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      "Un hogar sin libros es como un cuerpo sin alma." Cicerón (106 a.C.-43 a.C.)

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Escrito por Olvidado el 23/04/15

Roswell secreto de estado (Javier Sierra) Pinche en el enlace para votar


Portada

"Roswell, secreto de Estado" es un ensayo del periodista de lo misterioso Javier Sierra, publicado en 1995, al que quizá conoceréis por sus apariciones en el programa Cuarto Milenio, basado en el supuesto aterrizaje de una nave alienígena en el desierto de Nuevo México, cerca de la población norteamericana de Roswell. En enero de 1995, un ex cámara de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos vendió a un productor británico las imágenes que él rodó en 1947 durante las autopsias practicadas a los supuestos ocupantes de la nave.

Más que un libro de investigación, esta obra nos narra principalmente las aventuras y desventuras personales de Javier Sierra a lo largo de su investigación, lo cual le ha quitado al menos a mí bastante emoción. Eso primero. Pero ¿cómo empezó este asunto?

El 4 de julio de 1947, un trueno metálico fue escuchado cerca de Roswell hacia las 23 h. William McBrazel, capataz de uno de los ranchos del condado, el Foster, partió al alba en busca de una explicación que no tardó en llegar. Le acompañaba un vecino suyo de sólo siete años de edad, William D.Proctor.

Unos pocos quilómetros al sur encontraron una área de aproximadamente 1 km2 llena de piezas aparentemente metálicas de todos tamaños y formas, ligeras y a la vez tremendamente resistentes, que se doblaban con facilidad pero siempre volvían a su forma anterior. Al día siguiente, partió hacia Roswell para informar del suceso, esperando que los militares retirasen pronto los restos para que su ganado pudiera volver a pastar allí.

El 7 de julio por la mañana se presentaron allí los militares con un buick oficial del ejército y un jeep de carga. Entre ellos estaban dos oficiales de los servicios de Inteligencia: Jesse Marcel y Sheridad Cavitt. Los militares retienen a McBrazel durante seis días y le toman juramento de que no dirá nada sobre lo sucedido.

LA AUTOPSIA

El programa emitido el 14 de octubre de 1988 titulado "UFO cover up" para los Estados Unidos, Canadá, Australia y Nueva Zelanda, en el que dos supuestos agentes gubernamentales con el rostro ensombrecido y la voz deformada aseguraban que el incidente de Roswell se debía a una nave extraterrestre e insinuaban que existía un pacto gubernamental secreto con ellos con el propósito de recabar tecnología alienígena, popularizó definitivamente el suceso. Y con la publicación de las imágenes de la autopsia a los supuestos extraterrestres, el asunto se salió de madre.

Sierra nos ofrece en este ensayo la entrevista que mantuvo con el doctor José Manuel Reverte, un hombre con cincuenta años a sus espaldas practicando autopsias, mientras veían el vídeo. Entre muchas otras incoherencias, tanto anatómicas como médicas, el doctor Reverte dijo que la musculatura de los supuestos alienígenas era anómala y absurda; las orejas, por ejemplo, no podían servir para oír, tan y como eran esto resultaba imposible. Por otra parte, la autopsia se practica sin orden ni rigor, como si el médico no sintiera ninguna curiosidad por un cadáver extraterrestre, como si ya lo conociera. De hecho, en vez de examinarlo lo destroza. Sus últimas palabras al respecto fueron: "Es la autopsia más absurda que he visto en mi vida, completamente ridícula".

"Fue como si cayera sobre mí un jarro de agua fría", confiesa Javier Sierra. Y añade: "Durante algunas horas estuve a punto de arrojar la toalla y cerrar el caso en mis archivos". Ésta es a mi juicio la frase más inspirada de este libro, no necesité seguir leyéndolo. Me explico.

Toda la publicidad que se organizó en torno al caso Roswell se basa en mi opinión en simples gratuidades. En tiempos de don Quijote, cuando no poseíamos tanta información como ahora, eran lícitas (e incluso hermosas) las fantasías caballerescas. Pero en nuestros bien informados días, aunque pueda admitirse la presencia de algunos OVNIS en nuestros cielos, huele a falsa tanta actividad extraterrestre que está en flagrante contradicción con la astrofísica. Juzgad, mis queridos lectores, después de leer lo que viene a continuación.

OPINIÓN PERSONAL

Compartimos con los chimpancés el 98,4 % de los genes y, sin embargo, somos algo diferentes a ellos. Los supuestos alienígenas de Roswell compartirían prácticamente el 100 % con nosotros.

