Flor de Oro: esposa del canique Canoabó y top model de la época

- León de Luna: vizconde de Teguise

- Papepac: indígena que se hace amigo de Cienfuegos

- David Sanlúcar (alias Goliat): uno de los seres más crueles y retorcidos que podían pisar el nuevo mundo. Diabólico enano de cara aplastada cansado de recibir tomatazos en su carromato de titiriteros que ha decidido enbarcarse hacia las Indias para descargar su reprimido odio contra los indios hasta el punto de elevar su maldad a la categoría de auto de fe, aunque sea consciente de que algún día tendrá que pagar por ello. Aún así, no tiene miedo, ya que "el odio y la mala leche no han dejado espacio para más en mi menudo cuerpo". Sin embargo, cuando ve los preparativos de su ejecución cambiará de opinión.

- Cristóbal Colón: El primer almirante del nuevo mundo está y no está. Aunque la historia gire en última instancia en torno a él, Vázquez-Figueroa lo hace pasar de puntillas por la misma, al igual que en la primera entrega de la saga, aumentando su leyenda. En esta ocasión, el almirante pasa como una sombra, una confusa visión: "Se sumió (Cienfuegos) en un profundo sopor sin recordarlo. Y soñó con Azabache (…). Y soñó con Ingrid, que no era ya más que un punto borroso que se perdía en la distancia (…) Y soñó, por último, con su Excelencia el Almirante don Cristóbal Colón, que le observaba con su eterno ceño fruncido y la adustez de siempre".

IMPRESIONES

Algo que merece especial mención de esta novela, es el desmentido de la leyenda negra que algunos pseudohistoriadores han alimentado acerca del supuesto genocidio a los indios. Para sacar la verdad a la luz, Figueroa echa mano de la versión del doctor Francisco Guerra, catedrádito de Historia en las universidades de Yale, México y Alcalá de Henares:

"Para que los pocos miles de españoles que pusieron el pie en el nuevo mundo durante los primeros veinte años, hubieran conseguido aniquilar a tres millones y medio de indígenas, hubieran necesitado estar cortando cabezas ininterrumpidamente y siempre y cuando los nativos acudieran a arrodillarse a sus pies por voluntad propia".

"Ni aún hoy, con armas químicas y cámaras de gas se podría alcanzar semejante cifra de ejecuciones teniendo que buscar a las víctimas en sus lejanos poblados de las selvas de Haití, Jamaica, Cuba e infinidad de islas menores, pero aún así la leyenda negra del genocidio persiste sin que la mayoría de los estudiosos se decidan a aceptar la incongruencia -por absoluta imposibilidad física- de semejante aseveración".

Alberto Vázquez-Figueroa nos muestra una vez más su expepcional dominio de la psicología humana y de la diversidad de culturas:

"Todo lo que admitía saber sobre el lugar que habitaba, era que se componía de tres partes: selva, cielo y mar (…). El Universo era como una inmensa bola hueca, en la que los vivos ocupaban una parte y los muertos la opuesta. El horizonte no era más que el punto de unión física entre cielo y mar, y las estrellas el fuego de las chozas de quienes se encontraban allá arriba, y que al esconderse el sol necesitaban, como los vivos, una luz con la que iluminarse y espantar a los demonios".

CONCLUSIÓN

Dos genios cara a cara: Colón y Figueroa, Figueroa y Colón. La soberbia prosa y el inaguantable suspense del genial escritor canario frente al hombre que lideró una de las mayores epopeyas de la historia de la humanidad. Huelga decir que "Caribes" es una novela sólo para sibaritas. De etiqueta.

Villa Isabela, en el norte de la República Dominicana y a 5 kilómetros de las ruinas, es podríamos decir la heredera del primer asentamiento español en el nuevo mundo.


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Escrito por Olvidado el 11/09/15

Azabache de Alberto Vázquez-Figueroa Pinche en el enlace para votar


Portada

Esta es la tercera entrega de la saga "Cienfuegos" escrita por el genial Alberto Vázquez-Figueroa, con un pastor de cabras canario como protagonista, el cual se embarca por error en una de las carabelas que participan en la que será la mayor epopeya humana del segundo milenio.