Si la Tierra iniciara de nuevo su carrera evolutiva, es muy improbable que volviera a emerger algo parecido a un ser humano. Quizás si una libélula menos se hubiese ahogado en los pantanos del carbonífero, los organismos inteligentes de nuestro planeta tendrían hoy plumas.

Si hace 65 millones de años el meteorito que se supone que acabo con los dinosaurios hubiese pasado por allí unos minutos antes o unos minutos después, probablemente la especie dominante en la Tierra tendría cuatro metros de altura, piel verde y dientes afilados.

Si no hubiese habido un cambio climático que redujo los bosques y nos obligó a bajar de los árboles, quizás todavía viviríamos en ellos. ¿Y qué lo provocó? Quizás una pequeña variación en la luminosidad del sol o en la órbita terrestre. O tal vez el paso de una nube de polvo cósmico. Una nimiedad.

En otro planeta, con una secuencia de procesos evolutivos y un medio ambiente diferente, las posibilidades de encontrar seres como nosotros son casi nulas. Pero las posibilidades de encontrar otra forma de inteligencia no lo son, aunque las neuronas sean diferentes. Pueden tener unas 1.000.000.000.000.000 conexiones neuronales, como nosotros. Pero pueden tener también diez o veinte ceros más. Me pregunto qué pueden saber estos seres con quienes compartimos el mismo cielo, la misma información sustancial. Seguro que nos interesaría mucho, y también creo que a ellos les interesaríamos. Quizás cuando miramos el cielo nocturno, cerca de uno de esos débiles puntos luminosos hay alguien contemplando una estrella solitaria de mediana magnitud, una estrella que nosotros llamamos sol, y acariciando por un momento una fantástica posibilidad.

Bastaría una tecnología potente y barata para que supieran de nuestra existencia. Durante la mayor parte de la historia de la humanidad un supuesto receptor alienígena sólo habrá recibido de nuestro planeta unas débiles señales intermitentes provocadas por nuestros relámpagos. Pero desde hace unos 200 años estas señales se han vuelto más potentes y más intensas, menos parecidas a ruidos. Somos el objeto más brillante del sistema solar en señales de radio, ¡más incluso que el Sol!

Estas señales viajan a la velocidad de la luz. En unas pocas horas, adelantan al objeto más veloz enviado por la humanidad (hace nueve años), la sonda New Horizons (unos 60.000 km/h), que en julio tiene previsto enviarnos imágenes de Plutón. La mayor parte de ellas proceden de nuestros radares, pero también de nuestras emisiones de radio y televisión, que en su mayor parte reflejan imágenes de guerras. Me pregunto qué pensarán de nosotros unos supuestos receptores.

Estamos en los inicios de la búsqueda por radio de otras civilizaciones en el espacio. Sin embargo, las probabilidades de que en nuestra galaxia existan más civilizaciones como la nuestra no son muchas, ya que son necesarias muchas condiciones. Pero dado el número de estrellas y planetas (sólo hace veinte años que sabemos que no son exclusivos de nuestro sistema solar), tampoco creo que sean nulas; algunas pueden haber pero, en opinión de los expertos, no muchas. Pero la posibilidad existe. Aunque que sean capaces de viajar a otros planetas es otra cosa. Volvamos a lo que decía de la libélula: imaginaos una civilización formada por grandes pájaros. Pájaros que han desarrollado una inteligencia y un lenguaje (aunque a nosotros seguramente nos resultaría incomprensible, como el de los delfines, y sin salir de nuestro planeta), pero que debido a su anatomía no pueden manipular objetos con precisión y, ni mucho menos, construir obras de ingeniería capaces de comunicarse con otras civilizaciones.

Pero sigamos suponiendo que tenemos un alma gemela. Que coincidamos en este preciso momento de entre los mil millones de años que la Tierra es habitable, quizá es pedir demasiado. Y quizá sea mejor así si recordamos los encuentros entre civilizaciones terrestres, una más avanzada que la otra: Pizarro y los incas, Colón y los indios… O quizá el miedo a un contacto extraterrestre sea un simple reflejo de nuestro retraso, de nuestra consciencia culpable por los estragos que causamos a civilizaciones que tan sólo estaban unos pocos siglos más atrasadas. El siempre optimista Carl Sagan decía que quizá el hecho de que hayan sobrevivido tanto tiempo demuestra que han aprendido a vivir con ellos mismos y con los demás.

Seguía diciendo el siempre optimista Carl Sagan que quizás algún día logremos unificar pacíficamente nuestro planeta con una organización que respete la vida de todo ser y que esté dispuesta a dar el siguiente paso: convertirse en parte de una sociedad galáctica de civilizaciones en comunicación.


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Escrito por Olvidado el 01/05/15

El hombre que Susurraba a los Ummitas (J. J. Benítez) Pinche en el enlace para votar


Portada

ORÍGENES DEL ASUNTO UMMO

Los más jóvenes posiblemente no hayáis oído hablar de este tema, pero el asunto Ummo tuvo cierta repercusión mediática en los años ochenta y no sólamente en programas de misterio. Además, sólo habían dos cadenas y todos veíamos más o menos lo mismo. Recuerdo una entrevista al ufólogo Antonio Ribera (en un programa de entrevistas de todo tipo) sobre este tema. También a un joven J.J. Benítez hablar de ello en un programa juvenil llamado "Pista Libre" e incluso a una joven Isabel Gemio entrevistando a un sacerdote sobre este tema.

A finales de los años sesenta, diversos ufólogos españoles y franceses recibieron llamadas telefónicas acompañadas de informes mecanografiados sobre diversos temas científicos con ausencia de contenido mesiánico. Sus autores se confesaban "extraterrestres" del planeta Ummo. Según ellos, su llegada a la Tierra se produjo en 1950 a bordo de tres naves que se posaron en el departamento francés de los Alpes Marítimos (Niza). En ese país, el prestigioso astrofísico Jean Pierre Petit se esgrimió como su principal experto. Claude Poher y, más recientemente, Christen Deval, han publicado también libros al respecto. Pero todo este asunto se concentró especialmente en España.

El primer ufólogo español por el que alguien mostró interés por pasarle los papeles de Ummo fue Mario Lleget, que siempre se mostró escéptico sobre este particular. Los OVNIS de Aluche (1966) y San José de Valderas (1967) habrían sido protagonizados por ummitas, y Lleget llegó a recibir unas muestras de estas naves de la mano de un hombre que firmaba como Antonio Pardo y que jamás llegó a conocer. Lleget pasó las muestras al Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA) para que fueran analizadas. El resultado le dejó perplejo. Y el asunto se salió de madre.

¿UN TEST DE LA NASA?

Se trataba de un tubo metálico de níquel de gran pureza y unas laminillas de material plástico de color verde que se revelaron como polifluoruro de vinilo, algo que por aquellas fechas sólo fabricaba la firma norteamericana Dupont de Nemours, la misma que elaboró el siniestro napalm durante la guerra de Vietnam.

Cabe decir que los avistamientos supuestamente ummitas coincidieron con los trabajos de la comisión Condon, que oficialmente investigaba en los Estados Unidos el fenómeno OVNI y, si bien nada parece indicar que esta comisión tuviera algo que ver, no es desechable la hipótesis de que la NASA estuviera interesada en realizar su propio test.

CARTA DE PRESENTACIÓN

Los supuestos ummitas decían haber descubierto nuestro planeta tras recibir un mensaje en morse de un barco noruego enviado en 1934 y que se perdió por el espacio. Esto les demostró la existencia de una civilización inteligente en nuestro sistema solar, que ya conocían aunque no en su totalidad (sólo Neptuno, Urano, Saturno, Júpiter y Mercurio y Venus que confundieron con un único planeta).

Bien, esto tiene algo de lógica. El científico norteamericano Carl Sagan conjeturaba que una civilización extraterrestre empezaría por explorar planetas que supiera habitados (pasaría de largo por los demás). Y lo único que les demostraría que la Tierra lo está serían nuestras potentes ondas de radio que se encuentran ya a unos 200 años luz de nuestro planeta. Esto también contestaría la pregunta ¿por qué ahora? Quizá porque tenemos radioastronomía desde hace poco más de un siglo.

Los supuestos ummitas coincidían también con Carl Sagan en su decisión de no hacerse públicos. El científico norteamericano conjeturaba, entre otros motivos, la existencia de una especie de "lex galactica" de no injerencia con civilizaciones emerjentes, así como con la posibilidad de que unos supuestos extraterrestres estuvieran ya entre nosotros y fuésemos incapaces de percibir su presencia.