MARCO HISTÓRICO

"Azabache" está ambientada cuando el descubrimiento de América se ha consumado, aunque todavía nadie tiene muy claro qué son esas tierras, pero el Japón desde luego que no, ya que Colón llamó en todo momento a sus habitantes "indios" en vez de "cipanguenses".

Lo mismo que una persona no es analfabeta por la noche y sabia a la mañana siguiente, el descubrimiento de América no se debió a la genialidad de un sólo hombre sino a un proceso que necesitó de hombres, medios, conocimiento y tecnología para hacerlo posible. Y en el siglo XV estas condiciones se daban, más que en ningún otro lugar de Europa, en Portugal y en Castilla. Muchos puertos andaluces y también portugueses estaban preparados para hacer la travesía atlántica más trascendental de la historia. Y en ambos reinos es donde Colón aprendió, proyectó y soñó su empresa.

He oído a gente decir sobre este particular: "En Portugal le dijeron (a Colón) que estaba loco". Bien. Aunque muy superficial, esta afirmación tiene una cierta base a tenor de lo que me contó el Almirante durante una de sus visitas: "Dios Nuestro Señor milagrosamente me envió a Castilla porque yo fui a aportar a Portugal, donde Juan II entendía más que cualquier otro en el descubrir. Sin embargo, Dios le atajó la vista, el oído y todos los sentidos, que en catorce años no le pude hacer entender lo que yo le dije".

Pero seguramente otras razones influyeron en la decisión de Juan II (rey de Portugal de 1481 a 1495), como los privilegios de Colón pedía o el coste de la expedición. Y digo seguramente, porque Colón, que pasó diez años en Portugal, no dejó allí rastro documental alguno. Como si no hubiera existido. Si fue cosa de los expertos del secreto de Estado, muy bien lo hicieron, yo diría incluso que demasiado. Un hombre que cuando está en Castilla recibe una carta de Juan II llamándolo "Nuestro especial amigo" debió haber tenido alguna mención escrita, ¿no os parece? A cambio, un vacío de diez años lleno de conjeturas y ninguna certeza. Bueno, sí, que el descubrimiento fue para Castilla.

Ello provocó de inmediato una profunda frustración en el tan pagado de sí mismo Juan II, que jamás supo asimilar su error, por lo que dedicó grandes esfuerzos en boicotear los logros de quien tan abiertamente le había humillado, el antaño "Nuestro especial amigo".

Pero lo que Colón aún no había conseguido era fondear sus naves frente al palacio del Gran Khan, y era en esa tarea donde los portugueses pretendían adelantársele. Y uno de esos buques estaba capitaneado por uno de los seres más crueles y sanguinarios que Cienfuegos podía conocer: el capitán de la Sao Bento, Euclides Boteiro, un paciente observador capaz de pasarse años en el mar sin experimentar la más mínima nostalgia por un hogar, ya que nunca sintió aprecio por nada. Su misión se limitaba por tanto a recabar informaciones que algún día se pondrían al servicio de los auténticos líderes de gloriosas aventuras. Y entre su tripulación se encuentra nuestra protagonista: una esclava negra llamada Azabache, con la que Cienfuegos vivirá numerosas aventuras.

¿COLÓN JUDÍO?

Me voy a detener en dos cuestiones que Vázquez-Figueroa expone en esta novela. La primera es esta, a la cual no voy a dar respuesta. Quienes han leído mis anteriores opiniones sobre la epopeya del descubrimiento de América, saben que hay noches que la lectura es tan cautivante, que en el momento menos pensado suena el timbre de mi apartamento. Algo molesto, tomo el largo pasillo y observo por la mirilla. Entonces no tengo ninguna duda: es él. Le dejo pasar y le escucho.