"Nuestra ley moral nos impide interferir en el proceso evolutivo de otra humanidad galáctica (…) Un cuerpo de conocimiento no puede ser asimilado bruscamente, requiere un largo periodo de pulsión cerebral. Si les aportáramos avanzados modelos teóricos sobre comportamiento de masas, formación y energía, éstos serían utilizados inmediatamente para fines bélicos".

"Vivimos mezclados entre ustedes, ya que nuestra morfología anatómica es similar a la de la especie homo sapiens sapiens de la Tierra (…) Nuestro grupo explorador reside entre ustedes desde el 29 de marzo de 1950 fecha de la Tierra (…) Nos fue posible estudiar su idioma, roles y costumbres y dotados como estamos de un cuerpo anatómico de rasgos morfológicos similares a los de la especie homo sapiens sapiens de la Tierra, podemos desenvolvernos en Tierra sin necesidad de identificarnos (…) Nuestra misión es estudiar la cultura milenaria de la Tierra, pletórica para nosotros de exótica riqueza (…) su asombroso avance en el campo de las manifestaciones artísticas, único aspecto en el que ustedes nos superan con sensible desnivel. En cambio, nuestra cota de conocimiento de la estructura físico-biológica no sólo del universo perceptible sino del sistema global cosmológico al que los astrofísicos y cosmólogos de la Tierra aún no tienen acceso, es mucho más elevada".

ALGUNOS AVISTAMIENTOS UMMITAS

Benítez nos cuenta numerosos casos de avistamientos de naves con el supuesto símbolo ummita. Como el ocurrido en Peñascosa (Albacete) en 1924, del que uno de los testigos, que encontes contaba diez años, dice:

"Era una cosa redonda, muy hermosa, con una luz brillante y plateada (…) El objeto tenía cuatro patas y una puerta chiquita por la que entraban y salían los "hombres". Eran altos y con unas ropas muy raras, impropias de la época. No tenían boca y se tapaban la cabeza con algo parecido a un pasamontañas. Cuando la gente se acercaba, ellos entraban en la esfera y desaparecían (…) Cuando la gente volvía a sus labores, esos "hombres" aparecían de nuevo y se dedicaban a observar a los segadores y a los vaqueros".

O el que protagonizó en 1952 el sudafricano Harry Mallard en Paarl, a unos 40 km. de Ciudad del Cabo, cuando fue abordado en la carretera por un hombre de 1,50/1,60 m. de estatura y rasgos normales, que vestía una bata color beige y hablaba "un inglés sin acento, de laboratorio". Este hombre le pidió agua, y Mallard lo condujo a un arroyo, en donde llenaron una lata de dos galones y medio. Después, ese hombre lo guió hacia su nave. En su interior, había una sala circular con mucha luz saliendo de las paredes. Al fondo había un hombre tumbado en un banco, atendido por otros tres, a quienes no le permitió acercarse. Entonces el hombre le preguntó si tenía interés por conocer algo de la nave, y Mallard le inquirió cómo funcionaba. Le llevó al centro de la sala y le mostró ocho palancas de un metro de altura que nacían del suelo. Le preguntó por los motores pero, sonriendo, dijo que no habían. Finalmente le condujo muy amablemente hacia la salida dando a entender que la reunión había terminado. El contacto duró unos 45 minutos.

O el avistamiento acaecido en Opoco, una aldea boliviana en mitad de la nada, hacia mayo-junio de 1967, y anunciado al parecer con anterioridad en una carta ummita. De este suceso fue testigo una campesina llamada Valentina Flores, que entonces tenía 24 años. Al regresar de buscar a una llama extraviada, vio a todas sus ovejas muertas y dos hombres pequeños que vestían un mono de una sola pieza, de piel muy blanca, cabello rubio y bigote rojo y abundante. Al verse observados "recogieron sus cosas" y salieron volando encima de unas sillas, aunque a Valentina le dio tiempo de golpear a uno de ellos, haciéndolo sangrar. Una sangre aparentemente humana, si bien nunca fue analizada.

A mí me llama la atención "recogieron sus cosas". Con la cantidad ingente de basura que dejamos en la Luna tras visitarla en 1969, ¿no os parece extraño que estos supuestos alienígenas no hayan olvidado jamás ni una tuerca?

O el ocurrido en Algeciras el 24 de diciembre de 1980. O el OVNI de Vitoria el 29 de mayo de 1983, uno de los primeros investigados por Iker Jiménez, etc.