Sin embargo, jamás le he preguntado al Almirante sobre este particular. Yo no hago preguntas de este tipo, la religión es algo que se lleva por dentro. No obstante, algún investigador se ha arriesgado a dar esta versión, basándose entre otras cosas en sus extraordinarios conocimientos bíblicos (especialmente del Antiguo Testamento), en que sólo escribió en castellano e incluso en algunos hábitos personales. Vázquez-Figueroa lo pone en boca del converso Luis de Torres (este hombre existió en realidad y formó parte de la tripulación de Colón) y la vizcondesa de Teguise:

- El ser humano siempre ha necesitado alguien en quien descargar sus culpas, la mayoría de las naciones han encontrado en el pueblo judío un chivo expiatorio y no confío en que en este Nuevo Mundo nos aguarde un destino diferente pese a que haya sido descubierto por uno de los nuestros.

- ¿Continuáis firmemente convencido de que don Cristóbal es también un converso?

- De segunda generación, probablemente.

Una teoría sin ningún fundamento a tenor de las palabras de Bartolomé de las Casas, que conoció personalmente a Colón: "Sin duda era católico y de mucha devoción". Sin embargo, Salvador de Madariaga fusionó ambas hipótesis y sostiene que pertenecía a una familia judía catalana o balear que huyó de las persecuciones de finales del siglo XIV y se refugió en Génova. Se basa, entre otras cosas, en el orígen catalán de su apellido y en la súbita aparición en Génova de un tal Giovanni Colombo, supuesto abuelo del Almirante, que fue padre de dos varones: Antonio y Doménico. De este último, el supuesto padre del descubridor, se sabe que en 1429 entró en un taller como aprendiz de tejedor.

¿COLÓN MEZQUINO Y EGOÍSTA?

Sí le comenté al Almirante un pasaje de esta novela que Vázquez-Figueroa pone en boca de también de Luis de Torres:

- Alteza, no sabré nunca si Luis de Torres llegó a pronunciar estas palabras, podría haberlas dicho cualquier otra persona: "El destino puso en sus manos (se refiere a su Alteza) la oportunidad de llevar a cabo la mayor y más noble de las empresas y tan sólo se dedica a enfangarla con sus mezquinos egoísmos. Vendería su puesto en la historia por un puñado de oro y un título nobiliario. Si sigue empeñado en llegar a la corte del gran Khan es porque su increíble soberbia le impide aceptar que estaba etivocado.

A lo que Cristóbal Colón me contestó:

- Yo ya poseía por aquél entonces todos los títulos y el oro que el más exigente de los hombres pudiera desear. Podría haberme pagado un retiro dorado y sin embargo continué mi peligrosa tarea de circunnavegar la tierra. De lo contrario, jamás habríais oído hablar de mí.

AMÉRICO VESPUCCI

Entre los personajes de esta novela hay uno que merece una atención especial: Américo Vespucci, el cual, fingiendo una amistad y una admiración que no sentía hacia el capitán Alonso de Ojeda, se dedicó a sonsacarle todo lo que sabía del Nuevo Mundo. Recopilando sus notas, el italiano escribió una larga crónica en la que se atribuía la autoría de tales hallazgos. La colaboración de Renato, rey de Sicilia y duque de Lorena, hizo que Vespucci saltara a la fama entre unos científicos europeos interesados en nuevas exploraciones. Para ellos, la existencia de un Nuevo Mundo resultaba mucho más interesante que encontrar un atajo hacia el Cipango.

Años más tarde, el cartógrafo alemán Martin Waldseemuller publicó un libro en el que situó al oeste de las Canarias un continente que no denominó Colombia sino América.

Completamente ajeno a tales cuestiones, de las que no tendría conocimiento más que ya casi en su lecho de muerte, Ojeda siguió concediendo su afecto a Vespucci, quien se las ingenió para convencer al banquero Berardi de financiar una expedición que zarpó en abril de 1499 y que supuso la primera con la clara vocación de descubrir y colonizar, olvidando por completo la búsqueda de una posible ruta hacia el imperio del Gran Khan.

CONCLUSIÓN

Esta novela nos hará testigos del apasionante periplo de Azabache y Cienfuegos por el Nuevo Mundo, una especie de viajes de Gulliver contados con la magistral prosa del genial escritor canario. Unos viajes que se alternan con las dificultades, intrigas, disputas, dudas y temores de los primeros españoles afincados en el Nuevo Mundo. A caballo entre la novela histórica y la de aventuras, se trata de una obra capaz de satisfacer al lector más exigente.


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