Las proximidades de Mulhouse, en Francia, parece que fueron visitadas también por ummitas en 1971, algo defendido por Pierre Guérin, descubridor del cuarto anillo de Saturno.

LA OPINIÓN DE LOS UFÓLOGOS

"En nuestros bien informados días nos huele a falso todo cuanto haga referencia a unos seres del espacio cuya existencia está en flagrante contradicción con la astrofísica" (Mario Lleget, en la revista Telepsiquia).

"Las personas que abordan con seriedad el fenómeno OVNI se limitan a examinar con frialdad los avistamientos y contactos, entre los que siempre hay unos pocos que no tienen una explicación racional o aparente, lo que no significa que se trate de extraterrestres" (Manuel Toharia, en Diario 16).

"La VP-8, unidad tecnológica de la NASA, utilizada para la decodificación de las fotos enviadas por las naves norteamericanas y que es capaz de determinar masa, tamaño, distancia y parámetros fotográficos, concluyó que las fotografías del OVNI de San José de Valderas eran maquetas de papel" (Antonio Biosca, en La Gaceta del Norte).

"Creo que Ummo fue un invento de alguna agencia de opinión extranjera para comprobar cómo reaccionaba un país que salía a duras penas del subdesarrollo, ante la llegada de seres de otro mundo (Antonio Biosca, en la revista Omni).

OPINIÓN PERSONAL

Cuando había menos información sobre los planetas del sistema solar, no pocos fueron los testimonios que relataban experiencias de contacto con marcianos y venusianos parecidos a los casos de Sudáfrica, Albacete o Bolivia. Con el tiempo, los extraterrestres se han ido situando en otros sistemas solares, menos conocidos. Aunque lo suficiente como para desacreditar el caso Ummo con argumentos puramente astronómicos.

Según las cartas de los supuestos ummitas, su planeta gira alrededor de la estrella Iumma, identificada como la estrella Wolf (así se apellidaba su descubridor) 424, que se encuentra a poco más de 14 años luz de la Tierra. Esta estrella es un Sol mucho más pequeño que el nuestro y con unos pocos millones de años de vida por delante (al nuestro le quedan unos 5.000 millones). Pertenece a la clase espectral M-6 y su temperatura superficial es de apenas 3.000ºC, lo cual la hace incapaz de mantener a su alrededor un planeta como la Tierra.

Y, aunque pudiera, su "zona habitable" tendría que estar mucho más cerca de ella que el Sol de la Tierra, y en estos casos se produce lo que se llama "gravedad capturada". La fuerza de la estrella "captura" e impide el movimiento de rotación del planeta, con lo que éste siempre muestra a su estrella la misma cara. La cara que durante toda su existencia como planeta ha mirado a su estrella sería un infierno, y la otra estaría helada.

Por otra parte, dudo mucho de que una civilización extraterrestre contactara con nosotros de esta forma. En la Tierra tenemos un animal con lenguaje, el delfín, y todavía no hemos podido traducir ni una sola letra. Tan sólo percibimos gruñidos, chasquidos y silbidos, y no todos, ya que, encima, emite muchos sonidos a una frecuencia superior a 20.000 herzios (nuestro límite audible).

También es paradójico lo que dijo el periodista Javier Sierra: los ummitas tenían hipersensibilidad en las puntas de los dedos, con lo cual no pueden hacer manualidades. Personalmente me parece que una civilización inteligente capaz de desplazarse hacia otros planetas necesita forzosamente manipular objetos con minuciosidad.

¿UN MONTAJE DE UN SÓLO HOMBRE?

En 1993 uno de los testigos del avistamiento de Aluche, José Luís Jordán Peña, confesó ser el autor del montaje y redactor de las cartas ummitas.

José Luís Jordán Peña (Alicante, 13/1/1931) fue educado en los Hermanos Maristas, militó en los servicios de inteligencia de Fe Católica, una organización de la Compañía de Jesús, y trabajó en la empresa Agromán como psicólogo e ingeniero hasta que en 1988 fue víctima de una trombosis (sin embargo, las cartas de Ummo siguieron redactándose). Siempre fue un gran aficionado al misterio y ya sabemos que quien busca, más tarde o más temprano encuentra por poco que tenga claros los objetivos.

En una carta de seis folios dirigida al ufólogo Rafael Farriols en 1993, añadió que contó con la colaboración de la CIA, lo cual se contradice con las conclusiones de algunos investigadores de este asunto. ¿Pudo, además, un sólo hombre, crear y mantener ese engaño durante 30 años? JJ. Benítez estuvo entrevistándolo durante diez años y le cuesta mucho creerlo debido a sus cambiantes respuestas a las mismas preguntas. Las contradicciones eran continuas. Según Benítez, Peña miente.

¿Fueron varias personas? Si es así y todavía no se ha producido ninguna filtración, quizá estaríamos hablando de un grupo bajo un régimen militar o cuasimilitar.

Que a quienes definen el asunto Ummo como "basura pseudocientífica disfrazada con palabras exóticas" no les falte razón, no significa que no fuera un "juego" perfectamente calculado.

EL OVNI DE TERUEL

Pero hay un caso expuesto en este libro que es digno de mención por la calidad profesional de los testigos.

Con fecha algo imprecisa, en julio de 1985, un 727 de Iberia cubría la ruta de Barcelona a Madrid. A los mandos estaba Carlos García Rodrigo, un hombre con 16.000 horas de vuelo en su haber.

A las 13,45 h., cuando estaba sobrevolando Maella (Teruel) apareció en la lejanía algo similar a una lenteja, que tomaron por otro avión sin darle más importancia de la necesaria. Pero el supuesto colega siguió acercándose. O, mejor dicho, ellos a él.

Pero aquello no era un avión. La lenteja fue tomando una forma esférica, por lo que la tomaron por un globo. En todo caso, era enorme, y Carlos García decidió comunicarlo a Barcelona ya que suponía un riesgo potencial para la navegación. "Aquello" se encontraba muy alto, calculó unos 25.000 metros. Dio su posición y el radar de Barcelona no veía nada. Entonces lo notificó a Madrid con idéntica respuesta, por lo que le aconsejaron llamar a los militares y que rastrearan la zona. Mientras esperaban la respuesta de Zaragoza, el comandante ya vio que "aquello" no era normal y en la cabina cundió la inquietud. Entonces entró en frecuencia un piloto que volaba de Valencia a Madrid para decir que también lo veía y confirmarle que no era un globo sonda.

Entonces llamó al resto de los tripulantes para que vieran "aquello": una esfera perfecta con una especie de H (el supuesto símbolo ummita" en la panza. Cuando lo tuvieron en su vertical, llamó de nuevo a Madrid y Zaragoza. Nada. El avión aparecía limpio. En ese momento Carlos García se asustó al pensar en un campo de energía, ya que "aquello" tenía que sustentarse de algún modo. Pero no, el instrumental no se vio afectado. La observación duró ocho minutos (algo más de cien kilómetros).

El comandante reportó a Madrid un fenómeno OVNI e hizo un informe oficial. Una copia fue para Iberia y otra para Aviación Civil.

WAIT AND SEE…

Este asunto ha sido, como ya sabemos, defenestrado por los ufólogos. Sin embargo, la llama de Ummo sigue viva en algunos. Esta es la página web más completa sobre este particular: Ummo Ciencias (Sitio dedicado al estudio racional del asunto Ummo). Entre otras cosas, se incluyen la totalidad de las cartas enviadas por los supuestos ummitas.


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Escrito por Olvidado el 06/05/15

Memorias de Cristóbal Colón (Stephen Marlowe) Pinche en el enlace para votar


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Stephen Marlowe fue un escritor norteamericano (New York, 1928- Williamsburg, Virginia, 2008) especializado en ciencia ficción, misterio y biografías. Entre estas últimas, figuran las de Edgar Alan Poe, Miguel de Cervantes y el que me ocupa, Cristóbal Colón. "Memorias de Cristóbal Colón" apareció en 1987 y fue traducido a 14 idiomas, despertando en Francia un nuevo interés sobre Colón, un hombre sobre el que, en palabras de Marlowe, nadie sabía nada antes de su primer viaje y no mucho más después, ya que no se trataba de un hombre sino de una leyenda.

Marlowe toma la teoría de Salvador de Madariaga según la cual Colón nació físicamente en Génova pero descendía de judíos catalanes o mallorquines que huían de las persecuciones del siglo XIV. A su favor expone la súbita aparición del abuelo de Colón (Giovanni) en Génova, que siempre escribió en español, sus extraordinarios conocimientos del Antiguo Testamento e incluso algunas costumbres personales.

Hoy me fijaré especialmente en este misterio, uno de tantos, que envuelven la vida de nuestro querido Cristóbal, aprovechando la oportunidad que me brinda Marlowe, para hablar de algo que hasta ahora había hecho muy superficialmente, sólo me había limitado a decir "no es un disparate considerarla" y poco más.

Muchos historiadores atribuyen la gracia real a la expedición de Colón (el dictamen de la junta de Salamanca había sido negativo) a la intervención de Luis de Santángel ante la reina. Santángel nació judío y se bautizó para evitar la acción de la inquisición, a diferencia de algunos familiares suyos que murieron en la hoguera. Su Santa Hermandad, de cuyas arcas Santángel era el simple administrador, no había tenido nunca relación con viajes de descubrimiento. ¿Qué interés podía tener en aquél viaje? ¿Y por qué la primera persona en recibir una carta de Colón tras el descubrimiento fue precisamente él y no la reina?

OPERACIÓN NUEVO MUNDO

Muchas familias judías del norte de Italia se llamaban Colombo. Pero también muchas cristianas.

El nombre de soltera de la madre de Colón era Susanna di Fontanarossa y su padre se llamaba Jacobo. Pero algunos cristianos también recibían este nombre.

No, no es por aquí que hay que buscar los indicios de esta aventurada teoría. Hay que apoyarla más en decenas de textos colombinos y anotaciones hechas de su puño y letra. He seleccionado dos:

"Yo soy servidor del mismo rey que puso a David en este estado".

"Así como el templo de Jerusalén se edificó con madera y oro de Ofir, que ahora con ello también se restaure a la Santa Iglesia y se reedifique más suntuoso que el primero". ¡La idea del tempo es sólamente judía, un sueño que circula desde hace siglos por la diáspora!

¿Por qué Colón se llevó como intérprete a Luis de Torres, habiendo mejores intérpretes de áraba en Castilla? ¿Quizá porque no hablaban hebreo?

¿Por qué, en una de sus anotaciones, convierte el año 1481 en el 5241? ¿De dónde saca un navegante católico algo así? ¿Por qué se le ocurre siquiera pensar en ello?

¿Y por qué la Armada partió de Palos el mismo día que en el reino no debía quedar ningún judío?

¿Tenemos ya bastantes indicios? Para Simon Wiesenthal, autor del ensayo "Operación Nuevo Mundo" no hay duda. Según él (y también según Marlowe, Madariaga, Juan Gil o, si mucho me apuráis, Vázquez-Figueroa), Colón y Santángel buscaron un futuro para los judíos y conversos españoles aterrorizados por las huestes de Tomás de Torquemada. Una teoría que muchas veces se entronca con el supuesto orígen mallorquín del portador de Cristo.

¿CRISTÓBAL COLÓN MALLORQUÍN?

A principios de julio de 2003, ante la bella historiadora Anunciada Colón, descendiente directa del descubridor, es desenterrado en la catedral de Sevilla el cofre que supuestamente contiene los restos de su antepasado; al menos en él puede leerse: "Don Cristóbal Colón, primer Almirante del Nuevo Mundo".

Junto a ella se encuentra el doctor José Antonio Lorente, un experto en ADN del instituto de medicina legal. Si no fuera una eminencia, se creería que el motivo de su presencia es una locura: determinar la veracidad de la teoría mallorquina, según la cual Colón nació en 1461 y era hijo del príncipe Carlos de Viana. Su apellido lo debería a su madre, Margalida Colom, hija de una familia judía de Felanitx. Para ello analizaron también los huesos del príncipe, que está enterrado en Tarragona.

Sin embargo, los huesos estaban en muy mal estado y el paso de los siglos ha borrado cualquier rastro genético claro. También es posible que los restos de Colón nunca abandonaran la sepultura original de Valladolid o incluso que, en medio de la confusión, se repartieran entre el Viejo y el Nuevo Mundo. Y esto ya tendría una cierta lógica. Cuanto menos ¡encajaría perfectamente con la vida de nuestro querido Cristóbal!

Otros trabajos acerca de esta teoría son los de Rafael Bauçà Socias ("El descubridor del Nuevo Mundo"), que sugiere que Colón nació en el gueto judío de Génova (Mallorca) o Nito Verdera ("¿Colón ibicenco?") que sostiene que el portador de Cristo puso topónimos de las islas Pitiusas en América. A mi juicio son poco rigurosas. Una crítica ajustada al respecto fue obra de M.Álvarez de Sotomayor en "Historia de Mallorca" (1971).


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Escrito por Olvidado el 21/05/15

El Enviado (J.J. Benitez) Pinche en el enlace para votar

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Portada

El sobradamente conocido investigador de lo misterioso Juan José Benítez, nos habla en esta obra de la sábana santa de Turín, que como quizá ya sabéis, durante siglos se creyó que fue el lienzo que envolvió el cuerpo de Jesús tras su ejecución. Ya sabemos que todo aquél que busca encuentra más tarde o más temprano por poco que tenga claros los objetivos, desde polen con pedirgrí palestino hasta restos de radioactividad, macho, atribuídos a la resurrección. A partir de todas estas supuestas pruebas, dando por hecho que las manchas rojas son de sangre, o que Jesús medía nada menos que 1,81 metros, Benítez reconstruye el martirio sufrido por el nazareno.

Y LA ESTRELLA GUIÓ A LOS REYES, MOSTRÁNDOLES EL CAMINO…

Benítez también dedica buena parte de este ensayo a la estrella de Belén. Incluso está fino al decir que difícilmente hicieron los reyes magos el viaje de noche, ya que nadie lo hacía en esos tiempos. Pero suponiendo que así fuera, la estrella que les guió no podía ser ni un cometa, ni una nova ni un meteorito. Tan sólo una conjunción de planetas parece una hipótesis coherente ya que, además, sabemos por astrónomos chinos que hubo una por esos años, algo confirmado por el astrónomo Johanes Kepler, que en 1603 observó una en el cielo de Praga, tras la cual tomó papel y lápiz e hizo varios cálculos. Kepler concluyó que en el año -7 se produjo una triple conjunción visible desde el Mediterráneo.

La cronología que utilizamos hoy en día no empezó tras el nacimiento de Jesús. No creáis que tras este hecho todo el mundo acató que ese era el año cero. Siguió utilizándose la cronología griega (a partir de la primera Olimpiada) o romana (a partir de la fundación de Roma) hasta bien entrado ¡el siglo VI! Un monge armenio llamado Dionisio y apodado el Exiguo se puso a investigar la fecha del nacimiento de Jesús y, a partir de allí, los monges empezaron a utilizar esta cronología, ya que el resto de los mortales no sabían ni la edad que tenía y el día y la noche y el lento paso de las estaciones era la noción del tiempo que tenían los pocos afortunados que sobrevivían a la infancia. Pero, ¡ay, Dionisio, que te quedaste corto!

Todos los historiadores, basándose principalmente en los relatos del historiador Flavio Josefo, admiten que Herodes murió en el año -4 y que Jesús nació en tiempos de Herodes, que ordenó matar a todos los niños menores de dos años (Mateo 2,16), lo cual quiere decir que debemos retrasar su nacimiento hasta el año -6 y su concepción, voilà, hasta el -7. Todo liga.

Sin embargo, una conjunción de planetas no se corresponde al pie de la letra con la estrella descrita en las Escrituras, ya que se detuvo. "Perseguir" hasta "alcanzar" una conjunción así es absurdo, y todavía es más absurdo que se detenga y nos marque una casa o un establo. Ya sabemos pues, lo que no era la estrella que guió a los reyes. ¿Qué era? Yo no lo sé, me es imposible saberlo. En cambio, ya sabéis por qué opción se decanta siempre Benítez.

OPINIÓN PERSONAL

Las primeras noticias sobre el sudario aparecen en el siglo XIV. ¿Pudieron los seguidores de Jesús guardar celosamente ese lienzo de generación en generación sin que se supiera nada de él durante más de 1.300 años? Aunque, según Benítez, ya tenemos noticias en el eño 525 y nuevamente en el 944, pero cinco siglos sigue siendo una eternidad para un cerebro humano.

Supongamos que es auténtico. Jesús tiene en el lienzo una altura anormalmente alta para un palestino del siglo I, que estaba alrededor de 1,60-1,65 metros. Si leemos, además, el Evangelio de Lucas, encontramos: "Zaqueo buscaba de ver quién era Jesús pero la multitud se lo impedía porque era bajo de estatura". Estamos hablando, por tanto, de un hombre de menos de 1,60. A mi ya me es imposible seguir suponiendo su autenticidad.

CITAS EXTRATERRESTRES EN LA BIBLIA

Este libro fue escrito en 1979, diez años antes de que el carbono 14 confirmara la falsedad del sudario, aunque la llama sigue viva en algunos. Siguen sin respuesta, en cambio, no pocas citas de la Biblia, que han dado pie a teorías sorprendentes como las de Benítez. Para muestra, un botón:


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Miguel Roure ©

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